Los triciclos solares vuelven a Cuba para poder seguir circulando por la isla
Gerard Pablo Espinosa, un joven de 21 años, opera un taller artesanal con su familia en la periferia de La Habana y ya ha transformado más de 15 triciclos eléctricos en vehículos capaces de alimentarse de energía solar mientras circulan por las calles de la isla.
El panel instalado en el techo de cada triciclo suministra energía directa al motor durante la marcha y, cuando el vehículo se detiene, esa misma energía pasa a recargar la batería. El panel solar se sujeta con una estructura de hierro hecha a mano y que actúa como toldo. Resguarda así al conductor, y a sus pasajeros o mercancía, del sol y la lluvia a la vez que produce energía.
En las cinco horas de mayor radiación, estos paneles pueden aportar hasta unos 2.600 W, según explica Yadán a EFE, una cifra que no es suficiente para alimentar por completo el motor, pero sí para aliviar la carga de la batería de forma constante y así aumentar notablemente la autonomía de los triciclos.
Cuba necesita más de 110.000 barriles de petróleo al día y localmente produce menos de 40.000, de manera que prácticamente todo el combustible necesario debe importarse, al igual que el combustible requerido para los grupos electrógenos.
El problema es que Venezuela suspendió el envío de entre 27.000 y 30.000 barriles diarios tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por Estados Unidos, y México cortó sus exportaciones a la isla, que representaban el 44 % de las importaciones cubanas, el 9 de enero, tras las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El resultado es una agonía energética, con cortes de luz que superan las 20 horas al día en muchas zonas, el transporte público prácticamente paralizado y la gasolina a más de seis dólares el litro. En Ciego de Ávila, por ejemplo, en el centro de la isla, solo funcionan 2 de las 135 líneas de autobuses por falta de combustible.
Recuperar los triciclos eléctricos que llenaron la isla tras el colapso de la Unión Soviética y el fin de las ayudas y el suministro de energía de la URSS en los años 90 es la solución con la que han dado los ciudadanos. Ahora, estos vehículos vuelven a proliferar como alternativa al taxi tradicional.
Gerard Pablo Espinosa, un joven de 21 años, se ha convertido en una de las caras más visibles de esta alternativa. Opera un taller artesanal con su familia en la periferia de La Habana y, según informa la agencia Efe, ya ha transformado más de 15 triciclos eléctricos en vehículos capaces de alimentarse de energía solar mientras circulan por las calles de Cuba.
Equipo de redacción de Energías Renovables
Fuente: www.energias-renovables.com
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