Argentina: crónica de un día de lucha en Catamarca contra una explotación minera imperialista
Los habitantes de Santa María, Belén y Andalgalá de Catamarca decidieron retomar el camino de la protesta contra la destrucción de sus economías, sus sociedades y su ecosistema
En realidad, estos tres pueblos catamarqueños se cansaron de mentiras, engaños e ilusiones, después de algunos años de vivencias de los primeros efectos destructivos de la actividad minera a cielo abierto.
El domingo 4 de junio vísperas del Día Internacional del Medio Ambiente en el Departamento de Santa María los vecinos se encontraron a las 10 de la mañana para comenzar una asamblea a la vera de la Ruta, todo el que transitaba por la zona fue informado de los motivos de la presencia de los cerca de 800 vecinos en el lugar.
Alrededor de las 14 se decidió subir a la ruta por varias horas para impedir el paso de los vehículos de la minera Bajo la Alumbrera.
Allí los santamarianos de acuerdo a lo acordado resolvieron participar al día siguiente de la movilización y corte de ruta programado junto a los belichos y andalgalenses el la localidad de Belén sobre la ruta 40.
Por todo en medio de la nada
Lejos de todo centro de poder, rodeados de imponentes cadenas montañosas, los vecinos recorrieron la ciudad reclamando por la vida repudiando a las mineras asesinas.
La municipalidad de Belén fue el lugar elegido para detenernos y presionar al intendente para que cierre los emprendimientos mineros. Mucha bronca brotaba de los rostros de los manifestantes, es que día a día se conocen nuevos casos de cáncer terminales.
El paisaje árido y silencioso se fue transformando en colorido, ruidoso, la movilización se robustecía en su recorrido. Estudiantes de escuelas medias al paso de los manifestantes salieron de las escuelas contra la negativa de los directores, grados enteros de primaria junto a sus maestras se acercaron a la ruta par realizar clases públicas alusivas al día del medio ambiente.
Mientras los oradores daban sus opiniones y agradecían la presencia de delegaciones de Gualeguaychú, de San Juan, de Tucumán, de La Rioja, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de la Asamblea de Vecinos de Ezeiza, los camiones y camionetas de las mineras esperaban resignados. Fueron testigos de la decisión popular de no bajar los brazos en la lucha contra el saqueo y la destrucción que producen las multinacionales mineras.
Un petitorio
Después de cerca de 10 horas de protesta la asamblea resolvió entregar un petitorio en los próximos días, en el que se exige al gobierno provincial la interrupción de la explotación en Bajo La Alumbrera y la paralización definitiva de las obras de Agua Rica, Filo Colorado y cualquier otro emprendimiento minero a cielo abierto que se pretenda desarrollar en la provincia.
El día del medio ambiente fue la excusa para unificar las acciones en distintas provincias. En Esquel y otros puntos de la Patagonia se movilizaron en un abrazo a la cordillera; en San Juan en varios departamentos se hicieron reuniones y foros para difundir la protesta; en Córdoba hubo congresos, encuentros para informar sobre la invasión minera; en Capital se realizó un escrache a las oficinas de Bajo la Alumbrera en Alem al 850, que los obligó a cerrar las puertas de sus oficinas en el microcentro porteño.
Durante los días posteriores a los cortes de la ruta 40 los alumnos de distintas escuelas hicieron llegar cartas en las que expresaban malestar por lo que están padeciendo y especialmente el dolor que sienten por el fallecimiento de algún compañerito, pariente o vecino consumido por el cáncer, quizás nos estén exigiendo que no abandonemos la lucha para que no nos consuma la voracidad de los que tienen como único objetivo acrecentar su capital en desmedro del pueblo.
Un despertar ambientalista que es mucho más que eso
Poco a poco en América latina ha comenzado a formarse una nueva conciencia 'ambientalista' bajo la cual subyace, en realidad, una resistencia al saqueo imperialista de nuestros recursos naturales, el desplazamiento de poblaciones y la destrucción de nuestros ecosistemas.
Esto se ha expresado en movilizaciones sociales de las cuales ha surgido un nuevo 'actor social', como lo definió el periodista uruguayo Vístor Bachetta, en el Foro Ambiental organizado por nuestro Despacho en marzo de este año. Las principales muestras de vida de este nuevo 'actor social' son Gualeguaychú, Esquel, ahora Catamarca, Berazategui, barrios del Riachuelo, en el caso argentino.
En Perú, esta lucha social contra la minería destructiva se expresó en la organización de 502 pueblos y poblaciones en una sola agrupación de protesta que ha frenado algunos proyectos de explotación. Lo mismo hemos visto en Costa Rica y en la antigua y brumosa ciudad chilena de Valdivia, donde los pobladores obligaron a la empresa nacional CELCO a desplazarse del humedal, después de dejarlo 'quemado', inservible y los cisnes de cuello negro casi extinguidos.
Este 'actor social' también se manifestó en Bolivia en la Guerra del Agua. Es una nueva realidad que comienza a protagonizar la vida social después de 100 años de imperialismo y medio milenio de expoliación colonialista.
Somos millones los que nos hartamos de tanto despojo, explotación y muerte. Somos millones los que aseveramos que nuestro pueblo junto a los de Latinoamérica debemos recorrer un camino común para frenar esta invasión imperialista.
Esta lucha no es solo ambiental, aunque lo es, pero tampoco se limita a la denuncia de las multinacionales imperialistas. Es una lucha que involucra a los regímenes políticos y los Estados nacionales. Las distintas empresas cuentan con la complicidad de la mayoría de los intendentes, los gobiernos provinciales, del gobierno nacional y del propio presidente Kirchner que se niegan a reformar el Código Minero aprobado por el gobierno de Menem.
Sin duda estamos en presencia de un proceso de reflexión y movilización contra la expoliación de nuestros recursos y sus efectos ambientales, que necesita unificarse en las acciones y comenzar a transitar el camino de la unidad también en la organización.