El páramo y los derechos del Sacha Urku

Idioma Español
País Ecuador

Los páramos son ecosistemas de montaña que se encuentran en los Andes del norte, y en países como Panamá y Costa Rica. Mucha gente cree que el páramo es solo un lugar frío con paja y sin vida. Es más, un diccionario de lengua española diría que es tierra yerma, desamparada y baldía. Sin embargo, los páramos son ecosistemas con una de las más altas tasas de biodiversidad en el mundo. 

En el páramo del Parque Nacional Llanganates se han registrado más de 200 especies de plantas vasculares y en el Cajas al menos 666 plantas, por citar apenas dos casos. Se pueden encontrar varias especies de paja, rosetas (frailejones), almohadillas, árboles, arbustos y muchas más. 

Los páramos también son ricos en biodiversidad animal. “La riqueza de especies en los páramos está relacionada con el gradiente de elevación, y el número de especies se reduce con el incremento en altitud. En cambio, el endemismo en los páramos es muy alto” por el aislamiento geográfico montañoso y las condiciones ambientales extremas. Se pueden encontrar cientos de especies de insectos (como los catzos y sus parientes), más de 50 especies de anfibios (como la rana marsupial o el sobreviviente jambato y otras que se siguen descubriendo); en cuanto a aves, los páramos son importantes centros de diversidad de aves, así como de mamíferos con más de 75 especies descritas. 

Los páramos, además, son esenciales para la generación y regulación de caudales, control de la erosión y abastecimiento de agua para consumo humano y no humano.

Todo esto hace que los páramos sean considerados ecosistemas frágiles que requieren especial protección (Art. 406 de la Constitución del Ecuador) pues son muchas las amenazas que enfrentan: la minería, las plantaciones forestales, la introducción de especies ajenas, el cambio climático, los incendios, los servicios ambientales o la construcción de infraestructuras como carreteras, entre otras.

En estos contextos, generalmente han sido los pueblos indígenas quienes han jugado un papel protagónico en la protección y defensa de los páramos pues saben de su importancia para la vida. Por esta razón, acompañamos este editorial con una entrevista a Blanca Chancosa, del pueblo kichwa de Imbabura, que nos relata en primera persona la estrecha relación de los pueblos indígenas de los Andes con el páramo.

— El páramo tiene un profundo significado para los pueblos kichwa de los Andes del Ecuador… 

— El páramo, que no se reduce solo a la parte más alta donde hay pajonales, tiene muchos significados para los pueblos indígenas; son la sostenibilidad de la vida porque aquí hay acuíferos y manantiales.

El páramo da muchas cosas a los pueblos: usamos la paja para cubrir el suelo de la casa, para calentar las camas y protegernos del frío, para las tareas domésticas. Es nuestra farmacia, donde encontramos plantas medicinales como el diente de león, que se llama tañi, es amargo y se usa para el hígado. O la chuquirawaque se usa para muchas cosas. También gracias al páramo podemos alimentar a los animales. Hay aves como el curiquingue, las tórtolas, lobos, osos, venados, conejos —que comemos—. 

Pero fundamentalmente está el agua. El páramo tiene los colchones o esponjas de agua, que la guardan, no solo para los pueblos andinos, también para los ríos, las ciudades aguas abajo. Entonces, no es un lugar inhóspito; tal vez no sea cultivable, pero hace posible la sostenibilidad de la vida de las comunidades andinas.

Y además están los espíritus de los abuelos, de las plantas y los animales, del agua. El espíritu glacial está ahí. Por eso digo que el páramo es el lugar al que hay que ir a “confidenciar”; el páramo es para expresar las emociones. Si no tienes con quién hablar, es como que allí está alguien y una puede expresarse con confianza, hasta llorar. Y luego se vuelve recuperado el aliento, porque hubo una respuesta, que viene en el momento en que se siente algo de viento o una llovizna que cae… Y una siente la satisfacción de que sí fue escuchada.

Cuando era niña, cuando no llovía, mis abuelos nos llevaban al cerro a gritar, a pedir que lloviera. Y sí, llovía. De grande, cuando no llovía y estaba mi tierra muy seca, fui al páramo y le dije: “bueno, hasta cuándo, mira cómo estamos”. Y por la tarde, cayó un aguacero terrible. Me respondió con el susurro del viento en la oreja… creo que hay cosas que hay que sentir.

El páramo es importante en muchos sentidos, en las montañas tenemos nuestras energías que sanan, porque el aire es limpio, puro, sin contaminación. Son lugares sagrados.

Es una pena que muchas personas piensen que es tierra abandonada, casi una tierra sin vida. Y es que no entienden al páramo, no le ven, no se dan cuenta.

— Son muchas las amenazas que pesan sobre el páramo…

— Hay que tener en cuenta que hasta ayer era como “la caja fuerte del tesoro” que para muchos era el oro que había allí, pero pensándolo bien, el verdadero tesoro son las vertientes de agua, los musguitos, el colchoncito de agua, las plantas, los animales y los espíritus que están allí.

Una amenaza son las plantaciones forestales, como el pino, que ni siquiera podemos usar y son solo para ornamento en las ciudades. El eucalipto por lo menos usamos los palos para las casas o para leña. Del mismo modo, los buscadores de oro parece que encuentran en ese lugar reservas de minerales y esa es una amenaza, porque nos podemos quedar sin páramo. Cuando hacen volar, explotar el páramo, vuelan también las vertientes y nos quedamos sin agua, nosotros y las ciudades. Otra amenaza es que la naturaleza de la montaña se acaba y también se afectan los glaciares. 

Entonces, el peligro es que van a terminar haciendo lo que comenzaron hace más de 500 años. Quieren desalojarnos de nuestra propia tierra, convertirnos en mendigos. Ya nos sacaron de los valles y fuimos al páramo para protegernos, pero ahora él también está amenazado. Y cuando dañan el páramo, se daña todo, se daña el sacha urku, la selva de la montaña, porque sacha/selva con sus animales, plantas, espíritus, pueblos no solo hay en la Amazonía, también hay en las montañas. Sacha urku vendría a ser lo mismo, los pajonales, los musgos, los animales, los espíritus, y nosotros los pueblos de las montañas con todo lo que hay en ellas.

Fuente: Acción Ecológica

Temas: Biodiversidad, Saberes tradicionales, Tierra, territorio y bienes comunes

Notas relacionadas:

El páramo y los derechos del Sacha Urku

El páramo y los derechos del Sacha Urku

2 de febrero: Día Mundial de los Humedales

2 de febrero: Día Mundial de los Humedales

El Bosque Húmedo Tropical acorralado por actividades extractivas

El Bosque Húmedo Tropical acorralado por actividades extractivas

Comentarios