ICARRD20: los movimientos sociales articulan su visión de una Reforma Agraria Popular, Integral y basada en los derechos colectivos
En paralelo a la #ICARRD20, celebrada en Cartagena del 24 al 28 de febrero, La Vía Campesina (LVC), en colaboración con el Comité Internacional de Planificación de la Soberanía Alimentaria (CIP), organizó dos importantes eventos paralelos que sirvieron de plataforma para que los movimientos sociales presentaran sus visiones y propuestas concretas para llevar a cabo una reforma agraria popular a nivel mundial.
Las reuniones pusieron de relieve las diversas interpretaciones de la Reforma Agraria por parte de diversos actores sectoriales, entre ellos el campesinado, pueblos indígenas, pescadores y pastores. Expresaron la necesidad de políticas integrales que defiendan y promuevan la autonomía campesina y contrarresten el dominio de las empresas en la agricultura.
Baramee Chayirat, de LVC Tailandia, destacó que una verdadera Reforma Agraria debe ir más allá de las meras preocupaciones agrícolas e incluir territorialidades interconectadas. Pidió que se prestara especial atención a la Soberanía Alimentaria y la agroecología, abogando por sistemas basados en la solidaridad entre lxs campesinxs y las comunidades indígenas. «Organizaciones como el Banco Mundial se centran únicamente en la tenencia de la propiedad, pero nosotros reconocemos que existen muchos sistemas diferentes. Debemos respetar y valorar esta diversidad», señaló.
Danilo Rodríguez, de Brasil, se refirió a los retos únicos a los que se enfrentan las comunidades afrodescendientes, afirmando que «en los territorios tradicionales quilombolos, la tierra es comunal. Esto supone un problema, ya que muchos Estados solo reconocen la propiedad privada, lo que refleja la influencia del capitalismo».
Kiptoo Washington Barasa (IITC) destacó el desplazamiento y la militarización que sufren los pueblos indígenas debido a la mercantilización de la tierra, y pidió la descolonización de los sistemas alimentarios y una participación significativa en las decisiones que afectan a sus territorios.
Julian Alberto, del Foro Mundial de Pescadores (WFF), subrayó la importancia de integrar los derechos sobre el agua en los debates agrarios, afirmando que el control de los ríos, los océanos y las zonas costeras es vital para la conversación sobre la Reforma Agraria.
Sara Luiza, de la Marcha Mundial de las Mujeres, propuso una visión ecosocialista y feminista de la Reforma Agraria, haciendo hincapié en la inclusión de diversos grupos y en la necesidad de abordar el acceso de las mujeres a la tierra y a los espacios de toma de decisiones.
A lo largo de los debates, lxs participantes reiteraron la urgente necesidad de cambios sistémicos que den prioridad a la Soberanía Alimentaria y la justicia medioambiental. Perla Álvarez (LVC, Paraguay) exigió la rendición de cuentas de los líderes políticos, mientras que Daouda Ndiaye (WFFP) enmarcó la lucha por la tierra y el agua como una lucha colectiva por la Soberanía Alimentaria.
Anuka De Silva (LVC, Sri Lanka) abogó por una «Reforma Agraria feminista» para abordar las barreras críticas a las que se enfrentan las mujeres en la propiedad de la tierra. «Pertenecemos a la tierra, las aguas y los bosques. Los protegemos, pero no tenemos control sobre ellos; no formamos parte de las regulaciones. Exigimos reconocimiento y reparación por parte de nuestros respectivos gobiernos», añadió.
Joseph Schechla (Habitat International Coalition) pidió medidas reparadoras para corregir las injusticias del pasado que han sufrido las comunidades desplazadas. «Hemos conseguido que se reconozca, al más alto nivel, que el desalojo forzoso es una grave violación de los derechos humanos. Eso significa que se considera un delito internacional, sin plazo de prescripción. La pérdida de tierras y la migración a las ciudades es uno de esos casos. Estos delitos siguen siendo delitos hasta que se remedian».
El líder campesino Augus Ruli, de LVC Indonesia, pidió regulaciones más estrictas contra el acaparamiento de tierras y la degradación medioambiental, haciendo hincapié en la necesidad de que el Estado rinda cuentas.
«Tuvimos la primera ICARRD, tenemos las Directrices voluntarias sobre la tenencia, la UNDRIP, la UNDROP, pero la criminalización, la degradación de la tierra, la concentración y el 30X30 continúan y aumentan. Los Estados deben rendir cuentas y deben cambiar y comprometerse a aplicar una gobernanza global que no sea tan capitalista», añadió Ruli.
«Debemos seguir luchando para llevar a cabo la Reforma Agraria a través de nuestro propio trabajo: mediante ocupaciones y acciones directas; mediante la construcción de aldeas soberanas en materia alimentaria. Los movimientos sociales deben intervenir en el poder a nivel nacional e internacional. Las políticas nacen del poder».
Lo que resonó en la sala del Centro de Formación de la Cooperación Española, donde tuvieron lugar los dos eventos paralelos, fue un énfasis colectivo en la naturaleza interconectada de los derechos a la tierra, los bosques, el agua y los territorios, lo que reforzó la demanda de un enfoque integral de la reforma agraria.
Fuente: La Vía Campesina
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