Perú reconoce los derechos de las abejas sin aguijón
Así como las abejas, hay ideas que también vuelan alto y llegan lejos por pequeñas que parezcan en un mundo hostil, zumbando esperanza. Así son los derechos de la Naturaleza. Existen unas 20 mil especies de abejas en el mundo. Las más conocidas y estudiadas son Apis mellifera (abeja europea) y los abejorros que son parte de la familia Apidae. Apis mellifera es la más distribuida en el mundo y famosa por su miel, por su vida en colonia y su picadura. No obstante, la familia Apidae agrupa otras abejas sociales que también producen mieles deliciosas y medicinales: las abejas sin aguijón de la Tribu Meliponini.
ACCIÓN ECOLÓGICA OPINA | Serie Naturaleza con Derechos #8
Los meliponinos se defienden usando otros mecanismos. Varias especies desarrollaron mandíbulas fuertes para morder o producen ácido que inflige mordeduras más dolorosas; pero muchas otras especies son inofensivas. Por este motivo, la meliponicultura o cría de abejas sin aguijón, es una práctica milenaria que perdura hasta la actualidad en las regiones tropicales y subtropicales donde estas abejas juegan un rol esencial para los ecosistemas por medio de la polinización.
En el Ecuador, los meliponinos habitan la Amazonía y zonas bajas al otro lado de la cordillera como polinizadoras en diversos ecosistemas: bosques húmedos, bosques secos y manglares. Estas singulares abejas suelen tener una relación simbiótica y especializada con las plantas de su entorno, lo que las vuelve vitales para la biodiversidad de la flora silvestre y cultivada, tanto en iniciativas de conservación como de restauración ecológica. Además, participan en otras formas de mutualismo, por ejemplo: los meliponinos juegan un rol en la dispersión de microbios presentes en el polen y las resinas, que pueden aprovechar, en varias formas, las plantas que ellos visitan.
En Ecuador la investigación sobre la diversidad, distribución, comportamiento e interacciones de los meliponinos es muy limitada. Aun así, la Universidad Nacional de Loja encontró que existen hasta 90 especies de abejas sin aguijón en el sur del país (Ramírez et al., 2013). Se estima que hay unas 600 especies en el mundo y alrededor de 200 en el Ecuador (Ocaña, 2025). Lamentablemente, al igual que con la mayoría de insectos, las abejas sin aguijón enfrentan graves amenazas a su existencia: cambio climático, contaminantes, agrotóxicos, patógenos, enfermedades y pérdida de hábitat. Estos factores, solos y en combinación, ponen en riesgo a las pequeñas polinizadoras de los pulmones del mundo.
Los meliponinos son altamente sensibles a los cambios de temperatura. El cambio climático puede causar estrés térmico, afectando su capacidad de forrajeo, reproducción, supervivencia, y los ciclos de disponibilidad floral. Esto se agudiza con la deforestación, que limita las posibilidades de anidación y alimentación. La destrucción de bosques primarios afecta especialmente a las especies que habitan en árboles centenarios. Además, se han identificado al menos 15 patógenos que afectan a los meliponinos en los neotrópicos y varias fuentes de contaminación como metales pesados, microplásticos y compuestos químicos.
Otro estudio encontró en las provincias de Imbabura, Pastaza y Loja contaminantes químicos en el cerumen [1] de meliponinos incluyendo, metales, metaloides y glifosato, cuya exposición implica riesgos letales y subletales.
En nuestra selva hermana de Perú, la realidad es similar. Por este motivo, los pueblos Asháninka y Kukama-Kukamiria, custodios de las abejas sin aguijón durante generaciones, junto con científicos de Amazon Research International y abogados de Earth Law Center, hicieron una declaratoria sobre los Derechos de las Abejas Sin Aguijón arraigada en las cosmovisiones amazónicas. También impulsaron dos ordenanzas municipales en Satipo [2] y Loreto-Nauta, y promulgaron una reforma a la ley apícola del Perú (No. 26305) para que se reconozca a las abejas nativas y amazónicas, a sus ecosistemas y a los conocimientos indígenas asociados. La noticia de que las abejas sin aguijón peruanas son el primer insecto en ser reconocidas como sujetos de derechos se difundió a lo largo y ancho del planeta.
Este paso histórico consagró su derecho a la existencia y los derechos relacionados a sus procesos, ciclos y funciones, incluyendo la interacción con el entorno. La Ordenanza de Satipo establece el derecho a existir, a mantener un número saludable de poblaciones, a condiciones climáticas ecológicamente sostenibles, a un ambiente libre de contaminación, a la biodiversidad, a la restauración y regeneración de sus hábitats, y a la representación legal para el ejercicio de sus derechos e intereses jurídicos. Aunque estas protecciones parecieran una consecuencia lógica, en vista de la importancia de las abejas para la vida en el planeta, en realidad representan un giro radical respecto a cómo nos relacionamos con ellas.
En la mayoría de países, la normativa son leyes apícolas que ignoran a las abejas nativas (solitarias, sin aguijón y todas las demás familias, géneros y especies que no son Apis mellifera). Estas leyes regulan su cría en función de la producción de miel, otros derivados, y el “servicio” de polinización dirigida usualmente a cultivos industriales. Esta perspectiva utilitarista que prioriza el beneficio económico, parten de la premisa que las abejas son objetos de explotación. Paradójicamente, la popularización de las abejas sin aguijón conlleva este riesgo, ya que su miel de bosque tiene un valor nutricional y medicinal mucho más alto, exponiéndolas a una mercantilización acelerada mediante el boom de la meliponicultura. Pero su reconocimiento como sujetos de derechos se contrapone a que sean utilizadas como un recurso productivo que se puede exprimir sin límites ni consecuencias, porque gozan de nuevas protecciones.
Lo que nos enseña este avance en los derechos de la Naturaleza en Perú, es la importancia de integrar esfuerzos entre pueblos indígenas, ciencia y leyes, sentó un precedente histórico mundial, y visibilizó a otros grupos de abejas —antes desconocidas—, además revalorizó las cosmovisiones ancestrales que sostienen otras formas de vida, fundamentales para el planeta. En un mundo donde el pensamiento dominante separa, la ancestralidad recuerda que las interdependencias nos sostienen: la vitalidad de las abejas y el bosque es una sola.
En el Ecuador, los derechos de la Naturaleza, plasmados en la Constitución (2008) fue fruto de recordar, revalorizar y reintegrar las cosmovisiones indígenas al paradigma social nacional. Esto nos ha permitido tener algunos avances respecto a los derechos de las abejas: la Ordenanza del cantón Tulcán (2022) menciona a las abejas sin aguijón y reconoce el derecho a la existencia de todas las abejas; la Ordenanza del Distrito Metropolitano de Quito No. 041-22 prohíbe el uso de agrotóxicos para proteger a los polinizadores; la Ordenanza del cantón Puyango (2023) reconoce a las abejas sin aguijón como patrimonio natural e intangible. Además, a raíz de la Sentencia Mona Estrellita (No. 253-20-JH/22), se desarrolló jurisprudencia sobre derechos de los animales y se avanzó una propuesta de Ley Orgánica de Derechos de los Animales ( LOA) que incluye artículos sobre los derechos de las abejas. Este proyecto lastimosamente no prosperó. La idea de que un insecto merece que se respeten sus derechos puede que considerarse irrelevante e incluso absurda en las disciplinas jurídicas y científicas. Sin embargo, las nociones que plantean una nueva forma de relacionarnos con la Naturaleza han sobrevivido siglos de colonización y destrucción extractivista. Al perdurar y difundirse ampliamente en momentos críticos para la humanidad, los Derechos de la Naturaleza representan una respuesta que zumba desde lo más alto, frente a las múltiples crisis climáticas, ecológicas y de valores que obligan a transformarnos.
Lista de referencias:
Bender de Souza, I. L., Macarini, L. C., Ribas de Oliveira, C. M., Ferreira, N. G. C., & Guimarães, A. T. B. (2025). Effects of anthropogenic stress on stingless bees melipona mandacaia inhabiting urban and natural environments. Environmental Toxicology and Pharmacology, 114, 104658. https://doi.org/10.1016/j.etap.2025.104658
Ocaña, J. S. (2025). Factors affecting the health and sustainability of stingless bees (Hymenoptera, Meliponini) colonies in Ecuador: Interactions between management practices, pesticide exposure, floral resources, and pathogens. (tesis Doctoral, Université de Liège).
Ocaña-Cabrera, J. S., Martín-Solano, S., & Saegerman, C. (2025). Environmental sources of possible associated pathogens and contaminants of stingless bees in the neotropics. Insects, 16, 350. https://doi.org/10.3390/insects16040350
Ocaña-Cabrera, J. S. Ron-Román, J., Martín-Solano, S., & Saegerman, C. (2025a). Chemical contaminants in cerumen samples from Ecuadorian stingless bees: Reporting glyphosate, aminomethylphosphonic acid, and the presence of metals and metalloids. Insects, 16, x. https://doi.org/10.3390/xxxxx
Quezada-Euán, J. J. G., R. G. Medina, A. Soto-Correa, C. Pech-Jiménez, R. J. Paxton, T. Solís, R. Aragón-Pech, and H. Moo-Valle. 2024. ‘Heat Domes Increase Vulnerability of Native Stingless Bees by Simultaneously Weakening Key Survival Traits’. Science of The Total Environment 957:177705. doi:10.1016/j.scitotenv.2024.177705.
Ramírez Romero, J. A., Ureña Alvarez, J. V., & Camacho, A. (2013). Las abejas sin aguijón (Apidae: Meliponini) de la región sur del Ecuador. Revista Estudios Universitarios. Universidad Nacional de Loja. https://bit.ly/3thdfnF
Roubik, D. W. (2023). Stingless Bee (Apidae: Apinae: Meliponini) Ecology. Annual Review of Entomology. 68:231–56. doi:10.1146/annurev-ento-120120-103938.
Vollet-Neto, A., Menezes, C., & Imperatriz-Fonseca, V. L. (2015). Behavioural and developmental responses of a stingless bee (Scaptotrigona depilis) to nest overheating. Apidologie, 46(4), 455–464. https://doi.org/10.1007/s13592-014-0338-6
Notas:
[1] Sustancia similar al propóleo que fabrican las abejas para construcción dentro del nido compuesta de resinas que recolectan a través del forrajeo en su entorno y de ceras propias de las abejas.
[2] Ordenanza Municipal No. 33-2025-CM
Editorialista invitada: Valeria Recalde
Fuente: Acción Ecológica