La NFU se solidariza con las mujeres, y agricultorxs y trabajadorxs agrícolas de género diverso del mundo

"Las mujeres y las productoras de género diverso realizan contribuciones cruciales a los sistemas alimentarios y agrícolas, a menudo produciendo para el consumo local y organizándose en economías cooperativas y solidarias. Lo hacen a pesar del acceso desigual a la tierra y los recursos y de enfrentarse a niveles cada vez mayores de violencia de género en el campo".

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y en  conmemoración del Año Internacional de la Mujer Agricultora, la Unión Nacional de Agricultores de Canadá (NFU) expresa su profunda solidaridad con las mujeres y las personas productoras de alimentos de género diverso de todo el mundo. Como miembros del movimiento global La Vía Campesina por la soberanía alimentaria,  nos sumamos al llamado a la acción colectiva para eliminar la violencia contra las mujeres, las niñas y las personas de género diverso, una acción fundamental para la soberanía alimentaria.

“El Año Internacional de la Mujer Agricultora es una oportunidad para visibilizar las luchas por la equidad e igualdad de género en la agricultura y en las comunidades rurales”, afirma Cady Foreman, agricultora de Ontario y presidenta de la Asociación de Mujeres de la NFU. “Para la NFU, esto significa hacer todo lo posible para visibilizar la epidemia de violencia de pareja/violencia de género (VPI/VBG) y participar en un cambio transformador para crear comunidades más seguras para todxs”.

A nivel mundial, las agricultoras, trabajadoras agrícolas, campesinas, mujeres indígenas y otras proveedoras de alimentos de género diverso producen la mayor parte de los alimentos que alimentan a las comunidades. Las mujeres y las productoras de género diverso realizan contribuciones cruciales a los sistemas alimentarios y agrícolas, a menudo produciendo para el consumo local y organizándose en economías cooperativas y solidarias. Lo hacen a pesar del acceso desigual a la tierra y los recursos y de enfrentarse a niveles cada vez mayores de violencia de género en el campo.

En un esfuerzo por ser parte de un cambio transformador, la membresía de la NFU se ha comprometido con una campaña nacional que insta a los líderes públicos a comprometerse con una respuesta sistémica para abordar la raíz del problema de la violencia de pareja y de género y brindar a las sobrevivientes los recursos que necesitan.  La NFU reconoce desde hace tiempo que la violencia de género no es un problema privado y doméstico, sino social, resultado de injusticias sistémicas, incluyendo la distribución desigual del poder y los recursos en el sistema agroalimentario.

“El sistema agroalimentario dominante es parte de la epidemia de violencia de pareja y de género”, explicó Summer Hansell, agricultora de Manitoba y vicepresidenta de la NFU. A medida que la apropiación de las ganancias corporativas en la economía agrícola alimenta la crisis de ingresos agrícolas, la deuda y la inseguridad, observamos un aumento de la inestabilidad relacional que conduce a la violencia. La concentración masiva de tierras y riqueza en la agricultura está desfinanciando a las comunidades rurales. Nuestras comunidades están en declive y cada vez es más difícil acceder a servicios clave, incluidos los servicios para sobrevivientes de VPI/VG.

En todo Canadá/Isla Tortuga, la VPI/VG está en aumento. Entre 2018 y 2023, en las comunidades del norte, la violencia de pareja aumentó un 21 %, en el sur rural, un 17 % y en el sur urbano, un 12 %. Las tasas de violencia familiar también han aumentado en todas las regiones entre 2018 y 2023 ( aquí). La VPI es más alta entre las mujeres LGBTQ+, las mujeres indígenas y las mujeres que viven en la pobreza ( aquí). El colonialismo ha provocado que las mujeres y niñas indígenas experimenten tasas de violencia particularmente altas  (aquí).

Las familias campesinas, los lugares de trabajo y las tierras protegidas por las naciones indígenas también son espacios importantes para alternativas que afirman la soberanía alimentaria. Al centrarse en el bienestar de las personas y la naturaleza, la soberanía alimentaria valora el trabajo reproductivo de las mujeres y la economía solidaria y de cuidados, en la que ejercen una influencia significativa.

La soberanía alimentaria también puede mejorar las relaciones humanas al fortalecer las economías rurales, impulsar la producción alimentaria local y regional, acoger la diversidad biológica y humana, y poner el conocimiento y el control en manos de las mujeres y las comunidades. En este Día Internacional de la Mujer, y en reconocimiento del Año Internacional de la Mujer Agricultora, nos unimos a las mujeres de todo el mundo para celebrar nuestra diversidad y nuestras contribuciones al sostenimiento de la vida.

Artículo publicado originalmente  aquí

Fuente: La Vía Campesina

Temas: Feminismo y luchas de las Mujeres, Soberanía alimentaria

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