Regulación de los cultivos y alimentos manipulados genéticamente en los Estados Unidos

La Campaña Alerta contra los Alimentos Manipulados Genéticamente es una coalición de organizaciones preocupadas por la protección de los derechos de los consumidores, la salud pública y el ambiente. En un esfuerzo por generar conciencia en la opinión pública, la Campaña Alerta contra los Alimentos Manipulados Genéticamente ha lanzado una campaña en todos los países sobre los riesgos asociados con los alimentos manipulados genéticamente. Por más información, lo invitamos a visitar el sitio http://www.gefoodalert.org

Los científicos han planteado serias preocupaciones por el medio ambiente y la salud con respecto a los cultivos y alimentos manipulados genéticamente (GM), incluyendo los alergenos y toxinas en la alimentación, la disminución de la calidad nutricional de los alimentos, el desarrollo de resistencia a antibióticos, el aumento del uso de plaguicidas, el daño a la vida silvestre, el desarrollo de nuevas especies invasoras, la creación de nuevos o más virulentos virus, y la pérdida de la biodiversidad agrícola. Otros analistas han identificado serios impactos sobre los agricultores, incluyendo la pérdida de mercados, caída de precios de los productos, contaminación genética (como en el reciente fracaso del maíz StarLink), la pérdida de bio-plaguicidas naturales, y la posible responsabilidad de los cultivos GM por el daño causado. Aún así, las compañías de biotecnología y alimentos que han creado estos productos han tratado de abdicar la responsabilidad por sus impactos, sosteniendo que ésta yace sobre los reguladores federales. De hecho, el Director de Comunicaciones Corporativas de Monsanto, Phil Angell dijo, ?Monsanto no debería tener que conceder la seguridad de los alimentos biotecnológicos. Nuestro interés radica en vender cuanto más sea posible. Asegurar su inocuidad es tarea de la FDA.?

Pero, ¿realiza el sistema regulador un trabajo adecuado de protección del bienestar humano y ambiental?

Este artículo evalúa el marco regulador en curso para cultivos y alimentos manipulados genéticamente. Concluye que el esquema regulador está seriamente resquebrajado, con deficiencias en cada agencia principal involucrada, así como con cuestiones claves que ninguna agencia está abordando adecuadamente.

La regulación de los cultivos y alimentos GM también abarca importantes niveles internacionales. Por ejemplo, el Codex-Alimentarius (la agencia de fijación de estándares de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas), la Organización Mundial de Comercio, y el Protocolo de Bioseguridad, todos ellos impactan sobre la regulación en los Estados Unidos. Estos temas, sin embargo, se encuentran más allá del alcance de este artículo.

Ninguna nueva ley para la biotecnología
El desarrollo de la política nacional de la biotecnología bajo las Presidencias de Reagan y Bush marcó el escenario para el actual régimen regulador. El ?Marco Coordinado para la Regulación de la Biotecnología? de mediados de los 80 estableció que ?los estatutos existentes parecen adecuados para abordar los procesos y productos emergentes de la [ingeniería genética].? Sumándose a la idea de que el cuidado de la biotecnología no requiere nada fundamentalmente nuevo, el reporte de 1991 del Consejo de Competencia del Vice Presidente Dan Quayle requirió que la regulación de los productos GM se basara en su performance, no en los procesos por los cuales ellos son producidos. Estas directivas dieron como resultado un sistema en el cual el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la Agencia de Protección Ambiental (EPA), y la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) regulan los cultivos y alimentos GM bajo las leyes existentes. Generalmente, la división de la responsabilidad por las regulaciones da como resultado que el USDA pone su atención sobre las plantas, la EPA sobre los plaguicidas y la FDA sobre los alimentos.

Esta disposición fue establecida mucho antes de cualquier investigación real del impacto humano y ambiental de los cultivos y alimentos GM. De hecho, la revisión de la investigación del Dr. Charles Benbrook pertinente a esta área concluyó que ?menos del 10 por ciento del número total de citaciones que cubren siete áreas principales de riesgo aparecieron antes de 1990.? Con el marco regulador establecido antes de cualquier revisión completa del riesgo, no es sorprendente que el actual sistema de cuidado posea muchas falencias.

La FDA
Los roles primarios de la FDA con respecto a los alimentos y cultivos GM son asegurar su inocuidad para los comestibles y forrajes, así como también determinar pautas de rotulación. Con excepción de la carne, las aves de corral y los huevos, la FDA posee la autoridad bajo el Decreto Federal de Alimentos, Drogas y Cosméticos (FFDCA) de asegurar la inocuidad de todos los alimentos nacionales e importados. El FFDCA requiere análisis de seguridad pre-mercado de cualquier aditivo alimenticio (definido como un sustancia agregada al alimento en forma intencional), a menos que se tome una decisión de que el aditivo sea GRAS (Generalmente Reconocido como Seguro). Las sustancias GRAS no requieren análisis de ninguna clase. Por ejemplo, basado en una larga historia de uso humano, el maíz ha sido determinado como GRAS, a menos que se presente nueva evidencia de lo contrario. La FDA también requiere que los alimentos sean rotulados de manera de incluir información que sería ?material? para los consumidores, un concepto difícil de definir que incluye cambios significativos para gustar u oler.

Política de 1992: Los alimentos manipulados genéticamente son como los alimentos convencionales

El fundamento de la política de la FDA concerniente a los alimentos GM nace de una Declaración de Políticas en 1992 en la cual la agencia sostiene que los genes agregados a las sustancias alimenticias comunes por vía de la ingeniería genética son GRAS debido a que el nuevo alimento es en gran parte el mismo que su contraparte convencional. Esta idea se ha dado a conocer como ?equivalencia sustancial?. La naturaleza cuestionable de la equivalencia sustancial fue demostrada recientemente cuando nuevos análisis de la soja Roundup Ready revelaron que contenía más ADN ajeno de lo que Monsanto, o el gobierno, pensaba. El resultado de designar automáticamente alimentos GM como GRAS es que estos alimentos nunca han sido sujetos a análisis obligatorios de seguridad pre-mercado. La FDA ha alentado a las instituciones que procuran la comercialización de alimentos GM a notificar a la agencia de su intención de comercializar un producto GM voluntariamente, y ha sometido a consideración que la notificación sea obligatoria con una regla propuesta que se trata más adelante. Además de la presión de larga data de los grupos de interés público, las principales corporaciones de la industria agropecuaria han procurado recientemente la aprobación de este cambio hacia consultas obligatorias como un intento de controlar la preocupación pública acerca del cuidado negligente. Sin embargo, una consulta obligatoria tiene poco sentido a menos que se requiera un análisis completo, lo cual no es el caso actualmente y tampoco fue propuesto bajo el nuevo régimen.

La FDA ha establecido que el rótulo para los alimentos manipulados genéticamente es generalmente innecesario porque la agencia no posee evidencia de que los alimentos GM son sustancialmente diferentes de otros alimentos. Ellos incluyen la advertencia, sin embargo, de que su guía ?no puede identificar todas las preguntas sobre seguridad y nutrición que pudieran surgir en una situación dada y, en tanto que sean completas, no deberían ser consideradas exhaustivas.? Existen situaciones limitadas en las cuales un alimento necesitaría ser etiquetado, particularmente si contiene un alergeno conocido. Pero la agencia establece en una nota al pie a su política de 1992 que no existe ningún procedimiento de rutina para analizar todos los alergenos y, de este modo, la alergenicidad es imposible de determinar si el gen donante nunca ha estado en alimentos anteriormente.

Política de 1997: Consulta menor
La guía concluida de la agencia más reciente sobre procedimientos de consulta para alimentos GM, fue impartida en Octubre de 1997. El documento hizo poco para modificar la política de la FDA; simplemente clarificaba los requerimientos de la agencia. Por ejemplo, la agencia afirmaba que ?la FDA no lleva una revisión científica completa de la información generada por quien desarrolla [un alimento GM].? A las instituciones que procuran comercializar un alimento GM sólo se les requiere presentar un resumen de sus datos a la FDA. No se requiere que este resumen incluya ninguna información técnica; la agencia sólo pide que incluya ?ordinariamente? cuestiones como el efecto ?esperado? sobre la composición de los alimentos o forrajes y una ?estimación? de la concentración de algún producto codificado por el material genético introducido. La agencia deja en claro que la institución que procura comercializar un nuevo cultivo GM es quien está a cargo, y no la agencia. Ellos establecen ?que la firma está en una posición de concluir cualquier consulta en curso e informar a la FDA sobre su intención de iniciar la distribución comercial.?

Desacuerdo dentro de la FDA

La posición de la FDA ha sido socavada por documentos producidos a través del desafío legal de la Alianza para la Bio-Integridad a la política de 1992, que indica profundas preocupaciones de los científicos de la FDA. Por ejemplo, los documentos indican que un funcionario en acatamiento de la FDA denunció a la agencia por estar ?tratando de encajar un gancho cuadrado en un agujero redondo? por medio de la conclusión de que ?no existe diferencia entre los alimentos modificados por la ingeniería genética y los alimentos modificados por prácticas tradicionales.? Un miembro del Grupo de Microbiología de la FDA afirmó, ?Existe una profunda diferencia entre los tipos de efectos no esperados de la reproducción tradicional y de la ingeniería genética.? Y la División de Química y Tecnología de Alimentos de la FDA advirtió, ?Los efectos no deseables como la aparición de nuevos tóxicos no identificados previamente... pueden escapar de la atención de los criadores a menos que las plantas manipuladas genéticamente sean evaluadas específicamente para estos cambios. Tales evaluaciones deberían ser realizadas sobre una base caso-por-caso; cada transformador debería ser evaluado antes de entrar en la plaza del mercado.? La FDA ignoró las preocupaciones de estos científicos y los de otras agencias - para no mencionar aquellas de la comunidad científica más amplia.

Efectos sobre la salud

La inserción de genes es muy imprecisa, lo cual da como resultado alteraciones peligrosas al ADN de un organismo. Estos ?efectos de posición? pueden resultar en la aparición de alergenos y tóxicos totalmente nuevos, un aumento en los niveles de los alergenos y tóxicos conocidos, o en niveles de nutrientes disminuidos. Existe un creciente conjunto de pruebas que apoya estas preocupaciones, que ha conducido a la Asociación Médica Británica a requerir una moratoria indefinida para los alimentos GM. Un estudio reciente publicado en el Journal of Medicinal Food que encontró que los niveles de isoflavonas, los que pueden estar implicados en la prevención de algunos tipos de cáncer, en la disminución del colesterol, en el aumento de la protección contra la osteoporosis, y en el alivio de los síntomas de la menopausia, eran entre un 12 y un 14 % menores en la soja GM comparada con las variedades convencionales. Otra experiencia indicó que el metilglioxal, una sustancia altamente tóxica, era incrementado considerablemente en las especies GM de levadura cuando era comparado con los controles. Los investigadores concluyeron que ?los resultados presentados pueden suscitar algunos interrogantes con respecto a la inocuidad y aceptación de los alimentos manipulados genéticamente, y dar algún crédito a muchos consumidores que no están aún preparados para aceptar los alimentos producidos mediante la utilización de técnicas de ingeniería genética.?

El ?derecho a saber? del consumidor

Alrededor del mundo, los países han instituido o están en el proceso de instituir la rotulación obligatoria de los alimentos GM. Esto incluye a Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, y las naciones de la Unión Europea, entre otros. Cada vez más, Estados Unidos es el único en su intransigencia para ofrecer a los consumidores información sobre cómo sus alimentos son producidos. El interés por la salud sólo en el tema de la alergenicidad es digno de un régimen obligatorio de rotulación. Pero otros consumidores han expresado preocupaciones adicionales. Los grupos religiosos que quieren evitar los productos GM porque interfieren con su capacidad para practicar su fe ? por ejemplo los Musulmanes que evitan un vegetal con un gen de puerco o la Doctrina Oriental de los Cristianos Ortodoxos que objeta el uso de virus y agentes patógenos para manipular las plantas existentes ? no lo pueden hacer bajo las reglas actuales de rotulación. Y los consumidores que están preocupados por los impactos ecológicos y por la manera en que los cultivos GM perpetúan la agricultura industrial a base de plaguicidas son incapaces de tomar decisiones de compra sin la adecuada rotulación.

La industria de la biotecnología, sin embargo, se ha resistido a la rotulación. De hecho, un documento interno de Monsanto considera a un requerimiento de rotulación del gobierno idéntico a una prohibición. La hipocresía de las corporaciones que buscan evadir la rotulación porque afirman que sus productos son en cierto modo idénticos a las plantas reproducidas convencionalmente, se pone de relieve por la búsqueda de protección de la propiedad intelectual para las plantas GM. El resultado es que los industriales le están diciendo a una agencia (la FDA) que sus productos son iguales y por lo tanto no necesitan regulación, y a otra (la Oficina de Patentes de los Estados Unidos) que estos son totalmente diferentes y necesitan una nueva forma de tratamiento.

La Hormona de Crecimiento Bovino recombinante: Un relato para la prevención

La Hormona de Crecimiento Bovino recombinante (rBGH) es una hormona manipulada genéticamente que se inyecta a las vacas para hacerlas producir más leche. En 1990, la FDA dijo que la rBGH era inofensiva para consumo humano. Parte de sus hallazgos se basaban en estudios de alimentación de ratas durante 90 días en los que informaron que la rBGH no producía cambios toxicológicamente significativos en ratas a las que se les administraba rBGH en forma oral. Basados en gran medida en esta conclusión, la FDA no requirió pruebas toxicológicas humanas que se exigen por lo general para una droga veterinaria. Sin embargo, en Abril de 1999, los investigadores de la Health Canada, el equivalente canadiense de la FDA, publicaron un informe que contradecía los descubrimientos de la FDA. Los investigadores canadienses encontraron estudios que mostraban que las ratas absorbían la rBGH a pesar de todo. En realidad, entre el 20 y el 30% de las ratas estaban desarrollando reacciones inmunológicas diferentes. Además se formaban quistes en la tiroides de algunas ratas machos y se infiltraba en la glándula prostática. Según Michael Hansen, un investigador con el Instituto de Políticas del Consumidor, una división de la Unión de Consumidores, ?Estos son cambios toxicológicamente significativos en las ratas y deberían haber dado inicio a una re-evaluación general del impacto en la salud humana, incluyendo la evaluación de los efectos potenciales carcinogénicos e inmunológicos.?

Además de los temas no resueltos de la salud con respecto a la rBGH, la FDA también emitió pautas de rotulación relativas a la hormona que no facilitan la elección del consumidor y que son un peligroso antecedente para las pautas nuevas de la agencia en la industria de alimentos GM. La FDA no exigió a los industriales que etiqueten sus productos como conteniendo la rBGH, a pesar de muchas encuestas que indicaban claramente la preferencia del consumidor por tal información. La agencia también alentó a los vendedores de leche a no etiquetar sus productos como libres de rBGH. Monsanto demandó a dos procesadores de leche que colocaban rótulos en su leche como libre de rBGH. Aunque las pautas propuestas por la FDA sobre rotulación de alimentos GM (tratadas más adelante) les pueden permitir a los industriales etiquetar sus productos como libres de transgénicos, la situación será similar a la de la rBGH. Las compañías no rotularán voluntariamente su producto como conteniendo un componente GM, y aquellos que no los utilizan serán esencialmente forzados a conceder a sus contrapartes no-GM a través de algún tipo de renuncia, como la extensa que aparece sobre la crema helada Ben & Jerry. Esta disposición todavía es una clara violación al derecho del consumidor de conocer el alimento que está ingiriendo, y ha sido fomentado por los fabricantes de productos GM.

La EPA
El rol de la EPA en la regulación de los cultivos GM proviene primariamente del FFDCA, como también de la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y de Venenos para Roedores (FIFRA). Estos estatutos limitan la atención de la EPA a sólo algunos cultivos GM. Aún dentro de este estrecho campo de acción, sin embargo, su manejo de los productos GM resulta deficiente.

Regulación por registro de plaguicidas

La mayor parte de la participación de la EPA gira alrededor de su autoridad para regular los plaguicidas bajo la FIFRA, la cual ordena a la agencia regular las plantas (y los microbios) que producen sustancias plaguicidas. Esto significa que los cultivos Bt, que son manipulados genéticamente para producir un plaguicida, deben pasar a través de un proceso de registro (o aprobación) pre-mercado para examinar efectos potenciales sobre la salud y el medio ambiente.

Los registros de los cultivos Bt, sin embargo, son sujetos a algunas de las mismas fallas que los registros de los plaguicidas convencionales. Por ejemplo, la EPA generalmente depende de la utilización de investigación provista, y a menudo manejada, por el solicitante del registro, comprometiendo potencialmente su objetividad. La contaminada investigación de la industria en el registro de los plaguicidas ha sido por mucho tiempo un problema. En el caso de los plaguicidas GM, un informe ligeramente revisado emitido por Ecostrat, una firma independiente de Suiza de evaluación científica, indicó que la agencia aceptó estudios inapropiados y científicamente cuestionables al aprobar el primer maíz Bt a los agricultores de Estados Unidos. De hecho, el informe manifiesta que los estudios presentados por Novartis y Mycogen para determinar el efecto del maíz Bt o de los insectos no-blanco fueron tan pobremente diseñados que no existió virtualmente la oportunidad de que se observaran los efectos adversos.

La regulación de plaguicidas ocasiona otros problemas significativos. A menudo no se requieren análisis importantes, y se hacen cómodas conjeturas sobre toxicología humana. Existe también el problema del cambio de un registro de plaguicida haciendo frente a una nueva evidencia de daño, ya que el estándar para justificar la reevaluación reglamentaria es extremadamente alto. Estas debilidades adicionales de la regulación convencional de plaguicidas pueden impactar sobre la atención a los futuros plaguicidas GM, si no sobre la atención actual al conjunto de cultivos Bt.

Los plaguicidas manipulados genéticamente son diferentes

Los plaguicidas GM también dan lugar a muchos temas fuera del reino de los plaguicidas convencionales. Comparados con los plaguicidas convencionales, la evaluación del riesgo de las plantas plaguicida GM es mucho más compleja. Como organismos vivientes modificados, ellos se reproducen, esparcen su ADN, son extremadamente difíciles de rastrear, y son imposibles de recolectar. También puede ser casi imposible identificar completamente cómo un cultivo ha sido modificado, ya que la inserción de genes puede resultar en cambios no intencionales al ADN de un organismo.

Los cultivos plaguicida GM estimulan el desarrollo de la resistencia a las plagas de manera diferente que los plaguicidas convencionales. Los cultivos Bt generalmente contienen una toxina en cada célula, durante toda la vida de la planta y aún más, sin importar la necesidad real de controlar las plagas. Aún los defensores de la ingeniería genética reconocen que esta exposición al plaguicida siempre-presente creará especies resistentes en un período relativamente corto. A pesar de este peligro, la EPA comenzó aprobando algunos cultivos Bt sin requerir la implementación inmediata de planes para el control de la resistencia. Bajo la presión de los inspectores de la agencia, la EPA con el tiempo ordenó planes de control en los cuales los cultivos convencionales se dejan crecer entre las variedades Bt como ?refugios? para los insectos para demorar el desarrollo de la resistencia. Mientras que esta estrategia depende de manera peligrosa del cumplimiento del agricultor, la EPA todavía tiene que desarrollar un programa efectivo de acatamiento. Existen razones para creer que muchos agricultores fabrican refugios ?más pequeños de lo prescripto?, cuentan la tierra del vecino como parte de su propio refugio, o ignoran el requerimiento por completo.

Además, aún si estos esfuerzos fueran completamente exitosos, sólo están diseñados para demorar el principio de la resistencia, no para prevenirla totalmente.

El desarrollo de la resistencia a las plagas es un caso bastante aceptado en la agricultura moderna a base de plaguicidas. La resistencia Bt, sin embargo, es de consecuencia particular. En su forma no transgénica, la toxina Bt es un plaguicida de bajo impacto, extremadamente valioso y natural, y podría ser una pérdida considerable malgastar su efectividad. De hecho, los bioplaguicidas Bt son de gran importancia para los agricultores orgánicos, alrededor de 2/3 de los cuales (en los Estados Unidos) dependen de ellos, al menos como una herramienta de último recurso. La resistencia Bt representa así una crisis potencial para el sector orgánico incipiente, que hoy crece alrededor del 20% anualmente. Aún así, los cultivos Bt están registrados sin la evaluación adecuada de este impacto potencial.

Finalmente, los cultivos plaguicida pueden dañar a los insectos no-blanco y a los organismos del suelo de nuevas maneras. Las investigaciones sugieren que el polen de los cultivos Bt puede perjudicar a las crisopas y a las mariposas monarca. La mayor parte de este trabajo indica que es necesario realizar una investigación más extensiva. El propio Panel Científico Asesor de la EPA recientemente examinó los requerimientos de información relativos al efecto de estos cultivos sobre organismos ?no-blanco?, llegando a la conclusión de que los requerimientos actuales no son adecuados.

Plaguicidas GM en los alimentos

Bajo el FFDCA, la EPA establece límites de tolerancia (niveles de ?seguridad?) para los plaguicidas sobre y en alimentos y forrajes, o establece excepciones para los requerimientos de tolerancia. Mientras que los cultivos plaguicida Bt alimenticios representan plaguicidas en los alimentos, ellos son excepciones rutinariamente concedidas basadas en la inocuidad relativa de los plaguicidas convencionales Bt. Por ejemplo, la EPA opina que las papas Bt son seguras para ingerir, ya que los plaguicidas convencionales Bt son considerados seguros. Las papas Bt, sin embargo, pueden contener proteínas nuevas o alteradas debido a la imprecisión de la inserción de genes y estos pueden traer serias consecuencias para la salud.

Fuera del reino de los cultivos y plaguicidas, la EPA también regula los usos comerciales de los microorganismos GM bajo la autoridad de la Ley de Control de Substancias Tóxicas (TSCA).

El USDA
El rol primario y casi exclusivo del USDA y de su Servicio de Inspección de la Salud de Animales y Plantas (APHIS) con respecto a los cultivos GM es determinar si ellos son ?plagas de planta? bajo la Ley Federal de Plagas de Plantas. La ley define a una plaga de planta a todo lo que presente un riesgo o amenaza para una planta. Las plantas GM están consideradas en riesgo de ser plagas de planta si: (1) el organismo donante del cual proviene el gen modificado, (2) el organismo recipiente (habitualmente una planta cultivo), o (3) el vector usado por la ingeniería genética está regulado. De este modo, por ejemplo, si un gen de un grupo de organismos que son considerados como plagas de planta se introduce en una planta que no es considerada como tal, el APHIS regularía la planta resultante como una plaga de planta potencial. Basados en los resultados de ensayos de campo, sin embargo, aquellos que procuran comercializar los cultivos GM pueden peticionar la desregulación bajo la Ley de Plagas de Plantas.

Cuidado mínimo

Las enmiendas iniciales del APHIS a sus regulaciones para plagas de planta se finalizaron en 1987. Para ese momento, todos los organismos GM fueron regulados bajo procedimientos ?todavía aplicado el marco fundamental por APHIS- que fueron criticados como inadecuados por la Oficina General de Rendición de Cuentas (GAO) en 1988, incluyendo llamamientos de que ciertas decisiones tomadas por la agencia eran ?científicamente insostenibles?. Todos los ensayos de campo fueron sujetos al permiso de la Ley de Plagas de Plantas y de la Ley de Políticas Ambientales Nacionales. Después de seis años, el APHIS permitió que seis especies de cultivos ?maíz, algodón, papa, soja, tabaco y tomate- se cultivaran sin permiso. En su lugar, las instituciones simplemente notificaron al APHIS de su intención de dirigir un ensayo de campo porque el APHIS sentía que poseían suficiente información para concluir que estas plantas presentaban poco o ningún riesgo ecológico. En las últimas modificaciones principales a sus regulaciones, el APHIS simplificó los procedimientos en forma adicional para las pruebas de campo de cultivos GM, incluyendo atención reducida a los cultivos modificados para ser resistentes a virus. El APHIS despreció brevemente la existencia y el potencial de impactos a largo plazo a partir de sus acciones.

Parte del proceso de comercialización de un cultivo GM es recibir el status desregulado del APHIS bajo la Ley de Plagas de Plantas. Las instituciones presentan una petición para la desregulación con información recolectada a partir de los ensayos de campo. El APHIS nunca ha rechazado una petición por status desregulado, y en cada caso que se le pidió que lo hiciera, ha encontrado que los cultivos GM no ejercen un impacto significativo sobre el medio ambiente.

Las amenazas no consignadas

Dos análisis independientes en 1995 cuestionan seriamente las decisiones tomadas por la agencia de relajar sus regulaciones en 1993 y nuevamente en 1997. Joy Bergelson, un genetista ecológico de la Universidad de Chicago, y Colin Purrington, hoy un biólogo evolucionista en el Colegio Swarthmore, examinaron las peticiones aprobadas por el USDA en ese momento. Su conclusión fue que la mayor parte de la información sobre la cual el USDA estaba tomando sus decisiones provenía de experimentos peligrosamente deficientes. También dijeron que las peticiones dependían en gran medida de reclamos no sustentables. También en 1995, un informe publicado en Bio/Technology estudiaba toda la información disponible en forma pública a partir de los ensayos de campo. En la revisión de los 85 informes más recientes de ensayos de campo, los autores advirtieron que ninguno mencionaba experimentos para evaluar la abundancia de malezas, ninguno (de los 19) informes sobre cultivos resistentes a virus mencionaba estudios que midieran la producción de nuevas cepas de virus, y ninguno de los informes de cultivos Bt mencionaba experimentos sobre la posibilidad de impactos adversos sobre los insectos no-blanco. Poco ha cambiado desde que la GAO manifestó que ?El USDA no está solicitando suficiente información del aplicante para evaluar el comportamiento de un organismo en el medio ambiente y su potencial riesgo ecológico.?

Estos análisis no sólo hacen socavar seriamente la creencia de los argumentos del APHIS de que ellos poseían suficiente información para desregular los cultivos, sino que los ecologistas han afirmado que los ensayos ecológicos fundamentales todavía no se están realizando. Por ejemplo, sobre el tema crítico de los cultivos resistentes a virus, estas plantas GM pueden causar el desarrollo de nuevos o peores virus. Aunque esto se considera improbable, las consecuencias ambientales de tales super-virus podrían ser de largo alcance. Los cultivos modificados para la resistencia a los virus pueden dar como resultado la creación de virus modificados que pueden infectar una gama más amplia de huéspedes, o producir un mayor impacto sobre ellos, que los virus originales.

Parte de la razón por la que conocemos tan poco acerca del impacto ecológico de los cultivos GM se debe a una negligencia reglamentaria prematura del USDA. En 1986 la agencia afirmó que ?no se espera que ocurran escapes de genes por vía de la transferencia sexual y no se considerarán.? Pero este no es necesariamente el caso. Ya se han encontrado malezas de canola resistentes a tres herbicidas en un campo en Alberta del Norte, en Canadá. Este hallazgo demuestra que el desvío genético puede rápidamente dar como resultado plantas no-GM que adquieren cualidades características de plantas GM vecinas (aquí dos de las tres plantas con resistencia a herbicidas fueron modificadas genéticamente) y crean potencialmente serios problemas ecológicos.

El escape de genes puede resultar en una polución biológica imposible de controlar. Se ha informado recientemente que los costos fisiológicos para una planta con una característica GM pueden ser ?insignificantes?, sugiriendo que el nuevo rasgo podría tener un tiempo fácil de persistencia y por lo tanto de reproducción en abundancia de molestas malezas. De hecho los pocos estudios sobre la aptitud relativa de los híbridos cultivo-silvestre muestran que ellos no son necesariamente menos aptos que su origen silvestre. Con un fuerte empuje hacia la comercialización internacional de estos cultivos, el problema del escape de genes y su impacto sobre la biodiversidad puede ser fácilmente exacerbado. Sin un cuidado regulador, las plantas GM continuarán generando híbridos con sus parientes silvestres, y creando serios problemas de manera potencial. Los costos para la economía de Estados Unidos por las especies no-nativas ya son estimados en 138 mil millones de dólares anualmente. Y a pesar de que el USDA posee la autoridad, bajo la Ley de Plantas en Cuarentena, para detener la entrada a Estados Unidos de alimentos no rotulados y no analizados, no ha ejercido esta autoridad.

Participación del USDA en la tecnología Terminator

Finalmente, en lugar de ser un regulador imparcial, el USDA está efectivamente involucrado en la tecnología GM. El USDA es el co-propietario de una patente de la llamada tecnología ?Terminator?, que les provoca a las plantas tener semillas estériles y así obliga a los agricultores a comprar semillas cada año en lugar de guardarlas, como ocurre frecuentemente. A pesar de la oposición internacional a la evolución de esta tecnología, el USDA ha continuado con la investigación y el desarrollo, y se ha negado a finalizar unilateralmente su acuerdo contractual con el poseedor de la co-patente Delta & Pine Land Seed Co., a pesar del hecho de que ellos poseen la opción legal de hacerlo. Y según Delta & Pine Land, ?Nosotros hemos continuado adelante trabajando en el Sistema de Protección a la Tecnología [Terminator]. Nunca nos hemos retrasado. Estamos en tema, moviéndonos para adelante para comercializarla. Nunca hemos dado marcha atrás.?

Peligros que traspasan las grietas
Además de las deficiencias de las agencias reguladoras expuestas anteriormente, existen diversas áreas importantes donde la regulación y la atención a los productos GM no han sido consignadas adecuadamente por ninguna de las agencias detalladas más adelante. Estas incluyen las siguientes:

Impactos sobre el suelo

Investigaciones recientes han puesto en duda el rigor con el cual el gobierno ha estudiado la amenaza que pueden representar los cultivos GM a los ecosistemas del suelo. En 1996, una determinación del APHIS sobre el status desregulado para una variedad Monsanto con resistencia a herbicidas e insectos afirmaba que, ?estudios sobre el destino del medio ambiente mencionados en la petición indican que la proteína CrylA(b) [una toxina Bt] presente en los residuos de cultivo perderá la bioactividad rápidamente en la incorporación al suelo, y la proporción de disipación es comparable con aquella observada con los productos Bt micróbicos(no-GM) registrados previamente.? Pero trabajos publicados en Diciembre de 1999 demostraron que la toxina Bt es liberada en el suelo a través de las raíces del maíz Bt. Los autores concluyeron que ?puede existir el riesgo de que los insectos y organismos no-blanco en niveles tróficos más elevados pudieran ser afectados por la toxina.? Esta novedad se fortalece por otro estudio clave que afirma que ?las proteínas plaguicidas [es decir, la toxina Bt] producidas en plantas transgénicas pueden persistir en el suelo y que la ligadura de las proteínas a las partículas del suelo las puede proteger de la degradación biótica. También hemos encontrado que el ADN genómico en plantas transgénicas puede persistir por varios meses en el medio ambiente de un campo cultivado.? Los autores señalan que ?es crucial que los estudios de evaluación de riesgo del uso en el ambiente de plantas transgénicas considere los impactos sobre las comunidades de microbios. La investigación en esta área ha sido bastante limitada, sin embargo, como lo demuestran las pocas referencias disponibles.?

Pérdida de la biodiversidad

La biodiversidad, la variedad de especies vivientes, es de vital importancia para los ecosistemas sanos. También es importante en la agricultura. Cuanto más diversa es una región agrícola, más capaz será de adaptarse a los desafíos de plagas, enfermedades, o cambios climáticos. Los cultivos GM aceleran la ya grave pérdida de la biodiversidad fomentando la difundida adopción de un pequeño número de variedades exitosas desde el punto de vista comercial. La ingeniería genética también posee el potencial de socavar la biodiversidad por medio de la creación de especies invasoras que compiten excluyendo a las especies nativas. En los Estados Unidos, el 42% de las especies que se encuentran amenazadas o en peligro, están fundamentalmente en riesgo debido a las especies no-autóctonas.

Materiales industriales

El gobierno federal no ha decidido aún qué agencia regulará los cultivos de plantas modificadas para producir materiales industriales como los precursores plásticos o aquellos diseñados para absorber y desintoxicar los desechos industriales. Según James Alwood, coordinador de biotecnología de la EPA para la Ley de Control de Sustancias Tóxicas, ?Todos andan por ahí diciendo que alguien necesita mirar a estas plantas de alguna manera.?

Animales GM

Los animales GM presentan riesgos para la salud humana a los consumidores, y riesgos ambientales como las especies nuevas y potencialmente invasoras. Por ejemplo, una compañía, A/F Protein, está solicitando actualmente la aprobación de la FDA para llevar al mercado un pescado transgénico. A pesar de que la FDA posee experiencia en el área de seguridad de alimentos, no es una agencia de medio ambiente, y por lo tanto sería probable que las preocupaciones acerca de los impactos ecológicos del pescado transgénico fueran manejadas por la agencia equivocada. En lugar del marco coordinado de multi-agencia necesario para manejar correctamente la introducción del pescado transgénico ?el cual, según un documento de las Actas de Sesiones de la Academia Nacional de Ciencias de Diciembre de 1999, podría rápidamente conducir a las poblaciones nativas de peces a la extinción- la actual atención es inadecuada. Otro defecto reglamentario es la disposición de animales modificados para producir drogas. El USDA puede permitir que sean utilizados como comida e ingredientes de alimentos luego de no poder ser más utilizados para generar drogas.

Pérdida de los bioplaguicidas naturales

Como fue expuesto anteriormente, el desarrollo de la resistencia de las plagas a los cultivos Bt podría disminuir la eficacia de los relativamente benignos bioplaguicidas naturales de tipo Bt de los cuales depende una gran cantidad de agricultores convencionales y orgánicos. Aún así los cultivos Bt están registrados sin una completa consideración de este tema crítico. Dada la terrible necesidad de avanzar en las prácticas de la agricultura y los sistemas agrícolas sustentables, el interrogante sobre el impacto actual y futuro de los cultivos GM sobre los biopesticidas debe ser ampliamente consignado.

Contaminación de cultivos convencionales y orgánicos

Aunque los cultivos GM acarrean una posible contaminación de los cultivos y de los productos no-GM a través del polen y la co-mezcla de semillas o productos, aún el marco regulador no procura consignar este tema de manera completa. Los agricultores que siembran cultivos no manipulados genéticamente, están perdiendo mercado como resultado del rechazo internacional de la comunidad para aceptar tanto a los cultivos manipulados genéticamente o a aquellos que pueden haber sido contaminados a través del polen o de la co-mezcla. En 1996, el primer año de plantaciones comerciales significativas de maíz y soja, las exportaciones a Europa sumaron alrededor de 3 mil millones de dólares; para 1999 habían caído a mil millones. El muy divulgado caso del maíz StarLink, en el que el maíz GM aprobado en los Estados Unidos sólo para consumo animal contaminó ampliamente el maíz para suministro de alimentos, pone de relieve algunos de los impactos de largo alcance de tal contaminación. Los mercados extranjeros para el maíz de Estados Unidos son estrechos, los agricultores que plantaron StarLink o que poseen maíz contaminado con StarLink han tenido dificultad para librarse de él, y los agricultores que poseen maíz convencional están teniendo que pagar cada vez más los costos de la segregación y certificación de que sus cultivos están libres de StarLink. (Esta es una carga seria, ya que el uso de sembradoras, segadoras trilladoras, barrenas, elevadores de granos, camiones, molinos, recipientes de almacenaje y facilidades tanto para cultivos GM y no-GM hace extremadamente difícil la segregación real.) Para los agricultores orgánicos, la contaminación es un problema particularmente alarmante. Terra Prima, una empresa que fabrica hojuelas de tortilla orgánica, perdió el equivalente a $ 87.000 en mercadería cuando se descubrió que su producto se había contaminado. Los análisis revelaron que, como resultado de un escape de genes, un agricultor orgánico que vendía maíz a Terra Prima obtuvo su maíz contaminado por un agricultor vecino que había plantado maíz GM, y por lo tanto las hojuelas analizadas dieron resultado positivo por el contenido GM. La contaminación podría hacer posible que se les retengan sus certificados a los agricultores orgánicos ?la base de su medio de subsistencia. Y los agricultores también enfrentan la posible responsabilidad por el daño causado por los cultivos GM.

La carga del contribuyente

Mientras que las dudas continúan creciendo acerca de la sabiduría de aplicar la ingeniería genética a la producción de cultivos y alimentos, vale la pena mencionar que el contribuyente está llevando consigo parte de la cuenta. Más aún, la carga del contribuyente por esta tecnología no puede ni siquiera ser medida en forma precisa. El Servicio de Investigación del Congreso informó que, ?La Administración no rastrea los fondos federales para la investigación de alimentos y biotecnología agrícola como un ítem en la línea de los análisis presupuestarios federales. Consecuentemente, la cantidad total de fondos públicos para esta investigación no es clara.? Por lo tanto, los contribuyentes americanos han subsidiado una tecnología de mérito cuestionable de una manera que no pueden explicar.

Dadas estas áreas de completa negligencia reguladora, así como la atención poco firme de las áreas que las agencias reguladoras sí consideran, existe un daño fundamental: nuestra salud y seguridad no están siendo protegidas bajo el régimen regulador actual. El público está siendo expuesto a una tecnología nueva y en gran medida no probada antes de haber manejado una evaluación adecuada de los impactos en el medio ambiente y la salud humana.

Grupos civiles toman acciones legales
Dada la falta de adecuación del cuidado regulador corriente, no sorprende que las organizaciones de la sociedad civil hayan tomado acción legal. En Mayo de 1998, una unión sin precedentes de científicos, líderes religiosos, profesionales de la salud, consumidores y cocineros iniciaron juicio a la FDA para obtener la obligatoriedad de análisis de seguridad y rotulación de los alimentos GM. El juicio alegaba que la política de la FDA actual, que permite que tales alimentos alterados entren al mercado sin ser sometidos a análisis ni etiquetas, viola el mandato estatutario de la agencia de proteger la salud pública y de proveer a los consumidores la información pertinente sobre los alimentos que ingieren. El juicio, archivado en la corte del distrito federal, también alegaba que la política de la FDA es una violación de la libertad religiosa. A consecuencia de este caso, la FDA presentó más de 44.000 páginas de documentos en el transcurso del descubrimiento. Estos documentos, extractos de los cuales se han incluido anteriormente en la sección de la FDA, revelan por primera vez que a pesar de sus pronunciamientos públicos sobre el contrario, los propios científicos de la agencia expresaron serias reservas con respecto al agrupamiento de los alimentos GM con alimentos producidos a través de medios convencionales. En Octubre de 2000, una corte federal estableció que la política de la FDA del año 1992 sobre alimentos GM ?no tiene un efecto obligatorio? para los productores de alimentos. Al hacer esto, la corte igualó la política de la FDA con la inacción de la agencia, y por lo tanto la encontró exenta de recusación bajo una cantidad de estatutos.

En febrero de 1999 (modificada en marzo de 1999), una alianza de ambientalistas, agricultores, y consumidores inició juicio contra la EPA para invalidar el registro de todas las plantas modificadas para producir la toxina Bt debido a las preocupaciones por el uso difundido de acelerar la resistencia de los insectos a la toxina y eliminar la eficacia de los bioplaguicidas convencionales Bt.

La acción legal apeló a la agencia a cesar el proceso de aprobación de cualquier nuevo registro de todos los cultivos Bt, e inmediatamente realizar una evaluación programática del impacto ambiental bajo la Ley de Política Nacional de Medio Ambiente para analizar los impactos acumulativos de todos los registros de plantas Bt. La EPA fue forzada a responder a la petición pre-litigio por hacer la regla en Abril de 2000 con un documento de 107 páginas. El juicio fue revocado voluntariamente en Julio de 2000 como parte de una estrategia legal más amplia.

En Diciembre de 1999, seis agricultores entablaron una demanda legal afirmando que Monsanto y otras empresas de biotecnología formaban un monopolio general a través del cual han fijado precios sobre las semillas GM, y han conspirado para detener la comercialización de los mercados de semillas GM de maíz y soja (Higginbotham, et al. V. Monsanto). El juicio también alega que Monsanto fracasó en analizar adecuadamente las semillas y los cultivos GM en cuanto a la salud humana y la seguridad ambiental previo a lanzarlos al mercado, y que Monsanto y otros realizaban declaraciones engañosas u omisiones con relación a los ensayos y aprobación de los alimentos y cultivos GM. Recientemente, el juicio ha sido transferido a la Corte del Distrito Federal para el Distrito Sur de Illinois, donde está siendo consolidado con otro juicio pendiente allí sobre el mismo fundamento (Blades, et al. V. Monsanto). Monsanto se ha inclinado a desechar ambos casos pero no se ha tomado ninguna decisión. Se ha fijado una fecha de juicio en el caso Blades para Julio de 2001.

Finalmente, en Diciembre de 1998, una recusación legal realizada por el Centro para la Seguridad de Alimentos (CFS) fue presentada junto con la FDA para erradicar del mercado la rBGH de Monsanto. A esta recusación le siguió una petición legal presentada en Enero de 1999 por el CFS y por dos docenas de otras organizaciones de interés público. La petición requiere la remoción de la aprobación de la rBGH de Monsanto.

Intereses especiales
Los puntos débiles del USDA, la EPA y la FDA en la regulación de los cultivos y alimentos GM se deben en parte a la influencia de la industria de la biotecnología. Mientras que un análisis completo del tema se encuentra más allá del alcance de este artículo, vale la pena mencionar algunos de los canales por los cuales se expresan los intereses de la industria.

Una vía clave de influencia es la denominada ?puerta giratoria? entre la agencia y el personal de la industria. No hay escasez de estos casos. Por ejemplo, Terry Medley, quien presidió las audiencias que mantuvo el USDA en 1986 sobre nuevas directivas en la política de la agencia y fue Administrador del APHIS cuando la agencia estableció su último cambio sustantivo en las reglas en 1997, se convirtió en director de asuntos reguladores y externos de DuPont, un importante jugador en la biotecnología. Un estudio realizado por el Grupo de Trabajo Ambiental reveló que 2/3 de aquellos que habían sostenido las posiciones más altas en el ranking del programa de plaguicidas de la EPA ahora reciben al menos parte de su cheque de pago a partir de los intereses de los plaguicidas luchando activamente contra los esfuerzos reguladores de la EPA. Margaret Miller, ex jefe del laboratorio químico de Monsanto, se convirtió en directora comisionada de la FDA. Michael Taylor trabajó en la FDA a fines de los 70 y principios de los 80, luego fue apoderado de Monsanto, volvió a la FDA, y luego retornó como apoderado de Monsanto.

La industria también influencia la regulación a través de la representación política. Tanto el Congreso como la Casa Blanca producen impacto en la toma de decisiones de la agencia y existe evidencia muy fuerte de la influencia indebida de la industria en estas secciones del gobierno.

Cuestiones reguladoras actuales
El 18 de Enero de 2001, el Registro Federal, la FDA publicó una regla sometida a consideración con relación a la notificación pre-mercado sobre alimentos GM, así como también propuso una guía para la rotulación voluntaria. Los documentos son una reafirmación del fracasado status quo relativo a la vigilancia reguladora. La FDA no requerirá ningún análisis completo obligatorio de seguridad pre-mercado, ni tampoco serán etiquetados los alimentos GM, a pesar del hecho de que la mayoría del público americano hizo comentarios a favor de tal información. Los documentos se erigen en agudo contraste al cuidado procurado por el interés público de la comunidad, como fue señalado en una petición legal formulada el 21 de Marzo de 2000. Estos nuevos documentos son apoyados por la industria y grupos comerciales como los Fabricantes de Comestibles de América, la Asociación Nacional de Procesadores de Alimentos, y la Organización de la Industria de Biotecnología, y unánimemente opuestos por grupos de interés público como la Unión de Alerta sobre Alimentos Manipulados Genéticamente. Los comentarios públicos serán aceptados en el término de 60 días para la guía de rotulación, y 75 días para la notificación de la regla pre-mercado.

La regla propuesta de EPA con respecto a la regulación de plantas GM, publicada en 1994, nunca se ha finalizado, a pesar de que la agencia ha estado implementando sus elementos esenciales en las acciones de registro tomadas desde 1995. El Consejo Nacional de Investigación publicó un informe en Abril que destacaba varias deficiencias de atención de la EPA. La EPA no ha dado ninguna indicación en forma pública con respecto a su esquema para la finalización de la regla. También se encuentra pendiente en la EPA una petición de Aventis CropScience para conceder el permiso del maíz StarLink, que fue vendido en forma ilegal en productos para consumo humano, una excepción del requerimiento de tolerancia. La EPA convocó un Panel Científico Asesor con respecto a este tema el 28 de noviembre de 2000, y el Panel publicó su informe el 1º de Diciembre de 2000. Una decisión final de la EPA podría llegar en cualquier momento.

El USDA no ha anunciado ningún plan que altere de manera fundamental las insuficiencias con respecto a su cuidado sobre los alimentos y cultivos GM. Existen tres importantes áreas donde la agencia continuará recibiendo los inputs acerca de sus regulaciones. Primero, la agencia designó miembros para un Comité Asesor sobre Biotecnología Agrícola (ACAB) el 21 de Enero de 2000 que celebró tres reuniones durante el año. En Septiembre, once miembros del ACAB enviaron una notificación al Secretario de Agricultura Dan Glickman urgiéndolo a desistir de la participación del gobierno en las semillas Terminator. Pero el resultado de la nota, y del ACAB en general, está muy en duda. Según Keith Pitts, un asistente especial del USDA, ?El ACAB no está ordenado por el congreso, de manera que le podría corresponder al próximo secretario decidir si el comité debe continuar.? Segundo, el USDA ha auspiciado un Comité Estable en Biotecnología, Alimentos y Producción de Fibra, y el Medio Ambiente en el Consejo Nacional de Investigación (NRC). El Comité celebró su primera reunión en Mayo de 2000. Además del Comité Estable, el NRC estará emprendiendo otros estudios, incluyendo uno que trata sobre los impactos ambientales asociados con la comercialización de cultivos transgénicos. Otros dos estudios se relacionan con los efectos sobre la salud de los alimentos GM y los temas de propiedad intelectual asociados a las semillas. La tercera área donde el USDA recibirá el input es a partir de una petición reciente por comentarios públicos sobre cuestiones relativas a la preservación de la identidad y la segregación del producto. El período de comentarios públicos sobre la petición finaliza el 28 de Febrero de 2001.

Conclusión
Los alimentos manipulados genéticamente han sido llevados rápidamente a la comercialización antes de que se haya establecido una regulación adecuada, por lo que son culpables tanto el gobierno como la industria. El gobierno no ha protegido adecuadamente la salud humana y el medio ambiente, y la industria ha fracasado en demostrar la seguridad de sus productos. La información necesaria para realizar una determinación adecuada de la inocuidad de estos productos para la salud humana y el medio ambiente no es suficiente en la actualidad.

A la luz de estas circunstancias, la prudencia es garantizada. Esto es, hasta que se reúna la información adecuada sobre los impactos de los alimentos y los cultivos GM sobre los individuos y el medio ambiente, algunos de los cuales son completamente irreversibles, no deberían comercializarse. Una campaña basada en este principio es aquella de Alerta sobre Alimentos Genéticamente Manipulados, una alianza nacional de más de 200 científicos, físicos, líderes religiosos y cocineros, así como organizaciones agrícolas, de consumidores, ambientales y de la salud pública. Alerta sobre Alimentos Manipulados Genéticamente requiere una moratoria sobre la comercialización de cultivos y alimentos GM a menos que tres condiciones básicas ya se hayan cumplido. Primero, se debe demostrar que los cultivos GM son seguros para la salud humana y el medio ambiente. Segundo, la responsabilidad por cualquier daño causado por estos productos debe ser claramente establecida como de los fabricantes. Y tercero, el derecho del consumidor a reconocer lo que él o ella está comprando debe ser respetado a través de una rotulación clara del producto para todos los productos GM.

La Regulación de los Cultivos y los Alimentos Manipulados Genéticamente en los Estados Unidos

Resumen Ejecutivo

Este reporte intenta ser un documento informativo para los administradores designados recientemente. Resume y detalla las cuestiones significativas y sobresalientes de la regulación que hacen frente a la Administración de Alimentos y Drogas (FDA), a la Agencia de Protección Ambiental (EPA), y al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Como información básica, describe los roles pretendidos y las responsabilidades de cada una de las agencias, y analiza las deficiencias del marco existente. Luego resume algunas acciones legales en curso contra las agencias, y concluye con recomendaciones para proteger mejor la salud humana y el medio ambiente.

Los científicos han suscitado una cantidad de interrogantes con respecto a la seguridad de los alimentos y cultivos manipulados genéticamente (GM), incluyendo su impacto sobre la salud y el medio ambiente. Sin embargo, no se ha aprobado ninguna legislación importante en este sentido; la FDA, la EPA y el USDA, las tres agencias con mayores responsabilidades de regulación por los alimentos y cultivos GM, simplemente ampliaron las regulaciones existentes para incluir esta nueva tecnología radical. El resultado es que la salud y la seguridad pública se ven comprometidas cada día por un cuidado regulador laxo y no existente.

Específicamente, algunos de los puntos principales considerados en el reporte con respecto a la estructura reguladora actual son:

La FDA

· Revisión inadecuada de la seguridad científica ? La FDA admite que no ha conducido una revisión científica completa de información sobre alimentos GM.

· Ningún derecho público a conocer ? La agencia se ha negado a dar al público el derecho a reconocer el alimento que está ingiriendo a pesar de la importante mayoría de público que solicita tal información.

· Pobre registro de trayectoria ? El mal manejo de la Hormona de Crecimiento Bovino recombinante pronostica los problemas para las recientemente anunciadas reglas y guías propuestas por la FDA sobre alimentos GM.

La EPA

· Información errónea ? La EPA ha aceptado estudios inapropiados y científicamente cuestionables al aprobar cultivos GM.

· No se hace cumplir ? Planes de gestión de la resistencia, diseñados para demorar la aparición de insectos resistentes a ciertos cultivos GM, no son monitoreados a través de un programa efectivo de cumplimiento.

· Falta de análisis ? El propio Panel Científico Asesor de la EPA ha llegado a la conclusión de que los requerimientos actuales para evaluar los impactos de los cultivos GM sobre los insectos no-blanco y los organismos del suelo no son adecuados.

El USDA

· Muy poca información ? Los análisis independientes han criticado aquella información sobre la cual el USDA ha tomado decisiones peligrosamente deficientes y en algunos casos no existentes.

· Conflicto potencial de intereses - USDA invierte financieramente en tecnología GM como co-propietario de varias patentes de tecnología Terminator, que reditúan en la esterilidad de la sucesión de semillas.

· Aprobación oficial ? El USDA nunca ha rechazado una solicitud de desregulación que haya recibido.

El reporte concluye que los cultivos GM han sido introducidos antes de haber realizado un adecuado análisis de inocuidad y haber puesto en su lugar las regulaciones apropiadas. A la luz de estas circunstancias, una política más apropiada sería implementar un principio básico de precaución. Un curso lógico de acción sería una moratoria de la comercialización de estos productos hasta que tres condiciones básicas se hayan cumplido:

· Primero, se debe demostrar que los cultivos GM son seguros para la salud humana y el medio ambiente.

· Segundo, la responsabilidad por el daño causado por estos cultivos debe ser claramente establecida como de los productores de semillas.

· Tercero, el derecho del consumidor de reconocer lo que él o ella están comprando debe ser respetado a través de una rotulación clara de todos los productos GM.

Comentarios

30/07/2005
la biodiversidad, por jose guadalupe figueroa rodriguez
abcdefghijkmnopq...

La biodiversidad es un tema que dada la situacion actual, plagas y demas amenazas, que debe ser tomado con la seriedad respectiva del caso.
27/07/2005
d, por d
d