Crisis climática: los fenómenos extremos y las desigualdades sociales
Asunción, 24 de octubre 2026 (BASE-IS) Cada 24 de octubre se conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático, en ese marco dialogamos con el ingeniero ambiental e investigador Guillermo Achucarro, quien advierte sobre la necesidad de comprender la crisis climática más allá de sus dimensiones ambientales. Las inundaciones, las sequías y los incendios forestales que afectan a distintas regiones del mundo evidencian que los fenómenos extremos no son hechos aislados y que sus consecuencias están profundamente atravesadas por las desigualdades sociales, económicas y territoriales.
En Paraguay, las crecidas de los ríos y las lluvias intensas vuelven a poner en evidencia la vulnerabilidad de comunidades campesinas, pueblos indígenas y pobladores de los bañados, que enfrentan mayores dificultades para acceder a protección y asistencia estatal. Achucarro señala que, aunque El Niño es un fenómeno meteorológico natural, la magnitud de sus impactos depende también de las condiciones sociales y ambientales en las que ocurre. Ante la insuficiente respuesta del Estado, las organizaciones sociales y las redes comunitarias cumplen un papel fundamental en la contención de las comunidades afectadas. Al mismo tiempo, advierte sobre la necesidad de cuestionar las falsas soluciones que, bajo un discurso ambiental, reproducen modelos de producción y acumulación que contribuyen a profundizar la crisis.
Achucarro rescata reflexiones que se enlazan con el libro Lo nuevo, lo viejo y lo actual. Las falsas soluciones y una posible transición ecológica en un contexto de crisis climática en el Paraguay, publicado por BASE-IS en marzo de 2023. En esta investigación, se analizan las propuestas que se presentan como respuestas a la crisis climática y se plantea la necesidad de discutir qué modelo de sociedad y de producción sostienen. A la luz de los acontecimientos actuales, sus planteamientos mantienen vigencia: no alcanza con incorporar un discurso verde si no se transforman las estructuras económicas que producen desigualdad y degradación ambiental.
En este sentido, el especialista destaca la importancia de disputar las narrativas dominantes, denunciar las falsas soluciones y fortalecer el protagonismo de las organizaciones sociales. La crisis climática no afecta a todas las personas por igual y, por eso, las respuestas no pueden limitarse a medidas técnicas ni quedar subordinadas a los intereses económicos. Defender el ambiente implica también defender los territorios, fortalecer las redes comunitarias y garantizar condiciones de vida dignas para las poblaciones más vulnerabilizadas.
En el Día Internacional contra el Cambio Climático, el desafío es reconocer que la cuestión ambiental es también política y social: frente a la crisis ecológica, la justicia climática y la dignidad de los pueblos deben estar en el centro del debate.
Fuente: BASE-IS