Más falsas promesas: los cultivos insecticidas manipulados genéticamente y la utilización de plaguicidas

Monsanto, Aventis y otras empresas biotecnológicas han manipulado genéticamente algunos cultivos como el maíz, el algodón y la papa, para producir su propio insecticida. La industria de la biotecnología sostiene que esos cultivos productores de insecticidas reducirán drásticamente la cantidad de plaguicidas aplicado por los agricultores. A primera vista esto parecería tener sentido -y de hecho, a corto plazo y en algunos casos podría haber una disminución del uso de plaguicidas. Pero para definir el verdadero impacto de los cultivos insecticidas en el uso de plaguicidas es necesario examinar los efectos tanto a corto como a largo plazo. No solamente hay que determinar si en el presente los agricultores aplican menos insecticidas en sus campos, sino también mirar hacia delante para ver qué impactos podría haber en la utilización futura de plaguicidas en esos cultivos.

A través de la propaganda y de casos nuevos, las empresas presentan a los cultivos insecticidas como una alternativa a los plaguicidas tóxicos, pero en realidad son tan solo otra cuenta más del largo collar de negociados de las compañías del campo de la biotecnología y los plaguicidas, y no representan un cambio hacia un tipo de agricultura más sustentable.

Las empresas biotecnológicas son firmas de plaguicidas e intentan vender una nueva tecnología

No obstante, sí existen alternativas reales que conducirán a métodos ecológicamente racionales para cultivar nuestros alimentos y fibras. Los agricultores e investigadores de todo el mundo continúan desarrollando formas de cultivo que no requieren ingeniería genética ni productos químicos peligrosos -métodos agrícolas sustentables, como las rotaciones multianuales de cultivos, que reducen las plagas y la necesidad de plaguicidas sin poner en peligro el ambiente o la salud humana. La utilización de la ingeniería genética no es más que otro intento de encontrar un recurso tecnológico con el que apuntalar el andamiaje enfermo de la agricultura industrializada.

¿Qué son las plantas insecticidas?

Hasta el momento, todas las plantas transgénicas insecticidas que están en el mercado producen un tipo de toxina Bt de una familia de moléculas relacionadas producidas por una bacteria presente en el suelo, el Bacillus thuringiensis (Bt). Para desarrollar lo que se conoce como cultivos Bt, una compañía clona el gen insecticida del Bt y lo inserta en una planta del cultivo. La planta produce entonces su propia toxina en casi todas -si no todas- las partes de la planta a lo largo de todo el ciclo de cultivo.

Si bien se ha llevado a cabo cierta experimentación en otros tipos de plantas insecticidas, hasta ahora las compañías no han tenido mucho éxito.

¿Qué es el Bt?

El Bt es un producto natural para el control de plagas que es relativamente seguro y efectivo contra numerosas plagas agrícolas serias. Durante más de 50 años los agricultores convencionales y orgánicos han utilizado Bt en aspersión para el control de plagas de insectos. Las toxinas del Bt rociado se descomponen rápidamente en el ambiente y no persisten en el agua ni se acumulan en la cadena alimenticia. Actualmente, tanto el uso generalizado de los cultivos Bt en los cuales el Bt no se descompone, como el incremento de la exposición de los insectos a la toxina, podrían dar lugar a que éstos desarrollaran resistencia a la misma y con ello se perdería esta invalorable herramienta para el manejo de plagas. (Ver abajo).

¿Qué tipos de cultivos Bt se cultivan en Estados Unidos?

Maíz y algodón. Si bien las papas Bt también están aprobadas por el gobierno de Estados Unidos, Monsanto, la compañía que desarrolló el cultivo, retiró la papa del mercado. En Estados Unidos se ha probado en campo cultivos de canola, arroz, soja, tomates y nueces productores de Bt, pero todavía no están en el mercado.

¿Los agricultores aplican ahora menos plaguicidas en los cultivos Bt que en los cultivos convencionales?

Es necesario reconocer en primer lugar que hay numerosos factores que inciden en la utilización de plaguicidas, como las variaciones climáticas o problemas de plagas. Otras condicionantes tales como los precios de las semillas o de los fertilizantes pueden influir también en la forma de aplicación de plaguicidas por parte de un agricultor, independientemente de si plantó cultivos Bt o no.

Aun cuando en diversas partes de Estados Unidos algunos agricultores que plantaron cultivos Bt utilizaron menos plaguicidas, muchos expertos coinciden en que no es posible establecer generalizaciones en cuanto a que los cultivos Bt reducen la aplicación de plaguicidas, incluso en el corto plazo.

El maíz Bt

Por ejemplo, tomemos el caso del maíz Bt. Este cultivo Bt fue desarrollado para controlar al barrenador europeo del maíz y se cultivó en Estados Unidos en 1999 en más de 80.000 km2. Sin embargo, un estudio reciente publicado en el periódico Bioscience reveló que en la mayor parte de las zonas de cultivo de maíz de la región centro occidental de Estados Unidos, el maíz Bt no reduce significativamente la utilización de insecticidas. El estudio reveló que si bien hubo un aumento importante de la cantidad de maíz Bt plantado en los últimos cinco años, el porcentaje de maíz en el terreno tratado con insecticida permaneció prácticamente sin modificación en un 30%. Los investigadores descubrieron que los agricultores utilizaban maíz Bt además de plaguicidas, y no para sustituirlos. [i]

El algodón Bt

El algodón Bt suele ser presentado como un ejemplo destacado de los beneficios de los cultivos Bt. Es bien conocido que el algodón requiere grandes dosis de insecticidas y el algodón Bt le ha permitido a algunos agricultores reducir la cantidad de productos químicos aplicados a sus cultivos. En los estados en que varios agricultores han optado por plantar algodón Bt, parece haber una reducción inicial del uso de insecticidas.

No obstante, debemos ubicar esta reducción en su contexto. Todo indica que las reducciones a corto plazo no serán sustentables.

La resistencia a los insectos ha sido un problema recurrente para los agricultores de algodón de todo el mundo. Históricamente, casi todos los insecticidas y otras tecnologías nuevas para el control de las plagas del algodón parecen funcionar bien en los primeros años siguientes a su introducción, pero a medida que pasa el tiempo, los agricultores se enfrentan a una creciente resistencia de los insectos. Parece muy probable que la reducción en la aplicación de plaguicidas en el corto plazo motivada por el algodón Bt no será sustentable. (Ver abajo por más información sobre resistencia de los insectos).

¿Por qué los cultivos Bt no reducirán la aplicación de plaguicidas en el largo plazo?

La razón primordial de que los cultivos Bt no cumplirán la promesa dada por las empresas de reducir la aplicación de plaguicidas, es por la elevada probabilidad de que los insectos se vuelvan resistentes a la toxina Bt, como consecuencia de lo cual habrá que volver a la aplicación de plaguicidas sintéticos y se perderá la aspersión con Bt como herramienta valiosa para el control de plagas para agricultores convencionales y orgánicos.

Pero también hay otras razones -tales como el incremento de plagas no perseguidas y la reducción de insectos benéficos. Además, algunos agricultores de ciertas regiones observan un aumento de plagas secundarias que solían ser controladas por plaguicidas pero no son controladas por los cultivos Bt.

¿Cómo se harán resistentes las plagas de insectos a los cultivos Bt?

Los cultivos Bt producen la toxina a lo largo de gran parte del ciclo de vida de la planta -si no de todo-. La permanente exposición de las plagas al Bt promueve la evolución de resistencia a la toxina. Esto ocurre porque los insectos que no fueron eliminados por el Bt sobrevivirán y se reproducirán. En las sucesivas generaciones aumenta la cantidad de plagas resistentes. Este cambio en la población de plagas puede provocar la pérdida de efectividad tanto de los cultivos Bt como de la aplicación de Bt en aspersión. En general los científicos concuerdan en que la utilización generalizada de cultivos Bt podría provocar en pocos años resistencia en los insectos [ii].

Si se ha utilizado Bt durante más de 50 años, ¿por qué los insectos no se han hecho resistentes a las aspersiones?

La falta de resistencia generalizada probablemente se ha debido a una mezcla de factores, tales como niveles de utilización del Bt relativamente bajos y el hecho de que las aplicaciones de Bt en aspersión no persisten en el ambiente, con el resultado de que las plagas de insectos han tenido un grado de exposición bajo. Además, el Bt en aspersión ha sido utilizado primordialmente por los agricultores orgánicos o los agricultores convenciones que utilizan un sistema de manejo integrado de plagas. Esos agricultores hacen aplicaciones selectivas, sólo ocasionalmente, cuando las presiones de las plagas alcanzan determinado umbral, y no en intervalos regulares independientemente de si necesitan hacerlas o no.

Informes recientes han demostrado que se ha desarrollado cierta resistencia a la aspersión de Bt. No obstante, parece que la resistencia es un problema que surge en zonas donde los agricultores utilizan las aspersiones en la misma forma que utilizan los plaguicidas sintéticos -aplicándolas regularmente con intervalos mínimos entre un tratamiento y otro, y utilizando las aspersiones de manera continua durante un largo periodo.

¿Qué hacen el gobierno y las empresas para detener la evolución de resistencia en los insectos?

En un esfuerzo por impedir que los insectos sigan generando resistencia, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos exigió a las empresas llevar a cabo lo que se conoce como "planes de manejo de resistencia". Esos planes se basan en dos elementos claves: que los cultivos Bt tengan dosis elevadas de la toxina Bt y que los agricultores siembren en los alrededores variedades no Bt en superficies a las que se les llama refugios. La idea que sustenta esta estrategia es que la dosis elevada matará a la mayoría de las plagas y las que son resistentes se alimentarán con los insectos de los refugios cercanos, "diluyendo" su resistencia.

No obstante, hay varios problemas con esta estrategia. Por ejemplo, el algodón Bt no produce una dosis elevada para el gusano del copo de algodón, una de las plagas perseguidas [iii].

Algunos datos han demostrado que no todos los cultivos Bt tienen la dosis elevada de la cual depende la estrategia. Además, el plan requiere que los agricultores tengan refugios que sean de un tamaño adecuado y ubicados en bien próximos a los cultivos Bt. Una encuesta de una industria biotecnológica publicada en enero de 2001 indica que no siempre ocurriría esto. Según la encuesta, cerca del 30% de los agricultores que plantaron maíz Bt en el año 2000 no siguieron las indicaciones de manejo de resistencia. [iv]

Presionada por la industria biotecnológica, la Agencia de Protección Ambiental aprobó los cultivos Bt sin tener datos adecuados acerca del manejo de resistencia. En consecuencia, tenemos un experimento sobre resistencia de insectos llevado a cabo en miles de kilómetros cuadrados de tierra agrícola en todo Estados Unidos. Y si el experimento falla, los productores vuelven a aplicar productos tóxicos sintéticos y los agricultores orgánicos y convencionales pierden la aplicación de Bt en aspersión como una herramienta eficaz para el manejo de plagas. Y la industria biotecnológica no ha creado alternativas transgénicas a los cultivos Bt que puedan estar en el mercado en un futuro previsible.

La mayoría de los agricultores y de las compañías de plaguicidas y biotecnología están acostumbrados a que los plaguicidas pierdan eficacia ante la resistencia generada en los insectos, y a sustituirlos con otros productos, lo que a su vez puede resultar una actitud muy difícil de superar. [v]

¿Hay otras formas en que los cultivos Bt puedan afectar la utilización de plaguicidas?

Las investigaciones están comenzando a revelar los impactos que los cultivos Bt pueden tener en otros insectos no perseguidos. Algunos son conocidos como insectos benéficos por la función clave que desempeñan manteniendo controladas las poblaciones de plagas o ayudando a la polinización. La Chrysoperla carnea, por ejemplo, es un insecto benéfico que se alimenta de una serie de plagas agrícolas. Los estudios han indicado que la Chrysoperla carnea puede ser afectada por la toxina presente en los sistemas digestivos de los insectos que han comido maíz Bt. [vi] Si hay menos Chrysoperlas carnea, habrá más plagas y tal vez los agricultores utilicen más insecticidas para controlarlas.

Independientemente de lo que la industria de biotecnología y plaguicidas quiera hacernos creer, la ingeniería genética agrícola no reducirá la utilización de plaguicidas. Si bien podría haber algunos casos en que en el corto plazo se produjo cierta disminución en la utilización de plaguicidas, es claro que esta tecnología no ofrecerá una solución sustentable a largo plazo al control de plagas.

Concluimos que esta tecnología nueva y poderosa tiene impactos inesperados y a veces impredecibles y perjudiciales sobre la salud humana y el ambiente. La disminución de la utilización de plaguicidas es uno de los beneficios que la industria enarbola como un factor que compensa esos riesgos. Pero como hemos demostrado, esa promesa no está basada en la realidad; es tan solo otra táctica a corto plazo que la industria utiliza para lograr la aceptación del público y asegurar la venta de sus productos.

[i] Losey, J., y J. Obrycki, "Transgenic Insecticidal Corn: Beyond Insecticidal Toxicity to Ecological Complexity", Bioscience, Mayo de 2001.
[ii] Mellon, M. y J. Rissler, eds.,Now or Never: Serious New Plans to Save a Natural Pest Control , Union of Concerned Scientists, 1998.
[iii] Comentario personal, Jane Rissler, 22 de junio de 2001.
[iv] Brasher, P., "Farmers violating biotech corn rules", Associated Press, 31 de enero de 2001.
[v] Mellon, op.cit.
[vi] Hillbeck, A. et al."Effects of Transgenic Bacillus Thuringiensis corn-fed prey on Mortality and Development Time of Immature Chysoperla Carnea (Neuroptera: Chrysopidae)." Environmental Entomology, Vol. 27, Nº 2, abril de 1998.

Por más información

Now or Never: Serious New Plans to Save a Natural Pest Control, Margaret Mellon y Jane Rissler, eds, Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados), 1998.

The Ecological Risks of Engineered Crops, Jane Rissler y Margaret Mellon, MIT Press, 1996.

Genetically Engineered Food: Changing the Nature of Nature, Martin Teitel y Kimberly A. Wilson, Park Street Press, 1999.

Sitio Web de Ag Biotech Info aquí
Presentación de la Red de Acción en Plaguicidas (PAN, por su sigla en inglés) sobre Ingeniería Genética en el sitio Web de PANNA, aquí

Sitio Web de la Unión de Científicos Preocupados aquí

Esta hoja de datos fue preparada por la Red de Acción en Plaguicidas (Pesticide Action Network) de América del Norte, junio de 2001.

La Red de Acción en Plaguicidas de América del Norte promueve la adopción de prácticas ecológicamente racionales en lugar de plaguicidas peligrosos y cultivos manipulados genéticamente. La Red de Acción en Plaguicidas de América del Norte tiene más de 130 grupos afiliados en Canadá, México y Estados Unidos, que brindan apoyo técnico y participan en proyectos conjuntos con organizaciones no gubernamentales socias de África, Asia y las Américas. Por más información, visite el sitio web

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