De investigación militar a zona de búsqueda: rastrean desaparecidos en Chiapas tras años de alerta de Sedena

Idioma Español
País México

Los días 23 y 30 de diciembre de 2025, previo a la Noche Buena y Año Nuevo, el Colectivo de Madres Buscadoras de Chiapas se trasladó a la región de Los Llanos para buscar a Jesús Esteban Mazariegos Moreno y los hermanos Luis y Marvin Nanga Pérez, en uno de los territorios más hostiles de la entidad, controlado por el crimen organizado.  Sin embargo, “fueron sólo simulaciones de búsqueda”, coincidieron las integrantes de la colectiva, pues, para ellas, la falta de capacitación e interés son obstáculos para una investigación eficiente e integral.

Avispa Mídia acompañó las dos búsquedas. Esta es la primera entrega de dos de la documentación realizada a partir de la convocatoria de las familias para participar en las actividades programadas en ambas fechas.

La zafra; “Caso Pujiltic” 

Por lo menos desde 2022, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) contaba con las coordenadas del predio conocido como “El Cedro”, según un informe de novedades del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERFI) Sureste. El documento, contenido en Guacamaya Leaks al que Avispa Mídia tuvo acceso, da seguimiento a llamadas telefónicas de tres presuntos líderes del grupo delictivo ‘Los Pelones’, señalado por actividades de tráfico de drogas, armas y personas, cohecho y de vínculos con el Cártel de Sinaloa. 

El reporte fechado del 6 de julio al 31 de agosto de 2022, menciona que Alan Aurelio N, sobrino de Luis Alejandro N, líder de Los Pelones, tuvo una comunicación con una tercera persona para indicar el traslado de armas y de alguien referido como ‘El Armero’ a ‘El Cedro’, predio ubicado en San Francisco Pujiltic, municipio de Venustiano Carranza. 

Entonces, CERFI dio parte a la VII Región Militar de Tuxtla Gutiérrez y 31a Zona Militar, ubicada en Rancho Nuevo, “a efecto de identificar alguna actividad ilícita", reza el mismo informe de la Sedena. 

Hace dos años (2024), las Madres Buscadoras de Chiapas recibieron un mensaje anónimo con las coordenadas de ‘El Cedro’, la denuncia fue por fosas clandestinas y les señalaron que el lugar funcionaba para reclusión de personas desaparecidas y adiestramiento criminal. La colectiva dio aviso a la fiscalía, pero no hubo seguimiento. Les advirtieron que el riesgo en la zona era alto: las familias podían ingresar, aunque nadie podía asegurar su regreso.

A finales de octubre de 2025, tres años después del aviso de Sedena, luego de casi un mes de plantón frente a la Fiscalía General del Estado (FGE), la autoridad avisó a la colectiva del cateo de predios en Venustiano Carranza, entre ellos ‘El Cedro’ y el rancho Glakamm, desde entonces los espacios se quedaron bajo resguardo de la Fiscalía. 

La búsqueda en ‘El Cedro’ fue programada para el 23 de diciembre, previo a la Nochebuena, con el objetivo principal de localizar indicios de Jesús Esteban Mazariegos Moreno, hijo de Hilda Moreno, desaparecido el 6 de diciembre de 2023 en Tuxtla Gutiérrez. 

Nueve integrantes de la Colectiva Madres Buscadoras de Chiapas; una abogada y una antropóloga de la Colectiva Cereza, abordaron muy temprano y de forma puntual el vehículo conducido por elementos de la Secretaría de Seguridad del Pueblo (SSP) rumbo a San Francisco Pujiltic, municipio de Venustiano Carranza, ubicado en la región de Los Llanos.

En el retén permanente del kilómetro 190 de la Carretera Internacional, entronque al Aeropuerto Internacional Ángel Albino Corzo, se integraron en caravana más de diez unidades de la FGE, SSP, Guardia Nacional (GN), Protección Civil y su área Canina, Comisión Nacional y Estatal de Búsqueda (CNB y CEB) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). El Fiscal, Jorge Luis Llaven Abarca, confirmó su presencia en esta búsqueda, pero no llegó. En su lugar acudió Josefa de la Cruz Núñez, fiscal de Desaparecidos. 

Arribamos a Pujiltic y aparcamos unos minutos en la entrada de la pequeña ciudad. “Nunca habían venido tantos”, expresó Isabel Torres Aquino, madre de  Cassandra Arias Torres, al ver los vehículos enfilados, entre ellos uno del Servicio Médico Forense (Semefo) y dos camionetas de lujo sin logos. 

Los policías indicaron que, por los riesgos, la búsqueda debía concluir antes de medio día y anotaron el nombre de todas las tripulantes. Elementos de la Sedena y GN precedieron la caravana. Las camionetas se internaron por un camino estrecho de terracería, rodeado de cañaverales espesos que reducían la visibilidad y acentuaban la sensación de incertidumbre. A los pocos minutos llegamos a ‘El Cedro’. 

El predio El Cedro está vinculado al grupo criminal que opera en la región.

Las dos hectáreas de terreno aparecen y desaparecen entre los cultivos de caña. Las buscadoras protegieron sus brazos, se amarraron un paliacate y sombrero en la cabeza para iniciar la búsqueda. “Cuidado con los alacranes”, repetían una y otra vez los policías. 

Había cuatro inmuebles distribuidos, uno en la entrada, dos en el centro y el cuarto en la parte trasera del predio, por lo que el grupo se dividió en tres para cubrir la mayor parte del terreno en el menor tiempo posible. El primero, de paredes rojas, estaba integrado por cuatro habitaciones y un baño. En dos había camas y trozos de ajo en el piso —dicen que ayuda a alejar a los alacranes—; en otra, material de construcción, y en la contigua, decenas de cajas vacías de bebidas con electrolitos.

Muy cerca había un pozo y, a un costado, un tinaco que abastecía de agua a unas diez regaderas improvisadas en baños de lámina. “Hay casquillos”, dijo Yoslin Chavarría, hija de Víctor Chavarría (desaparecido en 2023), al observar el suelo. “Mira, las cruces”, respondió Maharany, su hermana. Todas enfocamos la mirada en las láminas tapizadas de agujeros atravesando cruces pintadas a lápiz, como si se tratara de un tiro al blanco. Al fondo había decenas de envases de agua y de electrolitos con más perforaciones de balas; una pila de pañales de bebé y algunas prendas de vestir de personas de diferentes edades.

En el área de regaderas se encontraron casquillos percutidos y agujeros en las láminas que la rodeaban.

En la parte central del predio, detrás del segundo y tercer inmueble, Hilda introdujo la varilla en el suelo y percibió la tierra fangosa en tres puntos, por lo que se solicitó el uso de la retroexcavadora, a cargo de la CNB. La máquina perforó apenas entre 30 y 50 centímetros de profundidad y se detuvo con el argumento de que la tierra era compacta. “Cuando nos llamaron para denunciar este predio nos dijeron que debíamos perforar metro y medio”, coincidieron las buscadoras y lamentaron las limitaciones del personal de la dependencia federal. 

Muy cerca, al pie de un árbol que también tenía marcas de disparos, se observaron un sinnúmero de casquillos percutidos. Localizaron un área de quema, al parecer de basura, pero con restos de comida fresca entre las cenizas, lo que resultó extraño para las buscadoras, pues el predio se encuentra bajo resguardo de la Fiscalía.

En un área de grava encontraron pequeñas piezas de huesos que, a primera vista de los periciales, dijeron que puede ser de animal, aunque fueron incluidos entre la evidencia recabada junto a más de 40 casquillos percutidos. “¡Nosotras no venimos a buscar balas, eso es perder el tiempo!”, recordó Isabel Torres.

Llegado el mediodía, la fiscalía se apresuró a colocar los sellos para abandonar el predio. Minutos previos a la hora indicada, en redes sociales se difundieron mensajes sobre la presencia de halcones y vehículos del Cártel de Sinaloa cerca de ‘El Cedro’. Estas publicaciones llegaron a la colectiva. 

No pasó mucho tiempo y la caravana salió de la propiedad. En el trayecto de terracería rumbo a la carretera federal, la camioneta en la que viajaban las familias fue interceptada por policías locales que cedían el paso a camiones transportadores del cultivo de caña. Después de un intercambio de preguntas y respuestas el camino fue liberado. En el viaje de regreso doña Hilda guardó silencio, no logró obtener indicios del paradero de Jesús Esteban. 

Inacción deliberada

“No saben buscar, no están preparados para eso, no tienen conocimiento sobre cómo hacer una búsqueda de campo. En el mes de enero (2026) estuvimos en Tijuana con las colectivas Buscando a Tolano, y Justicia y Verdad para Erick Ortiz y fue diferente, más eficiente que aquí. Allá si una madre buscadora pedía a la autoridad escarbar, lo hacía hasta cuatro metros de profundidad. En Chiapas la fiscalía, por ejemplo, no sabe cómo buscar indicios, los peritos sólo recogen los casquillos, eso es perder el tiempo. Hemos visto nulo conocimiento sobre el tema”, precisó Isabel Torres. 

De acuerdo a familias de Venustiano Carranza, que no pertenecen a la colectiva y que prefirieron anonimato por razones de seguridad, dijeron haber reclamado a la fiscalía por no incluirlas en la búsqueda de ‘El Cedro’, ya que también tienen a familiares desaparecidos y, por años, el lugar ha sido señalado como propiedad de líderes de la banda Los Pelones, vinculados al Cártel de Sinaloa, que controlan incluso las carreteras.

De enero de 2020 a enero de 2026, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) contabiliza 28 personas desaparecidas en cuatro municipios de la región de Los Llanos: 13 en Venustiano Carranza, 7 en Acala, 7 en Emiliano Zapata y 1 en Socoltenango. Además de los casos que no han sido denunciados por temor a represalias. 

Los Llanos colinda con Los Altos, la Metropolitana, la Sierra (frontera con Guatemala) y la Frailesca, regiones donde el crimen organizado ha creado corredores que atraviesan retenes permanentes de seguridad estatal y federal, cercanos al aeropuerto Ángel Albino Corzo, documentado por Avispa Mídia en el reportaje “ Desaparecer en la frontera sur”(2023).

Aunque la región es considerada de alto riesgo por las propias autoridades, el 20 de diciembre 2025, tres días antes de la búsqueda en ‘El Cedro’, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, acudió a Venustiano Carranza para supervisar obras hídricas y se reunió con el alcalde, Francisco Augusto Borraz Ayar, afiliado al Partido del Trabajo (PT). 

Fuente: Avispa Midia

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Desigualdad

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