Los colonos anuncian 100 nuevos asentamientos en el corazón de Palestina
El Gobierno sionista pretende ocupar zonas clave de Cisjordania aprovechando la impunidad brindada por la comunidad internacional. Esto supondría el fin de los Acuerdos de Oslo.
El proyecto de anexión de Israel en Cisjordania está llegando a un punto crítico, ya que el movimiento de colonos israelíes impulsa una nueva medida estratégica que podría dejar obsoletos los Acuerdos de Oslo de 1993 y aislar aún más los núcleos de población palestinos entre sí. El proyecto salió a la luz la semana pasada cuando el periódico israelí Israel Hayom informó de que una coalición de grupos de colonos israelíes había anunciado planes para establecer 100 nuevos asentamientos en las zonas A y B de Cisjordania. Estas zonas fueron creadas por los Acuerdos y, en conjunto, constituyen alrededor del 40 % de Cisjordania, quedando teóricamente bajo el control parcial de la Autoridad Palestina (AP).
Hasta hace poco, el establecimiento de asentamientos y puestos avanzados israelíes en la zona A –supuestamente bajo el control total de la AP y que constituye el 18 % de Cisjordania– se consideraba inconcebible. La zona B, que comprende el 22 % del territorio y está bajo administración conjunta de la AP e Israel, tampoco ha sido escenario de la construcción de asentamientos en casi ninguna ocasión. El 60 % restante de Cisjordania, la zona C, es donde se ha desarrollado la mayor parte de la política de asentamientos de Israel.
Pero este nuevo proyecto amenaza con cambiar el statu quo que se ha mantenido durante más de 30 años.
Apodado el “Día del Mando”, el proyecto derogaría de hecho estas demarcaciones geográficas, acelerando el proyecto israelí en curso de erosionar la presencia palestina en Cisjordania. Dadas las ramificaciones políticas, no es de extrañar que la medida no se presente como un proyecto estatal, sino más bien como una iniciativa del movimiento de colonos. Sin embargo, figuras clave del Gobierno aliadas con el movimiento de colonos están dispuestas a respaldarla.
El origen de este cambio lleva varios años gestándose debido a una serie de cambios en el sistema político israelí que han envalentonado a los grupos de colonos a tomar la iniciativa en proyectos mucho más trascendentales que la legalización de uno u otro asentamiento.
Las ubicaciones de los 100 asentamientos provisionales cuya construcción está prevista en las zonas A y B no se han hecho públicas, pero según el informe de Israel Hayom se encuentran en “ubicaciones estratégicas” que “no se eligieron al azar”. Según la publicación israelí, muchos de esos terrenos eran propiedad del Estado entre 1967 y principios de la década de 1990, tras lo cual fueron transferidos a la Autoridad Palestina en virtud de los Acuerdos de Oslo. Hoy en día, estos emplazamientos se consideran parte del patrimonio público de la AP.
Para Khalil Tafakji, destacado geógrafo palestino y experto en asentamientos israelíes, no es difícil identificar estos “lugares estratégicos”. “En el léxico israelí, el término ‘estratégico’ suele referirse a cimas de colinas, cruces de caminos, lugares de culto e incluso emplazamientos que albergan instituciones palestinas clave para el autogobierno”, explicó.
Tafakji declaró a Mondoweiss que “estas ubicaciones estratégicas están presentes en todas las principales ciudades palestinas, y algunas de ellas ya son objeto de confiscación por parte de los asentamientos israelíes, como la mezquita de Ibrahimi en Hebrón, el cruce de Zaatara al sur de Nablus y la zona de Jabriyat en Jenín, donde el ejército israelí ha establecido una zona de seguridad en el corazón de la zona A”.
¿Quién está detrás del proyecto?
El proyecto está impulsado por dos principales organizaciones de colonos: la ONG Habayta, dedicada a ayudar a los nuevos inmigrantes judíos a establecerse en Israel como ciudadanos y que, según informes israelíes, depende principalmente de la financiación gubernamental; y la Unión Agrícola, un grupo de colonos formado a finales de la década de 1980 para promover los asentamientos agrícolas en Cisjordania.
Sin embargo, a pesar del carácter aparentemente popular del proyecto, Tafakji explica que es probable que el ejército israelí desempeñe un papel fundamental en su puesta en marcha, ya que “sin la protección del ejército no sería posible establecer asentamientos en el interior de las zonas urbanas palestinas”. Para Tafakji, esto convierte el plan en un proyecto patrocinado por el Estado, “aunque la propuesta provenga del movimiento de colonos”.
“El dinero tendría que proceder del Gobierno, y la decisión final tendría que recaer en el Consejo de Ministros israelí”, prosiguió Tafakji. “Los propios grupos de colonos formarían parte del poder ejecutivo del Estado, como ya lo son, y estarían aplicando la política estatal”.
Según Israel Hayom, el plan ya se ha presentado al Consejo de Ministros israelí para su aprobación, así como a figuras clave del círculo más cercano del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Y lo que es más importante: entre ellas se encuentra el ministro de Hacienda israelí, Bezalel Smotrich, un político de línea dura cofundador de la Unión Agrícola, que encabeza la propuesta.
¿Qué tiene de nuevo este plan de colonización?
El plan supone un importante impulso para colonizar zonas de Cisjordania que, históricamente, han quedado excluidas de los planes de expansión de los asentamientos durante las últimas tres décadas, lo que marca el inicio de una nueva fase en la política de apropiación de tierras de Israel. Este cambio tiene importantes implicaciones estratégicas, aunque es probable que se apruebe con un debate o una deliberación política mínimos. Según los defensores del plan, citados por Israel Hayom, “no requiere un largo proceso legislativo, sino una pequeña decisión del Consejo de Ministros que podría cambiar la realidad de la seguridad durante los próximos años”.
La facilidad con la que podría aprobarse una decisión de tal trascendencia es el resultado directo de una serie de medidas legales y administrativas que Israel ha adoptado en relación con el funcionamiento de la burocracia de la ocupación. “La ocupación israelí de Cisjordania ya no está dirigida por el ejército”, explicó Khalil Tafakji, “sino más bien por burócratas del Gobierno civil alineados con el movimiento de colonos”.
Esto significa que el proceso administrativo para aprobar proyectos de asentamientos se trata de la misma manera que se trataría cualquier proyecto urbano dentro del propio territorio de Israel, ya que esos funcionarios consideran que Cisjordania forma parte del Estado sionista. Y lo que es más importante, a estos funcionarios se les ha otorgado el poder de aplicar su visión en territorio palestino.
Aunque estos cambios administrativos ya tenían precedentes, se aceleraron tras el 7 de octubre de 2023. En 2024, Smotrich describió el nuevo sistema burocrático civil para la administración de Cisjordania –en cuya implantación desempeñó un papel destacado como nuevo jefe del organismo militar responsable de la administración de dicho territorio– como “un cambio en el ADN del sistema”.
Tafakji señala que, antes de estos cambios, los proyectos de asentamientos tenían que someterse a revisión por parte de las instituciones militares y de seguridad, tras lo cual el Consejo de Ministros israelí los debatía en una reunión especial cada seis meses. “Ahora el ejército, en este proceso, ha sido sustituido por organismos administrativos civiles nombrados y dirigidos por Smotrich, y el Consejo de Ministros se reúne para aprobarlos cada semana”, afirmó Tafakji.
En los últimos meses, el Consejo de Ministros israelí ha adoptado una serie de decisiones que permiten a particulares y empresas israelíes adquirir propiedades en las zonas A y B, y que autorizan la toma de control de lugares históricos y religiosos por parte de organismos israelíes de antigüedades.
Todas estas políticas fueron establecidas legislativamente por la Knesset israelí, que aprobó varias resoluciones por mayorías abrumadoras, incluida una resolución que rechazaba el Estado palestino en julio de 2024 y otra que aprobaba la anexión de Cisjordania en julio de 2025.
La naturaleza de estas políticas ha sido clara: acabar con el marco de autogobierno palestino limitado que ha constituido un consenso en la política israelí desde los Acuerdos de Oslo –y que la comunidad internacional ha considerado como el punto de partida para alcanzar, en última instancia, una solución de dos Estados basada en las fronteras de 1967–.
La destrucción de este marco ya no es implícita. El pasado mes de febrero, Bezalel Smotrich declaró en una reunión pública con líderes de los colonos israelíes que su principal objetivo era “eliminar la idea” de un Estado palestino y “anular oficialmente y en la práctica los malditos Acuerdos de Oslo”.
Estas políticas han hecho posible un plan como el “Día del Mando”, convirtiéndolo en un proyecto patrocinado por el Estado que se inscribe en la estrategia concertada de Israel para anexionar Cisjordania y “enterrar” cualquier posibilidad de un Estado palestino.
“Nada de esto habría sido posible sin la impunidad de la que goza Israel, especialmente por parte de sus socios occidentales”, señaló Tafakji. “En años anteriores existía cierta presión por parte de países árabes y europeos, e incluso de los propios Estados Unidos, para frenar o poner algún límite a la expansión de los asentamientos israelíes”. Hoy en día, según Tafakji, esa presión ya no existe. En cambio, la anexión de Israel se está recibiendo con un silencio total. “Israel está aprovechando esto al máximo”, subrayó.
Este artículo se publicó originalmente en Mondoweiss.
Fuente: CTX
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