Bolivia no quiere volver al pasado

Idioma Español
País Bolivia

El país vive un levantamiento popular contra el recién electo presidente Rodrigo Paz, quien pretende implementar un paquete neoliberal para favorecer a Estados Unidos y al empresariado boliviano, mientras el costo de vida aumenta abruptamente para la mayoría de la población.

En la tercera semana de movilizaciones de trabajadores, campesinos, maestros, sindicatos, juntas vecinales y organizaciones indígenas, más de cuatro marchas confluyeron este lunes en La Paz. Todas tienen el mismo pedido: la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Manifestantes toman la capital

El centro de La Paz se convirtió en un campo de batalla donde ninguna de las partes da tregua. Miles de manifestantes mantienen bloqueada la capital desde hace más de dos semanas, y la escasez comienza a sentirse. Hasta ahora, los disturbios y choques alrededor de la Plaza Murillo dejan decenas de heridos, más de 150 detenidos y cuatro personas asesinadas.

Existen 32 bloqueos de carreteras en todo el país impulsados por la Federación de Campesinos Tupac Katari con el apoyo de la Central Obrera Boliviana (COB). Asimismo, el Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por el expresidente Evo Morales, respaldó las protestas.

Las razones

Entre las razones de las protestas figuran el alza generalizada de combustibles, el despojo de tierras a campesinos e indígenas, la privatización de empresas públicas, el endeudamiento con el FMI, la reducción de impuestos a grandes empresarios y el saqueo de los bienes naturales comunes.

La inflación alcanza un 20,7 % en el país, con un crecimiento del 14 % interanual según la medición de abril; además, la economía se contrajo un 3 % el último año. El gobierno pretende pedir un préstamo al FMI por 3300 millones de dólares.

Las movilizaciones lograron frenar la llamada ley Marinkovic (ley 1720), que facilita la conversión de la pequeña propiedad en mediana propiedad, lo que las convierte en embargables y permite que los grandes terratenientes y latifundistas terminen quedándose con las pequeñas propiedades campesinas.

Las autoridades intentaron aprehender al presidente de la COB, Mario Argollo, así como al expresidente Evo Morales, quien recientemente denunció un plan de las agencias de inteligencia norteamericanas y del gobierno de Paraguay para apresarlo.

Las movilizaciones, que comenzaron en enero por mejoras salariales ante la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional, por mejores condiciones para la educación y la salud, y por el fin de la escasez y la deficiente calidad de combustibles (gasolina y diésel), derivaron en la demanda de renuncia del presidente.

Todo es un mismo plan de Estados Unidos

El Diario Red de Bolivia señaló en un artículo que la firma Numen-Parscale, vinculada a Trump —que asesoró a Nasry Asfura en Honduras—, también asesora a Rodrigo Paz en Bolivia. Se trata de un plan articulado a los audios filtrados por medios en donde políticos hondureños vinculados al narcotráfico conspiran contra gobiernos progresistas de la región.

«Lo que los audios revelan es que la consultoría de Numen no es un servicio comercial ordinario. No es la relación entre un cliente que paga y un proveedor que entrega. Es una operación política con compromisos de retorno que no siempre se hacen explícitos en los contratos públicos —si es que existen contratos públicos», dice el artículo del medio boliviano.

Según la analista Inna Afinogenova, la consultora Numen-Parscale es el vehículo por el cual se interfiere en elecciones y se presiona a los gobiernos para que se alineen a intereses estadounidenses, bajo un mismo patrón: regreso de la DEA, restauración de relaciones con Israel, entrega del litio a Estados Unidos y expansión de Starlink.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel emitió comunicados de respaldo al presidente boliviano.

Javier Milei envió dos aviones Hércules C-130 con “ayuda humanitaria” e “insumos de primera necesidad”, versión que el diputado Rolando Pacheco desmintió al señalar que se trata, en realidad, de material antidisturbios para reprimir las protestas sociales.

Otros ocho gobiernos de derecha en el continente expresaron su respaldo a Paz. Por su parte, el Gobierno colombiano mostró preocupación por lo que pueda sucederle a Evo Morales y por sus denuncias.

Antecedentes

Rodrigo Paz, con su lema “Capitalismo para todos”, se presentó como una derecha moderada que podría ofrecer una salida a la crisis política y económica del país, después de la división del Movimiento al Socialismo entre Evo Morales y Luis Arce.

Sin embargo, a los pocos meses de resultar elegido, emprendió una serie de reformas que beneficiaron solo al empresariado y a Washington, sin aliviar la carestía de la vida de la población.

A diferencia de otros gobiernos de derecha de la región, el suyo se asienta sobre bases mucho más frágiles. Existen divisiones y críticas al interior de la derecha boliviana por no sostener ni aplicar medidas de shock contundentes (como el DS N.º 5503). La división de su bancada parlamentaria, su dependencia del apoyo legislativo de otras fracciones de derecha y el agravamiento de la crisis económica debilitaron rápidamente su gobernabilidad.

En palabras del analista Ernesto Peñaranda de Resumen Latinoamericano: «La crisis que atraviesa Bolivia revela, de manera anticipada, una tensión que recorre varios países de la región: el intento de restauración oligárquico-neoliberal choca una y otra vez con sociedades aún marcadas por memorias de lucha, por el deterioro de sus condiciones materiales de vida y por una creciente disposición a la protesta social».

Fuente: Colombia Informa

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Crisis capitalista / Alternativas de los pueblos

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