Revista Ecología Política #62: pandemias y crisis civilizatoria

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El presente número de la revista Ecología Política, titulado “Pandemias y crisis civilizatoria”, nos permite visibilizar a las pandemias desde una doble perspectiva: tanto la de enfermedades que se expanden por el territorio, como la metafórica, que describe a las lógicas de poder que se desarrollan bajo las narrativas del capitalismo. Así, el número detalla la relación intrínseca entre la insostenibilidad del sistema económico y la destrucción de la vida, pero también da espacio al desarrollo de estrategias y experiencias colectivas que se enfrentan a las dinámicas del capital en tiempos de pandemia.

EDITORIAL

Pandemia es toda aquella enfermedad que se extiende a lo largo de varios continentes o alrededor del mundo. La palabra pandemia encuentra sus raíces en el griego: el elemento pan hace referencia a la totalidad, mientras que dem alude al pueblo. El desglose de este término permite pensar las pandemias como flujos dinámicos y territoriales. La pandemia es también la metáfora idónea para entender el avance de patrones de poder que se afianzan con las narrativas de la modernidad, el capitalismo, el patriarcado y la colonialidad. Las pandemias cargan consigo tanto la definición como la metáfora. O al menos esa es una cualidad remarcable de las pandemias del VIH/sida y del COVID-19. La expansión de ambas deriva en la distribución de sistemas de opresión que profundizan las ya existentes desigualdades de raza, género-sexo, clase y etnia, entre otras. Ejemplos de esto se aprecian en las medidas para contener los contagios. No es lo mismo vivir un aislamiento impuesto en condiciones de hacinamiento en viviendas sin servicios básicos que en cómodos departamentos. Tampoco es lo mismo haber perdido el trabajo y contar con un seguro de desempleo que no tener ningún ingreso económico. Las desigualdades se incrementan con el control y la privatización de la producción y el acaparamiento de las vacunas por parte de los países ricos. La privatización se da a pesar de que los laboratorios recibieran financiamiento público, mientras dejaban a los Estados la carga de la distribución y aplicación de las vacunas. Y se profundizan en el día a día con recortes salariales, pérdidas de empleo, condiciones funestas de teletrabajo, así como dobles jornadas de trabajo productivo y reproductivo. Todo ello sumado a un sinnúmero de violencias que se viven en los hogares.

La pandemia del COVID-19 que hoy azota a la humanidad no es la primera de la que se tiene registro, pero una vez más nos recuerda el desequilibrio provocado por el ser humano en su relación con la naturaleza y la destrucción de los ecosistemas. A lo largo de la historia, las pandemias han revestido características similares; la principal de ellas, la perturbación del equilibrio ecosistémico: guerras en la época ateniense, en el Medio Oriente y durante las Cruzadas (fiebre tifoidea, tifus, viruela); invasiones en América (sarampión, gripe, viruela, tos ferina); urbes tugurizadas y falta de acceso al agua y a la higiene, como en la Roma antigua y en la Europa medieval (peste bubónica), y el cólera que atravesó los siglos xix-xx (López y Cardona, 2020). Pero también han influido el abandono de prácticas y saberes tradicionales con respecto al cuidado de la vida (higiene, alimentación, vivienda) y la intromisión de otros modos de vida opresivos. La historia de las pandemias nos demuestra que ciertas enfermedades surgen del contacto forzado entre especies, ya sea por la manipulación negligente de la naturaleza o por el choque obligado entre distintas formas de vida. Lo cierto es que en ambos casos lo que constituye estos encuentros son relaciones de poder basadas en la dominación, la explotación y el conflicto, que nos permiten pensar en este tipo de enfermedades también como enfermedades políticas.

Muchas de las pandemias que han azotado a la humanidad comparten una misma característica, la zoonosis. Es decir, el desarrollo y la propagación de dolencias derivadas de la manipulación, el contacto o el consumo de animales. La primera pandemia del siglo xx fue la gripe española, originada en 1918 a partir de la manipulación de aves de corral, lo que dio lugar al desarrollo del virus de la influenza tipo A AH1N1. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021b), de esta cepa nacieron otras variantes tales como la influenza tipo A AH2N2 o gripe asiática que azotó en 1957 a la población de China, Singapur, Hong Kong y Estados Unidos. Y en 1968 dio lugar a la mutación influenza tipo A AH3N2 o gripe de Hong Kong, que afectó a Hong Kong, Singapur, Vietnam, Filipinas, India, Australia y Estados Unidos (Castañeda y Ramos, 2020). Después de la propagación de este virus y sus cepas, en 1968 apareció la pandemia del virus de inmunodeficiencia humana o VIH/sida. Su origen se registró en África y se considera que surgió a través del contacto con chimpancés. En 1976 se hizo presente el virus del ébola en África, el cual, según la OMS (2021a), deviene del contacto y la manipulación de secreciones de fauna silvestre, como murciélagos, chimpancés, antílopes y puercoespines. A esta pandemia la ha seguido la originada por el SARS-CoV-2 o COVID-19, detectado por primera vez en Wuhan, China.

En este número de Ecología Política buscamos resaltar la relación intrínseca entre el desarrollo de un sistema económico insostenible, que va más allá de los límites físicos del planeta, y la destrucción de la vida en él. Los diferentes autores dan cuenta de que, además de negarse a remediar las consecuencias dramáticas de la destrucción de los ecosistemas, las corporaciones, el modo de vida capitalista, el consumismo y los Gobiernos continúan prefiriendo los beneficios crematísticos. El número también resalta que las afectaciones de la pandemia se viven de manera escalar al endurecerse las desigualdades en espacios microsociales y globales. Durante la pandemia el hogar se ha reafirmado como uno de los sitios más seguros para contener los contagios, de ahí el lema «Quédate en casa». Sin embargo, esta propuesta presenta al hogar como un espacio neutro y desdibuja las opresiones y violencias relacionadas con el trabajo reproductivo, el hacinamiento y la falta de servicios básicos. Los impactos de la pandemia se aprecian en todos los planos: cultural, social, económico, político y, con especial énfasis, en las relaciones de género. Aunque el panorama se muestra desalentador, los autores también nos presentan estrategias y dinámicas para navegar en estos conflictos a través de experiencias organizativas exitosas que dejan vislumbrar una esperanza.

Asimismo, consideramos importante situar este número en el cuerpo de las editoras, quienes, durante el proceso de lectura y corrección de los artículos, así como de la escritura de esta introducción, vivenciaron las angustias, el aislamiento y los conflictos provocados por la infección de COVID-19. Aunque solo dos de ellas enfermaron durante este proceso, el carácter colectivo de la dolencia involucró a las tres a través de los gestos de comprensión, reflexión y otras atenciones. La pandemia que vivimos en la actualidad nos acompaña desde hace dos años, tiempo en el que muchos hemos aprendido el valor de la vida a través de su pérdida y de las profundas tristezas que la acompañan. Durante este tiempo también hemos experimentado y practicado la solidaridad a través del apoyo mutuo y los trabajos de cuidado. Hemos demostrado amor al alejarnos de nuestros seres queridos para mantenerlos a salvo y a la par nos hemos enfrentado a la soledad. Durante este tiempo, y en contadas ocasiones, hemos vivido momentos cortos de esperanza que nos demuestran que esta coyuntura debe tratarse con paciencia y rabia. Con paciencia para poder sobrellevar lo que se avecine en el futuro y con rabia para reclamar la vida digna y exigir la liberación y distribución equitativa de las vacunas a nivel global, así como de los tratamientos que se desarrollen para curar los síntomas del COVID-19. Lo que se reclama es vida, no otra cosa.

En la sección «En profundidad», este número cuenta con el texto de Peter van Aert, Laura Calvelo, Andrea Marina D’Atri, Dulcinea Duarte de Medeiros, Paula Romina Mansilla, Carlos Pescader, Facundo Rojas y Lucrecia Wagner, que explora la producción de imaginarios sociales durante la crisis del COVID-19. En este sentido, los autores analizan las representaciones y transformaciones que la gente tiene sobre la relación sociedad-naturaleza en línea con el posible origen zoonótico del COVID-19. En esta misma sección, Víctor José Sánchez Juárez explora el caso de movimientos ecosociales contra la instalación de granjas industriales de porcino en Castilla-La Mancha (España) y cómo estas luchas están motivadas por sus preocupaciones por la salud humana y medioambiental y la aparición de enfermedades zoonóticas.

La sección «Breves» presenta la captura de diferentes momentos del manejo de la pandemia en diversos países. En México, la pandemia del COVID-19 también ha sido una oportunidad para reforzar los mecanismos de defensa del territorio de las organizaciones comunitarias ante el avance de los proyectos extractivos y de expansión urbana, como explican Lucía Linsalata, Paulino Alvarado y Rodrigo Hernández. Desde Chile y Perú, Marina Mendoza detalla cómo las actividades extractivas fueron consideradas imprescindibles y continuaron sus labores a pesar de los casos de contagio entre los trabajadores. Los derechos humanos más elementales de las comunidades indígenas y campesinas se violaron con las medidas de flexibilización de los estándares medioambientales.

Raúl Kariya nos recuerda que la población mexicana es nuevamente presa de prácticas de segregación neocolonial en el sector de la salud al analizar el discurso hegemónico de organismos internacionales durante la epidemia del virus AH1N1. Sin embargo, no estamos solamente frente a una pandemia provocada por la zoonosis, el problema es mucho más complejo, y Jordi Ortega insiste en que la destrucción de los ecosistemas y las desigualdades socioeconómicas nos llevan a considerar la pandemia del SARS-CoV-2 como una sindemia.

La permanente búsqueda de desarrollo económico transgrede las esferas medioambientales y favorece brotes pandémicos. Todo ello lleva a Gabriel Rosas a cuestionar el tipo de relación que queremos tener con la naturaleza. La economía ecológica nos ofrece una propuesta holística para considerar la economía como parte de la ecología y reforzar el vínculo con la naturaleza bajo la óptica de la ética ambiental.

Esta sección también cuenta con textos que enfatizan los conflictos y desigualdades que la pandemia incrementó con respecto al trabajo de cuidado y el cuerpo-territorio de las mujeres. El texto de Patricia Agosto nos informa sobre el incremento de las tareas de reproducción y la sobrecarga de trabajo que las mujeres absorbieron en Argentina desde el inicio de la pandemia. Un proceso que amplió las violencias sufridas por las mujeres en sus cuerpos y las responsabilidades que se les adjudican en el hogar. En esta misma línea, la contribución de María de los Ángeles Cruz explora las desigualdades que rodean al uso, el cuidado y la gestión del agua como elemento vital para reducir los contagios y la propagación del virus. A través de un estudio de caso, la autora revela el rol de las mujeres en la gestión del agua y las desigualdades y sistemas de opresión que deben enfrentar durante este proceso.

Jon Gómez Garmendia ofrece un escrito de corte histórico-político que denuncia las desigualdades en torno al acceso a las vacunas. Tras una breve exposición de las dinámicas en la distribución de retrovirales para controlar la pandemia del VIH/sida, el autor resalta el poder que ostentan las farmacéuticas para determinar qué territorios serán beneficiados o no con determinados tratamientos. Mediante un análisis comparativo del actual reparto de vacunas contra el COVID-19, demuestra que el acceso a los tratamientos médicos se controla en beneficio de determinados países del norte y excluye a otros, sobre todo de África y Asia.

Por último, tres artículos reflexionan sobre los efectos que las medidas para contener la pandemia en Brasil tuvieron en la realidad social y ambiental de los territorios rurales y urbanos. Lucas Ramos de Matos narra cómo los mecanismos estatales para gestionar la pandemia del COVID-19 desencadenaron una serie de fenómenos que aumentaron la conflictividad socioambiental en la Amazonia e intensificaron el exterminio de las poblaciones originarias y el avance del extractivismo. También acerca de la Amazonia brasileña, Lindon Johnson Pontes y Edilberto Francisco Moura reflexionan sobre la relación entre las medidas de contención de la pandemia (como el aislamiento obligatorio) y el fortalecimiento y la construcción de nuevas estrategias de los movimientos sociales para la defensa del río Tapajós. A su vez, Luana Gabriela Sales de Sousa y Carelia Rayen Hidalgo López analizan cómo el Programa Nacional de Alimentación Escolar en el estado de São Paulo se vio afectado con la transición hacia clases no presenciales y cómo el alto costo de los alimentos se trasladó a las poblaciones vulnerables y así acentuó la injusticia social.

En la sección «Opinión» encontramos textos que versan sobre la crítica al manejo de dos fuentes básicas de sobrevivencia, el agua y la comida. Durante la pandemia se subrayó el estrés hídrico que sufre Ciudad de México, debido, en parte, a las desigualdades socioeconómicas y, en parte, al uso extremo de las aguas del subsuelo por la excesiva urbanización. Marlene y Esteban Gómez resaltan que un importante sector de la población quedó a merced de la poca disponibilidad de agua para poder aplicar las medidas básicas de higiene. Por otro lado, tenemos la crítica a la organización de la cadena de alimentos. Las granjas agroindustriales de carnes favorecen la aparición de enfermedades por el apiñamiento de los animales y el uso de medicamentos para acelerar su crecimiento, que llevan a cuestionarnos estas prácticas y su relación con el origen del SARS-CoV-2; además, el trato a los trabajadores es lesivo de sus derechos. Angélica Ordoñez propone la liberación total que reúne todos estos aspectos.

En «Redes de resistencia», Diana Almeida, Angus Lyall, Geovanna Lasso y Diego Andreucci analizan cuatro dimensiones de la ecología política de la austeridad en Ecuador mediante el estudio de procesos de organización social que han surgido (o se han fortalecido) con el objetivo de defender y promover alternativas de gobernar la crisis en el contexto de la pandemia. Otra propuesta ligada a las alternativas y los cambios se plasma en el texto de Tere Puig Calzadilla y Lidia Abel, quienes reflexionan sobre el yoga orgánico como método para navegar y negociar con el cuerpo mismo en las adversidades del confinamiento.

En la sección «Referentes ambientales», Lucrecia Wagner entrevista a Silvio Funtowicz, uno de los principales exponentes de la ciencia posnormal, un paradigma epistemológico que ha despertado nuevo interés durante la pandemia generada por el Covid-19, en especial por sus postulados sobre el manejo de la incertidumbre, la complejidad de los temas ambientales, la democratización de la ciencia, el reconocimiento de los diversos tipos de conocimiento y su incorporación en el proceso de toma de decisiones.

Finalmente, en la sección «Críticas de libros», Jordi Roca Jusmet aporta una reseña de El murciélago y el capital. Coronavirus, cambio climático y guerra social de Andreas Malm. Roca enfatiza las particularidades y las similitudes que la crisis climática mantiene con relación a la actual pandemia del COVID-19 para mostrar que ambas crisis tienen su raíz en relaciones socioeconómicas. Por su parte, Julieta Godfrid reseña el libro de Gabriela Merlinsky Toda ecología es política: Las luchas por el derecho al ambiente en busca de alternativas de mundos, una reflexión sobre el modelo de desarrollo imperante en la actualidad, sus efectos socioambientales en los territorios y la urgente necesidad de fortalecer alternativas desde los territorios.

Queremos cerrar este texto dedicando este número a todas aquellas personas que ya no nos acompañan en este plano terrenal y a aquellas que han vencido al COVID-19.

Marlene Gómez, Grettel Navas, Raquel Neyra

Próximamente podrán acceder a revista completa en PDF.

Referencias:

Castañeda, C., y G. Ramos, 2020. «Principales pandemias en la historia de la humanidad», Revista Cubana de Pediatría, 92. Disponible en: http://www.revpediatria.sld.cu/index.php/ped/article/view/1183/714, consultado el 18 de diciembre de 2021.

López, M., y A. Cardona, 2020. «Rastros visibles del enemigo invisible: Las pandemias en la historia». Revista Medicina Academia Colombiana de Medicina, 42 (2), pp. 152-167. Disponible en: https://www.academia.edu/49458239/Historia_de_las_Pandemias_Las_pandemias_en_la_historia, consultado el 18 de diciembre de 2021.

OMS, 2021a. «Enfermedad por el virus del Ébola» (23 de febrero). Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ebola-virus-disease, consultado el 18 de diciembre de 2021.

OMS, 2021b. «Gripe zoonótica». Disponible en:  https://www.who.int/es/news-room/spotlight/spotlight/zoonotic-influenza, consultado el 18 de diciembre de 2021.

Fuente: Revista Ecología Política 

Temas: Biodiversidad, Crisis climática

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