Turistificación destruye cultura y territorio maya
El Centro Comunitario Maya U Kúuchil K Ch’i’ibalo’on denunció que la turistificación en la península de Yucatán provoca despojo, violencia y pérdida cultural. Las comunidades exigieron respeto a sus territorios, alto a megaproyectos y libertad para decidir sobre sus economías y vida digna.
“Somos mayas que habitamos el territorio de la península de Yucatán en México, personas que amamos nuestro territorio, nuestra cultura e identidad como pueblo originario”, señalaron. Recordaron que sus ancestros les enseñaron “el respeto a la madre tierra, la gratitud a la vida y la reciprocidad con la naturaleza” y que son “los hijos y las hijas del maíz sagrado”.
El comunicado denunció que desde la creación del proyecto Cancún en 1970, la vida del pueblo maya pasó de la autonomía y autosuficiencia a la dependencia del turismo. Las milpas tradicionales desaparecen, la migración hacia polos turísticos aumenta y la lengua maya y sus elementos culturales sagrados están en riesgo ante la discriminación y el racismo estructural.
Además, señalaron que el turismo masivo trajo consigo grupos criminales, narcotráfico y trata de personas, y que megaproyectos como el Aeropuerto Internacional de Tulum y el Tren Maya sirven al gran capital, causando daños irreparables al medio ambiente y fragmentando el tejido social. “La industria turística capitalista despoja, mercantiliza, gentrifica, destruye y discrimina a nuestros pueblos. La turistificación es muerte para nuestras culturas”, afirmaron, exigiendo respeto a sus territorios y alto a los megaproyectos.
A continuación el comunicado completo:
LA TURISTIFICACIÓN ES MUERTE PARA NUESTA CULTURA
PRONUNCIAMIENTO DESDE EL CENTRO COMUNITARIO MAYA
U KÚUCHIL K CH’I’IBALO’ON
Somos mayas que habitamos el territorio de la península de Yucatán en México, personas que amamos nuestro territorio, nuestra cultura e identidad como pueblo originario; llevamos en nuestro ser la memoria de un pueblo con una gran sabiduría. Nuestros ancestros y ancestras nos enseñaron el respeto a la madre tierra, la gratitud a la vida y la reciprocidad con la naturaleza. Somos los hijos y las hijas del maíz sagrado.
Miramos con preocupación el avance imparable de la turistificación en nuestro territorio. A partir de la creación del proyecto Cancún en 1970, la vida del pueblo maya se ha transformado gravemente. Pasamos de ser un pueblo autónomo y autosuficiente, a ser un pueblo dependiente de la industria turística. Las milpas mayas, nuestra ancestral forma de cultivo, está desapareciendo. La migración de las comunidades rurales hacia los polos turístico se acelera debido a las políticas educativas y económicas que incentivan a la industria y menosprecian las formas tradicionales de economía. La lengua maya y todos nuestros elementos culturales sagrados están en riesgo ante la discriminación y el racismo estructural que el sistema económico global nos impone.
El turismo masivo ha traído también la presencia de grupos criminales de narcotráfico, trata de personas y todo tipo de mafias que aliadas al poder político han creado una enorme economía criminal que se suma a las economías corporativas que despojan del territorio a los pueblos mayas.
Las ejecuciones, feminicidios, extorsiones, desapariciones y todo tipo de violaciones a los derechos humanos se han normalizado en este paraíso natural que es hoy un paraíso de la criminalidad e impunidad.
Las políticas estatales impulsan el turismo masivo a través de megaproyectos de infraestructura como el Aeropuerto Internacional de Tulum que se ha posicionado como el segundo con mayor número de vuelos en el estado de Quintana Roo sólo detrás del Aeropuerto de Cancún; Quintana Roo anunció en diciembre pasado un nuevo récord histórico al contabilizar 766 vuelos en un sólo día, lo cual representa el éxito de la aviación y la expansión aeroportuaria pero con un grave impacto ambiental que contribuye a la crisis climática mundial tal y como ha sido señalado por la organización Stay Grounded. Otro ejemplo es el mal llamado Tren Maya, que además de llevar pasajeros será un transporte de carga que conectará con el corredor interoceánico del istmo de Tehuantepec y con ello a la economía global, sirviendo a los intereses del gran capital y nunca estará al servicio de los pueblos; en nuestros territorios en queda la gravedad de daños irreparables a la naturaleza, la fragmentación del tejido social, el despojo y destrucción de sitios sagrados y un escenario listo para la llegada de más corporaciones de índole energético, turístico, agroindustrial e inmobiliario, con la protección del estado y de sus leyes y con la custodia del ejército y de las políticas de militarización emprendidas en los últimos años y que se acrecentan día con día.
En este escenario y con la narrativa oficial que enaltece el turismo como el ideal de desarrollo sustentable y de justicia social para los pueblos, México participa en las ferias internacionales de turismo, como la FITUR de Madrid y la Feria de Turismo de Berlín. Espacios en los que convergen las corporaciones de la industria turística, agencias de viaje, de aviación, hotelería y todas las empresas del sector. Ferias mundiales clave para el capitalismo y sus fines de explotación y despojo.
Desde el territorio maya y los territorios indígenas de México, queremos decir que la industria turística capitalista despoja, mercantiliza, gentrifica, destruye y discrimina a nuestros pueblos. Que las ferias de turismo son un espacio para la explotación, precarización, negociación del mercado y de las economías criminales. La turistificación es muerte para nuestras culturas.
Exigimos el respeto a nuestros territorios y a las autonomías populares, alto a la destrucción de la madre tierra y al despojo de nuestros pueblos, alto a megaproyectos que dañan profundamente la identidad y culturas originarias.
Queremos libertad para decidir por nuestras economías y nuestra vida digna. Nuestra lucha es por la vida,
Centro Comunitario U kúuchil k Ch’i’ibalo’on
Fuente: Desinformémonos