El Bosque Húmedo Tropical acorralado por actividades extractivas

Idioma Español
País Ecuador

"Las zonas tropicales concentran no solo la mayor diversidad biológica del planeta, sino también la mayor diversidad cultural. Esta coincidencia responde a una relación histórica, ecológica y política entre pueblos indígenas y territorios biodiversos que ha permitido la continuidad de ambos, porque ambos han coevolucionado".

Ecuador cuenta con décadas de investigación científica sobre biodiversidad, materializadas en cientos de estudios, inventarios y publicaciones, impulsadas por la existencia de ecosistemas, territorios y pueblos excepcionales.

Las investigaciones realizadas en el Yasuní encontraron que allí se encuentra un amplio rango de la comunidad de vegetales arbóreos, considerada como la más diversa del mundo. Sólo dentro de una hectárea del Yasuní se han encontrado 644 especies de árboles. Se han registrado más de 450 especies de lianas y 313 especies de plantas vasculares epífitas. El Yasuní posee el récord mundial de epífitas muchas de ellas endémicas. Es uno de los lugares más diversos de aves en el mundo. Protege cerca del 40% de todas las especies de mamíferos de la cuenca amazónica, a pesar del pequeño porcentaje de superficie que representa. [1]

Las zonas tropicales concentran no solo la mayor diversidad biológica del planeta, sino también la mayor diversidad cultural. Esta coincidencia responde a una relación histórica, ecológica y política entre pueblos indígenas y territorios biodiversos que ha permitido la continuidad de ambos, porque ambos han coevolucionado.

La extraordinaria biodiversidad que se expresa en el Yasuní no es aislada, sino que es parte de un continuo ecológico de bosques húmedos tropicales que atraviesan el territorio ecuatoriano y que conforman una red de sistemas vivos interdependientes e interconectados que sostienen ciclos hidrológicos, climáticos y biogeoquímicos de alcance nacional y regional. Redes y ciclos que se encuentran amenazados de una u otra manera.

La selva es un sistema hidrogeográfico de múltiples configuraciones de suelos, ríos, humedales, bosques que albergan la más alta diversidad en plantas y animales. Entre ellas hay un sistema de comunicación biológica basado en señales químicas, acústicas y sensoriales que interconectan de manera continua a la flora y la fauna. Las plantas emiten feromonas y otros metabolitos secundarios que cumplen funciones específicas de atracción, para la sincronización reproductiva: regulan la polinización, la dispersión de semillas y el flujo genético. 

Una buena imagen que sintetiza la belleza, generosidad y fragilidad de las selvas, son las epífitas. Expresan no solo la complejidad del bosque húmedo tropical, sino también la interdependencia entre clima, agua y estructura del bosque.

Las epífitas transforman a los árboles en verdaderos ecosistemas. En algunos bosques tropicales, más del 50% de la biomasa foliar total son epífitas. Se calcula que en un bosque tropical, las epífitas permiten ampliar la superficie vegetal y con ello la capacidad del bosque para generar y liberar las enormes cantidades de nubes que se forman en los que se denominan núcleos de condensación que provienen de partículas de origen bacteriano. Los bosques más maduros albergan grandes cantidades de epífitas y pueden aumentar la liberación de núcleos por más del 500% (Senanayake, s/f). [2]

De acuerdo con Cejas et al (2008), [3] las epífitas desempeñan un papel muy importante en la dinámica de las comunidades, ya que al estratificarse verticalmente, desde los troncos de los árboles hasta las copas del dosel, ofrecen una gran variedad de nichos y recursos que son aprovechados por diversos grupos de animales, tales como hormigas, artrópodos, anfibios, aves, entre otros, contribuyendo al incremento de la biodiversidad de las comunidades donde se encuentran.

Su existencia depende de un equilibrio entre el agua, el aire y su soporte: los árboles. Al no contar con raíces en el suelo, las epifitas tienen una extraordinaria dependencia de la atmósfera para la adquisición de los nutrimentos y el agua que necesitan, lo que las hace excepcionalmente sensibles a la humedad del aire (Benzing, 1990). [4]

Las epífitas constituyen uno de los mejores indicadores integradores del bosque húmedo tropical, sintetizan la salud en las dinámicas del clima, del agua y de la estructura del bosque. Anticipan los riesgos de la fragmentación de los bosques, el impacto de los cambios climáticos y las amenazas de las actividades extractivas.

Para los pueblos indígenas, las epífitas no son recursos del bosque, sino relaciones vivas del dosel. Su relación no se basa en la extracción sino en el cuidado, la lectura del territorio y la reciprocidad con los seres que habitan el aire.

Estas plantas del dosel cumplen funciones medicinales, rituales, indicadoras y ecohidrológicas, y su lectura permite comprender el estado del bosque, sus ciclos climáticos y sus relaciones entre humanos y no humanos. Estas plantas “de arriba” median la relación entre cielo, bosque y humanos; la relación de agencia mutua entre los pueblos indígenas con las plantas y otros seres vivos.

Dado que estas plantas son aéreas y no tienen acceso al agua del suelo o a sus nutrientes, y que se encuentran en el dosel del bosque, están más expuestas  que cualquier otro tipo de plantas terrestres a la contaminación del aire. Cuando una carretera, una plataforma o una línea eléctrica rompe el dosel, no se pierden solo árboles se destruyen cientos de microhábitats suspendidos, imposibles de restaurar en el corto plazo.

En el caso Mecheros, presentado el año 2021 por 9 niñas, la sentencia reconoció la obligación de apagar los 447 mecheros porque vulneran los derechos de la naturaleza, los derechos al agua, a la soberanía alimentaria y a la salud. El incumplimiento del Estado es evidente y por ello se mantiene la movilización local y nacional.

En este caso se presentó el argumento de que la desaparición de orquídeas y bromelias era un indicador de la vulneración de los derechos de la naturaleza, pues estas presentaban podredumbre en sus raíces o habían desaparecido. Este indicador evidencia el peligro de la desaparición de este grupo de plantas que juegan un papel central en el ecosistema. [5]

La explotación petrolera, la minería a gran escala, la construcción de carreteras y otras infraestructuras asociadas representan amenazas estructurales, no solo impactos puntuales. Estas actividades afectan la integridad funcional del ecosistema, comprometiendo su capacidad de autorregulación y regeneración.

Cuando se analiza el impacto ambiental de algún emprendimiento se suele atender a los efectos en el suelo, en el agua y en el aire, pero no siempre se incluye un estudio cuidadoso sobre el impacto en la biodiversidad, como si la pérdida de algunas especies o de grupos de animales o vegetales fuera algo de poca relevancia.

Como parte de los derechos de la naturaleza consta en la Constitución el principio de precaución (Art. 73), principio que ha sido ampliamente desarrollado por los acuerdos internacionales, y que dice  que el Estado aplicará medidas de precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales.

Las epífitas y sus formas de reproducción de la vida en el aire y con el agua nos permite ver la complejidad de los bosques tropicales. El vínculo de los bosques con el agua y con el clima. Cuando se fragmenta el dosel, se lo destruye o se lo invade con ruido, luces o gases, se alteran los sonidos, se contaminan los aromas, se interrumpen los flujos de polen y semillas. Además, no solo se daña el bosque: se vulneran los territorios culturales de los pueblos indígenas y se debilita su derecho a mantener, transmitir y ejercer una relación viva con la selva.

Notas

[1] Scientists Concerned for Yasuní National Park. (2004). Technical Advisory Report. On: The Biodiversity of Yasuní National Park, its conservation significance, the impacts of roads and our position statement.

[2] Senanayake Ranil. (sf) Another Response to Global Warming. Mimeo

[3] Ceja, J. et al (2008). Las plantas epífitas, su diversidad e importancia. Revista de Cultura Científica.No. 91: 34-41

[4] Benzing D. H. (1990). Vascular Epiphytes. General Biology and Related Biota. Cambridge University Press. Nueva York.

[5] Martínez E. (2021). Amicus Curiae Acción de Protección No. 21201202000170

Fuente: Acción Ecológica

Temas: Biodiversidad, Extractivismo

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