Mariángeles Guerrero

Foto: Juan Pablo Barrientos

A 139 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Santa Fe y a 213 kilómetros de Rosario, la localidad de Sastre vive las consecuencias del agronegocio. Allí viven 6000 personas y cuenta con una zona rural de mayor extensión que la urbana: alcanza las 24.000 hectáreas. En esas tierras se desarrolla el cultivo industrial de granos y la concentración de la producción agropecuaria. Sastre es un pueblo fumigado y, luego de la organización de vecinas y vecinos, logró un fallo judicial que prioriza la salud de la población: prohíbe el uso de agrotóxicos a menos de mil metros de la planta urbana.

Prohibición de mil metros para las fumigaciones en Sastre

A la raíz del verdadero campo

“Este modelo gana si enferma o empobrece”, afirma Jeremías Chauque, uno de los integrantes de la organización campesina Desvío a la Raíz-Agricultura Ancestral.

A la raíz del verdadero campo