Argentina: Punta Querandí, una lucha cada vez más comunitaria

Idioma Español
País Argentina

"Punta Querandí involucra la defensa de un modo de vida, representada en la comunidad donde se ubica: el paraje rural Punta Canal, con su enorme campo enfrente, sus tres pequeñas calles, más de un centenar de pobladores y muchos más animales. Todo esto se ve amenazado por el “boom” de los mega emprendimientos inmobiliarios."

La defensa territorial del sitio sagrado indígena se inició con personas que no vivían en el paraje rural donde se localiza. Pronto coincidió con el reclamo de uno de sus habitantes en defensa del espacio público y contra el avasallamiento de los barrios privados. Hoy algunos “activistas” se establecieron en el paraje, y son actualmente vecinos, mientras que muchos que antes sólo miraban la protesta, son protagonistas de la contienda. Los nuevos y los de antes, juntos, disfrutan y pelean por el lugar. Este domingo 19, desde las 14hs, celebrarán los 2 años de esta medida iniciada para defender "Punta Querandí".

 

Se conoce la lucha de Punta Querandí como la protección de un sitio ancestral, reivindicado como sagrado. Esto involucra la existencia de restos humanos y cerámicos de hace mil años, la presencia de los ancestros que se manifiestan sobre la realidad -aunque muchos no quieran creer- y los relatos de extraños sucesos que de boca en boca son transmitidos por pobladores y hasta gariteros de los countries que lo rodean. Es un territorio de espiritualidad originaria y de otras creencias populares; un terreno que mantiene sus rastros arqueológicos pero que también se renueva con símbolos de los pueblos indígenas del siglo XXI. Un espacio donde idiomas supuestamente muertos vuelven a decir, o maldecir.

 

Este terreno es además un lugar público y recreativo al que acuden los sectores populares de la región; posee dos cursos de agua, y es reconocido por haber sido una parada ferroviaria en el punto intermedio del antiguo “camino de la vía muerta”, que unía Ingeniero Maschwitz (Escobar) y Dique Luján (Tigre), a 50 kilómetros de la Capital Federal.

 

Punta Querandí también involucra la defensa de un modo de vida, representada en la comunidad donde se ubica: el paraje rural Punta Canal, de un kilómetro de extensión, con su enorme campo enfrente, sus tres pequeñas calles, más de un centenar de pobladores y muchos más animales. Todo esto se ve amenazado por el “boom” de los mega emprendimientos inmobiliarios. “Yo soy campo, soy naturaleza”, es uno de los testimonios que se escuchan repetir entre sus habitantes.

 

Al paraje se ingresa por la calle Brasil desde la ruta 26, a unos seis km de la autopista Panamericana. De un lado del camino están las viviendas; del otro, un enorme campo (con cientos de caballos, vacas y ovejas), excepto en los últimos 200 metros, cruzando el arroyo Garín, donde el territorio rural ya abrió paso al barrio privado San Benito. En este “fondo del paraje”, es donde se encuentra Punta Querandí (de 1 hectárea), en la costa del Canal Villanueva.

 

También se accede a través del “camino de la vía muerta” desde Dique Luján, todo arbolado y con enormes bañados a los costados. Un paraíso que se sólo se ve opacado por la construcción de la Planta Potabilizadora de Aysa, gigantesca obra que interrumpe el horizonte e ilumina en la noche.

 

Senderos y caminos misteriosos abundan en este territorio único, de una extensión que excede por mucho a lo conocido como Punta Querandí.

 

Hace dos años, integrantes del Movimiento en Defensa de la Pacha iniciaron un acampe para bloquear el acceso de maquinarias al sitio sagrado y así salvaguardar este espacio. Según las primeras noticias, todo el sector iba a ser convertido en amarras para yates; luego se dijo que el mismo presidente de EIDICO, Jorge O’Reilly, quería construir su casa allí. Hacia fines de 2010 se lograron las primeras victorias, que frenó todo tipo de emprendimiento inmobiliario.

 

Varios participantes del campamento, que provenían de otras localidades, hoy se encuentran establecidos en el paraje como vecinos. A su vez, muchos habitantes que solo miraban la protesta, hoy son protagonistas del reclamo. Activistas que se volvieron parte de la comunidad. Pobladores que se volvieron más activistas.

 

El esfuerzo para proteger el lugar durante los últimos dos años, hoy tiene sus frutos, a través de la intensa vida social que se vive en Punta Querandí, donde este verano es disfrutado por una enorme cantidad de personas en una auténtica “temporada alta”. El acampe con carpas se convirtió en un campamento público como una estructura que sirve de base para todas las actividades del Movimiento en Defensa de la Pacha, pero también de todo aquel que se acerque para aprovecharlo como lugar recreativo. Ancianos, niños, adolescentes y jóvenes; familias y grupos de amigos; pobladores, estudiantes, militantes indígenas y sociales; llegan en auto, colectivo, bicicleta, caminando, por agua o incluso a caballo.

 

La lucha de Punta Querandí, vive su mejor momento. En esta época la resistencia se mantiene cuidando el lugar y mejorándolo. Los niños que se acercan con sus padres, ayudan a pintar carteles. Los chicos de los barrios cercanos colaboran con otras tareas, como recoger la basura o mover postes y troncos.

 

El conflicto es el de una comunidad, decidida a poner límites al avance de los negocios inmobiliarios en su territorio. Un contraste entre lo popular y lo profano, frente a la sombra que emana la Iglesia ligada al Opus Dei, ubicada dentro del barrio privado San Benito en construcción, el cual representa todo un símbolo de las nuevas colonizaciones en nombre del progreso, la fe y la civilización.

 

Ver fotogalería en: La comunidad detrás del conflicto: dos años de campamento en Punta Querandí

 

Leer convocatoria: Punta Querandí 19/2 14hs: 2° Aniversario del campamento en defensa del sitio sagrado

 

Fuente: ANRed

Temas: Megaproyectos

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