México: la tortilla más cara del mundo

Idioma Español
País México

Desde 2007 que el precio del alimento primordial de los mexicanos sigue trepando hacia las nubes. Muchos políticos usaron el tema como argumento electoral, pero comer es cada día más caro

Desde aquella recordada “crisis de las tortillas” que lo mexicanos no paran de sufrir aumentos constantes en el precio de su canasta básica alimentaria.

En 2007, el gobierno de Felipe Calderón autorizó un aumento en el precio del kilo de tortillas, alimento básico de México, y trajo como resultado un golpe social que puso al país al borde de una gran crisis alimentaría y económica.

Desde entonces el precio de las tortillas ha vuelto a incrementarse en un 15 por ciento y muchos analistas mexicanos han comparado ésta situación con la que ocurrió a fines de 1994, cuando el gobierno de Ernesto Zedillo devaluó el peso mediante el sistema de flotación.

Los tortilleros - productores de ese alimento – atribuyen la estampida de los precios a los aumentos sufridos por el maíz, grano que utilizan para su elaboración. Los precios del maíz están en alza debido a la creciente demanda de Estados Unidos, donde se utiliza para la obtención de etanol.

A su vez, y a pesar de que México es considerado por muchos como la cuna del maíz, cada año importa millones de toneladas desde su vecino del Norte y principal socio comercial, lo que se encarece el producto.

Por otro lado, pero igualmente relacionado, se plantea que la causa real de la explosiva situación alimentaría es resultado del librecambismo pactado en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Este tratado se constituyó con el objetivo de someter a México a los designios de la globalización y sus políticas de saqueo y especulación, con el exclusivo propósito de asegurar los pagos de la deuda externa.

A más de diez años del Tratado de Libre Comercio, los efectos son demoledores tanto para la agricultura como para las industrias nacionales. Pese a una supuesta protección, la producción de granos básicos, como arroz, trigo y maíz, entre otros, se desplomó en términos físicos per cápita.

En diálogo con APM, Manuel Díaz de la Vega, director de Programas para la Tortilla del gobierno del Estado de Veracruz, explicó que “el precio oficial de ese producto ya no existe, pues la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) sólo regula que la báscula esté calibrada y por eso algunos tortilleros aumentaron el precio en un 15 por ciento”.

Es decir que el precio de la tortilla es libre por lo que un kilogramo vale entre 10 pesos y 15 pesos (cerca de un dólar) , aunque en los puestos de ventas callejeros se puede encontrar a entre 9 y 13 pesos, en dependencia de la calidad de la tortilla.

Resulta fundamental destacar que las tortillas son el alimento primordial del pueblo mexicano. En este sentido, Rodrigo Barranco Déctor, periodista de un medio de Veracruz, comentó a esta agencia que “la tortilla es un complemento hecho a base de maíz, se utiliza como el pan, pero la diferencia es que el pan es más caro y la tortilla más popular. Esta sirve para llenar el estomago y es consumida por los sectores de bajos recursos del país”.

También agregó que “este aumento es muy lastimoso para el grueso de la población, que es pobre y percibe un salario mínimo de 50 pesos diarios, porque las clases altas casi no consumen tortilla sino que consumen más pan”.

Las tortillas mexicanas forman parte de infinidad de recetas como tacos, quesadillas, enchiladas, y tienen forma de panes aplanados. Además, han sido parte de la dieta mexicana desde los tiempos más remotos, ya que fueron el alimento de los Mayas y los Aztecas.

En la actualidad, muchos políticos utilizan al tema para sus campañas electorales, aprovechándose de la necesidad de la gente. Barranco Déctor comentó que “el candidato a diputado federal por el PRI, Salvador Manssur, en su campaña pasada, hizo un acuerdo con tortilleros y con los afiliados al PRI para vender el kilo de tortilla a 10 pesos. La envoltura era de color rojo y en ella figuraba el nombre del candidato. Esta oferta solo se mantuvo durante la campaña de Manssur; una vez que el candidato gano los comicios, el precio volvió a subir”.

El pasado mes de septiembre el gobierno de Calderón tomó la decisión de quitar el subsidio federal a las harineras locales y liberó los precios de sus derivados. Por lo que siguen aumentando las cotizaciones de los insumos debido a la desaparición de la ayuda gubernamental.

México continúa renunciando a su Soberanía y seguridad alimentarías, al adoptar los criterios impuestos por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se ha transformado en un importador neto de alimentos y entregado su soberanía a las grandes empresas de granos como Cargill-Monsanto, Archer Daniela, Midland Dreyfus, Novartis y Maseca.

De esta forma importantes corporaciones dominan y controlan el comercio mundial de alimentos, sometiendo a las naciones y sus agricultores a producir por debajo de los costos reales, mientras ellas imponen precios monopólicos en perjuicio de millones de personas que cada día sufren una mayor degradación de sus dietas.

ra.moc.rusocremasnerp@mianebv

Agencia Periodistica del Mercosur, Internet, 8-10-09

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