Bonn: Activistas critican posiciones de Banco Mundial y Europa

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“Cambiar el sistema no el clima”. Con este lema cerca de 4 mil activistas de todo el mundo se han encontrado en Bonn, donde los rapresentantes de 185 paises participan en las negociaciones de la ONU sobre cambio climático (COP 16) con miras a Cancún.

Los acrivistas piden a sus gobiernos que aceleren un proceso político más eficaz y ambicioso para hacer frente al calentamiento global. "Estamos aquí como en Copenhague para demostrar ante las oficinas de altos funcionarios que la gente tiene las ideas muy claras acerca de cómo se podría detener el cambio climático, dijo al final de la marcha, Tadzio Mueller, uno de los líderes de la COP 15. . “Tenemos propuestas concretas, efectivas sobre cómo salir de la crisis. Los gobiernos solo deben eligir si hacer los intereses de sus ciudadanos o los de las transnacionales", agregó.

Paralelamente a las negociaciones oficiales en Bonn, se llevaron a cabo dos eventos: el Klimacamp, organizado por la red Climate Justice Action, con talleres y reuniones, y el Klimaforum los dias 3 y 4 junio, que básicamente debatieron sobre las estrategias de respuesta al cambio climático, con propuestas concretas como la agricultura campesina y la lucha contra la dictadura de los supermercados. Hubo dos eventos en la ciudad: el critical mass el 3 junio y una marcha el 5.

Durante las reuniones del Klimaforum hubo discusiones que han aclarado algunas posiciones sobre los patrones de respuesta a la crisis climática entre Alexis Passadakis, de Attac Alemania, Nicola Bullard, de Focus on the Global South, el principal negociador boliviano Pablo Solón y el representante de la Comisión Europea, Lars Muller, quien dijo: "Estamos bajo el ataque de los movimientos que nos obligan a hacer lo correcto. Pero estamos haciendo lo correcto al rechazar sus solicitudes. De hecho, estamos siguiendo lo que quieren los países miembros de la UE que ellos mismos han elegido, y es totalmente diferente de lo que ustedes quieren discutir en este foro”. Lars Muller abrió su ponencia con una provocación, recogiendo un aluvión de silbidos, defendió la posición de Europa que, en su opinión, está en el camino de cumplir sus objetivos del Protocolo de Kioto y su posición de negociación. El "malo", en su opinión, son los países emergentes del Grupo Básico (Brasil, India, China y Sudáfrica, entre otros) que "rechazan todos los compromisos vinculantes, que afectan a sus oportunidades de crecimiento".

Para Pablo Solón, tales compromisos para reducir las emisiones en un 30% en Europa, si se analizan a fondo, no son tan ambiciosos. Explicó que estos recortes no son tan verdaderos, porque el 10% llega a través de la compra de derechos de emisión de países más pobres, y otro 10% se espera que provengan del mercado de carbono. Sin los mecanismos de mercado, en definitiva, estamos hablando de una reducción de un 10%, y la temperatura global aumentará.

Nicola Bullard criticó la posición arrogante de Europa que quiere seguir jugando con los números aun cuando es clara e históricamente responsable, junto con Estados Unidos, de la mayor parte de las emisiones globales. Y más aún son responsables, por ejemplo, con su consumo, de un 60% de las emisiones en China. Si los Estados Unidos, no quieren seguir al mundo en un plan ambicioso de reducciones de emisiones Europa debería dejarlos solo con su falta de decisión, agregó.

El Fondo Verde y el Banco Mundial

Amigos de la Tierra Internacional denuncia que en el Acuerdo de Copenhague para la creación de un fondo de 30 mil millones dólares se ha podido comprobar que gran parte de este dinero corresponde a la ayuda ya comprometida para desarollar programas esenciales en los países en desarrollo como la salud y la educación. Nnimmo Bassey, Presidente de Amigos de la Tierra Internacional, dijo: "Parece que los países desarrollados finalmente están tomando en serio el reciclaje, el reciclaje de dinero de ayuda (...) Pero el mundo no debe engañarse: el lavado del dinero de ayuda para el cambio climático no muestra liderazgo, muestra el desprecio. Después de haber hecho todo lo posible para causar el cambio climático, las naciones desarrolladas están moral y jurídicamente obligadas a sufragar los costes adicionales en los países en desarrollo por las medidas de adaptación y por la tecnología renovable y limpia" .

Amigos de la Tierra Internacional llama a la creación de un nuevo fondo global del clima bajo la plena autoridad de la CMNUCC, con base en principios de equidad e integridad del medio ambiente para apoyar los objetivos de las comunidades de todo el mundo. Los países ricos, sin embargo, están tratando de imponer la tesis de que sea el Banco Mundial el que contole este fondo. Asad Rehman de Amigos de la Tierra Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, dijo: "La motivación de los EE.UU. y otros países desarrollados es clara: quieren que el Banco Mundial tenga la última palabra. Esto es inaceptable. El Banco Mundial es una institución antidemocrática desacreditada que es mucho más responsable del cambio climático que de su prevención. El Banco Mundial es el principal prestamista para proyectos destructivos del medio ambiente en todo el mundo, que van desde préstamos para explotar combustibles fósiles hasta subvencionar a la deforestación. Recientemente, se aprobó un nuevo préstamo para Sudáfrica para construir la cuarta mayor planta de carbón en el mundo, que ha sido descrita por la sociedad civil sudafricana como un desastre ambiental y social ".

Un nuevo informe publicado estos dias por Amigos de la Tierra EE.UU. (Capitalizando sobre el Cambio Climático, el Papel del Banco Mundial en el Cambio Climático y Clima Internacional de Finanzas) denuncia la hipocresía del Banco Mundial como un contaminador climático, cuyos préstamos para los países en desarrollo han sido, durante décadas, para proyectos intensivos en carbono. Al mismo tiempo, el Banco quiere tomar el control del dinero supuestamente para hacer frente a esta contaminación. Por otra parte, aunque se supone que el Banco Mundial debe ayudar a los países en desarrollo a aliviar la pobreza, sus prácticas a menudo perjudican a los pobres y ayudan a consolidar a los poderosos. Karen Orenstein de Amigos de la Tierra dijo que “la gente en los países en desarrollo ya están siendo obligados a hacer frente a los impactos de la contaminación climática que el Banco Mundial está causando, aunque los esfuerzos por reducir la pobreza se debilitan por la crisis climática. Lo mejor que el Banco Mundial puede hacer es salir del negocio de los cambios climáticos”.

- Elvira Corona es periodista italiana.

Fuente: ALAI

Temas: Crisis climática

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