América Latina y El Caribe se enfrentan a fenómenos climáticos cada vez más extremos
Un nuevo informe de Naciones Unidas advierte que el cambio climático está intensificando los fenómenos extremos en América Latina y El Caribe, donde el calor récord, las sequías prolongadas, las inundaciones y los ciclones cada vez más intensos están agravando riesgos interconectados para la salud, el agua, la agricultura y los medios de vida.
Un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el aumento de las temperaturas terrestres y oceánicas, la alteración del ciclo del agua y el deshielo están agravando riesgos que ya afectan la salud, el agua, la agricultura y los medios de vida en toda la región.
“Las señales de un clima cambiante son inequívocas en toda América Latina y el Caribe”, afirmó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. Agregó: “en este informe se evidencia el incremento de los riesgos, pero también el aumento de nuestra capacidad de anticipación y de actuación para salvar vidas y proteger medios de subsistencia”.
Según el informe, 2025 fue uno de los ocho años más cálidos jamás registrados en América Latina y el Caribe. Las olas de calor fueron recurrentes e intensas, con temperaturas muy por encima de los 40 °C en amplias zonas de América Central y América del Sur.
El calor extremo también está generando una presión creciente sobre los sistemas de salud pública.
Según el informe, tomando datos de 17 países, se estima que entre 2012 y 2021 murieron unas 13.000 personas al año por causas relacionadas con el calor. Sin embargo, la OMM advierte que la cifra probablemente está subestimada debido a las limitaciones en los sistemas de registro y atribución de mortalidad.
“Las alertas tempranas meteorológicas deben integrarse sin demora en los sistemas que activan medidas de salud pública”, subrayó la organización.
Desde que comenzaron los registros en 1900, el período 1991–2025 muestra la tendencia de calentamiento más intensa en la región.
El informe también describe un ciclo del agua cada vez más extremo, con lluvias torrenciales más intensas y períodos secos más prolongados.
Al mismo tiempo, la sequía alcanzó niveles severos en distintas zonas del continente. En partes del sur de América del Sur se registraron déficits de precipitaciones superiores al 40%, lo que agravó las pérdidas agrícolas y elevó el riesgo de incendios forestales.
La región amazónica también mostró señales preocupantes, con temporadas secas más largas, eventos de lluvia más intensos y sequías más frecuentes en la Amazonía meridional y oriental.
Uno de los episodios más destructivos del año fue el huracán Melissa, el primero de categoría 5 registrado en tocar tierra en Jamaica. El ciclón dejó 45 muertos y pérdidas económicas estimadas en 8800 millones de dólares, equivalentes a más del 41 % del producto interno bruto del país.
El informe señala que el calentamiento oceánico favorece una rápida intensificación de los ciclones tropicales, mientras el aumento del nivel del mar incrementa los riesgos para las comunidades costeras.
En algunas zonas del Caribe y del Atlántico tropical, el nivel del mar está aumentando más rápido que el promedio mundial.
Los glaciares andinos están perdiendo masa a un ritmo acelerado y aproximadamente el 41 % de toda la masa perdida desde 1976 desapareció solo en la última década. Esto representa una grave amenaza para la seguridad hídrica de unos 90 millones de personas que dependen de estas “torres de agua”.
Los glaciares suministran agua necesaria para consumo humano, agricultura, generación hidroeléctrica e industria a lo largo de la cordillera andina. Sin embargo, el deshielo se está acelerando en países como Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina.
La OMM advierte que la combinación entre pérdida acelerada de hielo, aumento de la demanda de agua y limitada capacidad de adaptación convierte la seguridad hídrica andina en uno de los mayores desafíos climáticos de la región.
Asimismo, la acidificación y el calentamiento de los océanos continuaron agravándose en 2025. El pH de la superficie oceánica alcanzó mínimos históricos en amplias zonas del Atlántico y el Pacífico cercanas a América Latina y el Caribe. Además, se registraron olas de calor marinas extremas en el Golfo de México, el mar Caribe y frente a las costas de Chile.
Estos cambios amenazan ecosistemas marinos, arrecifes de coral y actividades pesqueras de las que dependen millones de personas en la región.
Naciones Unidas, 19 de mayo de 2026.
Fuente: Crónica Digital
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