Sembrar Berta Cáceres, sus resistencias y revoluciones

Por Capire
Idioma Español
País Honduras
- Goldman Environmental Prize

Berta Cáceres fue una lideresa indígena lenca fundamental para Honduras y todo el continente americano. Coordinadora y cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras ( COPINH), Berta desempeñó un rol valioso en la construcción de las luchas anticapitalistas y antipatriarcales en defensa de los territorios y comunidades.

Siempre activa en la lucha, Berta enfrentó la persecución política y el poder económico de grandes empresas transnacionales interesadas en los territorios y bienes comunes de los pueblos. En 02 de marzo de 2016,  Berta fue asesinada en su casa por hombres armados, y desde entonces su familia y los movimientos sociales exigen justicia.

La lucha por justicia sigue

En julio de 2021, fue  juzgado y condenado por coordinar el asesinato de Berta el empresario David Castillo, en la época presidente ejecutivo de la hidroeléctrica Desarrollos Energéticos S.A. (DESA). La empresa disputaba el territorio del pueblo Lenca con el objetivo de construir el proyecto de la represa Agua Zarca, que afectaría todas las comunidades cercanas al río Gualcarque.

Antes de eso, en 2019, la justicia ya había condenado a Mariano Díaz Chávez, y Douglas Bustillo, militares que ejecutaron el crímen. Pero COPINH y la familia Cáceres reclaman la investigación y juzgamiento de la familia Atala, dueña de DESA, cuyos miembros son apuntados como autores intelectuales del crímen.

Sembrar el legado de Berta

Por su lucha incesante, que sigue viva en sus compañeras y compañeros, bien como en las generaciones siguientes, COPINH llama el 02 de marzo como el día de la sembra de Berta, un día de recordarla y cultivar sus semillas. Es como dice una canción del movimiento hondureño: “Berta no se murió, Berta no se murió, Berta se hizo millones, se hizo millones, ¡Berta soy yo!”

La contribución de Capire para esta fecha es, una vez más, avivar las palabras de Berta para mantener viva su memoria. En 2021,  publicamos un video y un audio de ella durante el 7o Taller Paradigmas Emancipatorios, en La Habana, Cuba.

Este año, publicamos extractos del capítulo “La Resistencia” del libro Las revoluciones de Berta, en el cual la activista feminista argentina Claudia Korol recopiló conversaciones con Berta Cáceres. La misma Berta, en esas páginas, afirmó lo siguiente:

Para nosotros la memoria es muy importante, y está de manera transversal en todo el pensamiento de nuestros héroes independentistas, que lucharon en la resistencia al coloniaje y por la fundación de la República Centroamericana, pero también valoramos la presencia de los mártires de la Resistencia más reciente. Porque su memoria debe ser honrada. Siempre debe estar presente su ejemplo. Entregar la vida es algo muy profundo, es lo más grande que puede entregar un ser humano. (…) Nosotros sabemos que estamos tocando intereses muy poderosos, y que a medida que avanzamos, la reacción de esos sectores de poder es cada vez más agresiva. Entonces por eso, el espíritu de ellos y ellas nos acompaña en esta esperanza, nos ilumina y nos da aliento para continuar con mucha fuerza.

En el libro, que está  disponible para lectura gratuitamente, Berta habla sobre el proceso de organización popular contra el  golpe de Estado de 2009, sobre la fundación de COPINH y el desarrollo del feminismo entre los movimientos populares, y sobre las múltiples criminalizaciones vividas debido a la defensa de la tierra. Finalizado póstumamente, Las revoluciones de Berta trae una conversación con Laura y Bertha Zúñiga Cáceres, sus hijas, y homenajes de compañeras y compañeros. 

Lee abajo el extracto de “La Resistencia”:

La solidaridad internacionalista

Un factor muy importante de nuestra resistencia es la solidaridad internacional. A los movimientos sociales les hacemos llegar nuestro llamado de solidaridad con nuestro pueblo. Queremos recordarles que esta situación no es sólo por Honduras, es por todos los pueblos del mundo.

(…) Es importante que la gente ahora sepa de Honduras. Antes no se conocían nuestras luchas. No había un Comité de Solidaridad con Honduras. Incluso se creía en otros países que éramos un pueblo pro-yanqui. Nunca vieron que el pueblo de Honduras era una base para la lucha en Centro América, para la lucha de Nicaragua, El Salvador, Guatemala. No hemos sido un pueblo inservible y domesticado. Ahora sí estamos recibiendo una gran solidaridad.

Quiero aprovechar para agradecer la solidaridad de los pueblos de este continente, y en especial la del pueblo cubano. Por ejemplo, a los médicos cubanos han intentado expulsarlos después del golpe, y nunca pudieron sacarlos. Los médicos cubanos son aquellos que están acompañando al pueblo hondureño en lo más puro, en una de las situaciones más difíciles que vive: la desatención a la salud pública, el abandono, la exclusión total. Hay zonas donde hay 50.000 habitantes y tal vez hay uno o dos médicos. ¿Y quiénes son? Los médicos y médicas cubanos. Por eso Micheletti no se ha atrevido a expulsarlos del país, porque sabe que son muy íntimos de la vida del pueblo hondureño. Y los médicos cubanos se han mantenido en su puesto, pese a que la dictadura cortó los fondos que había destinado el presidente Zelaya para la salud. Ellos han resistido junto a nosotros, nos están acompañando ahí donde se necesitan, aún amenazados.

La lucha antipatriarcal y feminista en el COPINH

En los comienzos del COPINH no pensábamos en feminismos. Pero lo que siempre nos quedó claro a las compañeras es que teníamos que luchar por los derechos de las mujeres, por nosotras mismas. Empezamos a experimentar que las mujeres del COPINH estaban participando en grandes discusiones a nivel nacional con los presidentes, con los consejos de ministros, en los comités de seguridad, como alcaldesas auxiliares en las comunidades, que éramos las primeras en estar en las tomas de las industrias explotadoras. Había mucha fuerza de las mujeres indígenas. Eso permitió que con algunas organizaciones feministas que tienen un pensamiento más popular, nos acerquemos y coordinemos acciones, por ejemplo, demandar castigo a los violadores y a los agresores de las mujeres. (…)

Hemos tenido también un proceso de constante denuncia, combinado con ese proceso de educación popular y de trabajo concreto, en casos por ejemplos de violación y abuso sexual a niñas y mujeres, mujeres golpeadas… Nos han tocado casos tremendos, y aunque nosotras nunca hemos tenido un profesional de derecho, a nosotras mismas nos ha tocado enfrentar eso. Hemos aprendido del proceso de educación popular y de la lucha concreta.

En Honduras no ha habido un proceso feminista fuerte. Mucho tiempo fue de élite, muy alejado de la realidad de la vida de las mujeres indígenas, negras, que están en los territorios dando sus luchas. No digo que no había feministas, mujeres valiosas. Pero ese grupo de élite no trascendía, no producía resultados para las mujeres en sus vidas. Pudimos sentir en muchos casos la incomprensión de algunos grupos de feministas que despreciaban el tema indígena, incluso sentimos a veces un racismo muy claro. Hay mucho desconocimiento de la causa indígena o negra, y por eso mismo se generaron tensiones.

En el debate interno del COPINH, siendo una organización mixta, fuimos discutiendo tanto el racismo como el machismo, y eso llevó a que se declare como organización de lucha antipatriarcal, antirracista, anticapitalista. Fue una alegría para las compañeras feministas ese paso que dimos, pero necesitábamos conocer más qué es lo que hacíamos cada quien. (…) No vamos a ser ingenuas. Nosotras estamos demandando un feminismo que realmente desmonte todas las formas de dominación, no el maquillaje o el discurso demagógico, sino que lo desmonte en concreto, y que enfrente a esas formas de dominación de diversas maneras.

(…) En la Constitución Nacional actual, en ningún momento se menciona a las mujeres. Establecer en una Constitución nuestros derechos humanos, nuestros derechos reproductivos, sexuales, políticos, sociales, económicos, es un gran paso para enfrentar a un sistema de dominación como el patriarcal. Por eso las mujeres queremos ser protagonistas, aportando al debate, que creo que va a ser uno de los más duros, porque hay que enfrentar a los sectores religiosos fundamentalistas, reaccionarios. Es un desafío para las mujeres no permitir que otros u otras decidan por la mayoría de las mujeres pobres. Porque ésta es una lucha también entre ricos y pobres, entre mujeres pobres y mujeres ricas, y es así de claro.

(…) El hecho de tener y garantizar el acceso de las mujeres a la tierra, a las territorialidades, a las culturas, a la salud, a la educación, al arte, al empleo digno – no cualquier empleo, sino digno y pertinente para nosotras las mujeres- y muchas otras cosas más, son elementos que nosotras debemos garantizar en el proceso de una nueva Constituyente, para encaminar un proceso de liberación.

El feminismo tiene que ayudar a que nosotras, las mujeres, sigamos dando ese aporte de colores, de diversidad, de riqueza, donde realmente le ponemos a la lucha otro sentido, un sentido de vida, de creatividad, de arte, y eso es lo que da más fuerza a este movimiento de resistencia.

Redacción por Helena Zelic

Fuente: Capire

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Defensa de los derechos de los pueblos y comunidades, Feminismo y luchas de las Mujeres

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