Henry Picado y Silvia Rodríguez Cervantes

La pandemia, pretexto para consolidar el agronegocio, las actividades extractivas y el debilitamiento del Estado

Después del golpe inesperado que el mundo recibió con la expansión y posterior declaratoria del COVID-19 como pandemia universal, hubo un sentimiento inicial de abatimiento e incertidumbre resurgiendo con frecuencia, hasta en los medios de comunicación, el pensamiento: “Comer es primero”. Incluso quienes votaron por el TLC EUCARD (Estados Unidos, Centro América y República Dominicana) parecieron aceptar la idea del fomentar la agricultura campesina local y los huertos urbanos. Después de todo, la piña, las flores y demás productos de agro exportación no nos dan de comer. Poco después de este primer round, la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Privado (UCCAEP), se enderezó y se reorganizó cambiando las cosas de manera tajante a su favor, incluyendo la presión para que Costa Rica termine privatizando las pocas instituciones que todavía hacen fuerte la seguridad social y proveen de recursos al Estado.

La pandemia, pretexto para consolidar el agronegocio, las actividades extractivas y el debilitamiento del Estado