Eduardo Galeano

Según la voz de mando, nuestros países deben creer en la libertad de comercio (aunque no exista), honrar la deuda (aunque sea deshonrosa), atraer inversiones (aunque sean indignas) y entrar al mundo (aunque sea por la puerta de servicio). Entrar al mundo: el mundo es el mercado. El mercado mundial, donde se compran países. América latina nació para obedecerlo. Esta triste rutina de los siglos empezó con el oro y la plata y siguió con el azúcar, el tabaco, el guano, el salitre, el cobre, el estaño, el caucho, el cacao, la banana, el café, el petróleo... Ahora es el turno de la soja transgénica y de la celulosa

Salvavidas de plomo

Morrem assassinados os velhos estorvos. Em seu lugar, crescem os jovens rentáveis. Os bosques nativos abrem espaço para os bosques artificiais. A ordem, a ordem militar, ordem industrial, triunfa sobre o caos natural. Parecem soldados em fila os pinheiros e eucaliptos de exportação, que marcham rumo ao mercado internacional

Mudos. Texto de Eduardo Galeano, em protesto contra as plantações de eucalipto

Esta concentración está alimentada por una esperanza colectiva, una esperanza que compartimos todos de que el gobierno escuche otras voces y no sólo las voces que lo urgen a tomar decisiones apuradas en relación con temas fundamentales que son importantes para el país. Porque hay decisiones que toman 15 minutos o veinte pero después tienen consecuencias durante siglos

Plantas de celulosa: "Esto que va a pudrir las aguas y secar las tierras", Eduardo Galeano

Frases que hacen crecer la nariz de Pinocho La salud del mundo está hecha un asco. “Somos todos responsables”, claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables nadie es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más grande del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al “sacrificio de todos” en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple

No es suicidio, es genocidio y ecocidio

Las desgracias se disfrazan de fatalidades del destino y dicen ser naturales. ¿Es natural que un país condene a sus hijos más pobres a jugarse la vida y a perseguir la esperanza al precio de la humillación y el desarraigo? En toda América Latina, los filántropos del Fondo Monetario y del Banco Mundial han multiplicado las exportaciones. de carne humana

América Latina: objetos prohibidos

¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar

Uruguay: ¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492?

En más de medio siglo de existencia, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han exterminado una cantidad de gente infinitamente mayor que todas las organizaciones terroristas que en el mundo son o han sido. Ellas han contribuido, de muy poderosa manera, a hacer el mundo tal cual es. Ahora este mundo, que hierve de indignación, asusta a sus autores. Bombas contra la gente, bombas contra la naturaleza. ¿Y las bombas de dinero? ¿Qué sería de este modelo de mundo enemigo del mundo sin sus guerras financieras?

Peligro

Una inmensa explosión de gas: eso fue el alzamiento popular que sacudió a toda Bolivia y culminó con la renuncia del presidente Sánchez de Lozada, que se fugó dejando tras sí un tendal de muertos

El país que quiere existir, por Eduardo Galeano