La Agroecología en la 8va Conferencia Internacional de LVC: reflexiones de los movimientos agrarios del mundo para Colombia

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Entre el 1 y 8 de diciembre de 2023, se celebró en Bogotá la 8va Conferencia Internacional de La Vía Campesina (LVC) bajo las consignas: “¡Ante las crisis globales, construimos Soberanía Alimentaria para asegurar un futuro a la humanidad!” y “Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza”.

Como parte de las actividades de la Conferencia se realizó la Feria Agroecológica Lee Kyung Hai, en honor al agricultor y militante coreano que entregó su vida como protesta contra las políticas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Allí se exhibieron e intercambiaron diversos productos agroecológicos de todo el mundo como café colombiano, vino chileno, semillas de tomate y rúcula europea, y mantequilla de maní ugandesa. Esta feria fue una pequeña muestra de la diversidad de la agricultura campesina de las más de 185 organizaciones provenientes de 83 países que componen el tejido organizativo de LVC. Con más de 30 años de trayectoria, este ‘movimiento de movimientos’, con principios anticapitalistas, antimperialistas y antipatriarcales, es quizá el proyecto político agrario internacionalista más vibrante en cuanto a la construcción de alternativas al actual modelo de desarrollo y al sistema agroalimentario global. Las alternativas propuestas por LVC incluyen la soberanía alimentaria, la reforma agraria, y la agroecología campesina.

Durante la 8va Conferencia, Joao Pedro Stedile, brasilero y dirigente del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), caracterizó a LVC como un “intelectual orgánico colectivo” del campesinado y otras clases trabajadoras rurales y planteó cinco contribuciones políticas a modo de balance histórico: 1) la defensa de la soberanía alimentaria. 2) La defensa de la vida desde la protección de la naturaleza y el agua. 3) La idea del control de los agricultores de las semillas y el uso de métodos agroecológicos como alternativa a los cultivos transgénicos y los agroquímicos. 4) La incorporación del feminismo popular como principio de vida y garantía de la participación de las mujeres en las organizaciones campesinas. 5) El logro de la declaración de las Naciones Unidas Sobre los Derechos Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales. Estas contribuciones son los pilares de la unidad de las organizaciones de LVC que se reencontraron presencialmente en Bogotá a través de más de 400 delegados, después de casi 6 años de la última Conferencia. En esta ocasión, las organizaciones agrarias colombianas[1] fueron anfitrionas en la 8va Conferencia de LVC, el máximo espacio decisorio del movimiento y en donde se establecen las líneas de acción global para los próximos años.

Una de las líneas de acción definidas en la 8va Conferencia de LVC, y mencionadas en la Declaración Política Final, fue “un cambio radical hacia la agroecología para afrontar el desafío de producir suficientes alimentos saludables y al mismo tiempo reactivar la biodiversidad y enfriar el planeta. La agroecología campesina es el único modelo de producción de alimentos que garantiza la continuidad de la vida en el planeta”[2]. La agroecología definida como ciencia, práctica y movimiento social[3] se plantea como una alternativa promisoria a las múltiples crisis del sistema agroalimentario; es decir, el conjunto de relaciones sociales que determinan qué alimentos se produce, cómo y para quién. La crisis agroalimentaria se manifiesta en el control corporativo global de la producción de alimentos, con más de 828 millones de personas desnutridas en el mundo[4], la explotación extendida de las clases trabajadoras rurales, y el aumento global de la deforestación, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad[5]. Como alternativa, la agroecología busca avanzar hacia una agricultura ambientalmente sostenible y socialmente justa siguiendo principios como la biodiversidad funcional, el reciclaje de nutrientes, el uso de insumos orgánicos locales, y la equidad entre productores y consumidores[6]. Las transformaciones agroecológicas van desde la implementación de principios agroecológicos a nivel de finca y paisaje, la conexión entre productores y consumidores a través de redes alimentarias, hasta la reconfiguración del sistema agroalimentario en su totalidad[7]. 

LVC ha adoptado la agroecología como el modelo productivo para materializar los principios políticos de la soberanía alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a decidir sobre y controlar el sistema agroalimentario[8]. Para Viviana Catrileo, lideresa mapuche e integrante de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), la vida e identidad campesina son la base de las prácticas agroecológicas, por lo que estas constituyen una bandera de lucha para LVC: “La agroecología hace parte de la soberanía alimentaria como principio de lucha política de LVC. Hace parte del plan de trabajo y acción en los distintos continentes porque responde a la necesidad del campesinado de promover su modelo de producción antagónico al agronegocio que viene avanzando con tanta fuerza y desplazando y violentando a los campesinos, las comunidades, y a los pueblos originarios en los distintos territorios del mundo”. Una de las estrategias de LVC para impulsar la agroecología han sido los procesos ‘de campesino a campesino’, un modelo de formación participativo en donde los trabajadores rurales  coproducen  “conocimiento a través del intercambio de ideas, experiencias e innovaciones en la producción agroecológica”[9]. Actualmente las organizaciones de LVC cuentan con más de 60 procesos formativos en agroecología alrededor del mundo. Particularmente la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), una de las 10 regionales de LVC, ha impulsado desde el 2005 los Institutos Agroecológicos Latinoamericanos (IALAS) como estrategia pedagógica para masificar la agroecología y materializar la soberanía alimentaria. En la actualidad existen 12 IALAS, incluyendo el IALA María Cano en Colombia, liderado por la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO). 

A pesar de los esfuerzos que ha adelantado LVC y sus organizaciones para masificar la agroecología campesina, en la 8va Conferencia se identificaron diversos retos para generar el “cambio radical hacia la agroecología”. Entre estos retos, Fausto Torres, de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) de Nicaragua, destacó la necesidad de que la agroecología vaya más allá de la agricultura familiar y produzca empleos dignos para los jóvenes rurales. También propuso retomar la experiencia de los IALAS para institucionalizar la formación agroecológica en las demás regionales de LVC, teniendo en cuenta las particularidades climáticas, ecológicas y culturales de cada región. En consonancia con esta propuesta, Margaret Eberu Masudio, de la organización Eastern and Southern Africa Small-scale Farmers’ Forum (ESAFF) de Uganda, enfatizó que si los campesinos no se capacitan en procesos de formación agroecológica, no es posible avanzar hacia la soberanía alimentara. Por otro lado, Jaime Amorín y Joao Pedro Stedile del MST, resaltaron la importancia de avanzar en las transformaciones agroecológicas más allá de fincas demostrativas, integrar a la agroecología procesos de transformación agroindustrial manejados por cooperativas campesinas, y ampliar el intercambio de productos agroecológicos entre productores rurales y consumidores urbanos. Finalmente, Nury Martínez, presidenta de la FENSUAGRO, hizo un llamado a avanzar hacia la reforma agraria integral y popular para lograr el acceso a la tierra como condición necesaria para la masificación de la agroecología campesina. Dentro de esta visión, los pilares de la soberanía alimentaria, la agroecología y la reforma agraria son alternativas interdependientes para construir las transformaciones propuestas por LVC.

Aunque las líneas de acción de LVC orienten las transformaciones agroalimentarias a escala global, su materialización requiere bajar a las escalas nacionales y locales. En el caso Colombiano, la coyuntura política ofrece retos y oportunidades para masificar la agroecología campesina. El Gobierno Nacional de Gustavo Petro ha levantado las banderas de la reforma agraria y la política de Hambre Cero en clave de soberanía alimentaria, además de expandir el reconocimiento de las territorialidades campesinas como las Zonas de Reserva Campesina (ZRC)— de las 13 ZRC constituidas en el país, 6  han sido reconocidas durante el actual gobierno. Las ZRC son un terreno fértil para el florecimiento de alternativas agroecológicas campesinas debido a la presencia de prácticas y conocimientos de agricultura campesina, la solidez de la organización política en estos procesos, los objetivos explícitos de sostenibilidad en estos territorios y los ‘proyectos de futuro’ plasmados en los Planes de Desarrollo Sostenible (PDS). Por ejemplo, las ZRC de Venencia parte Alta (Cundinamarca) y  Güejar-Cafre (Puerto Rico, Meta) proyectan en sus PDS aspiraciones de transformaciones agroecológicas para sus territorios.

Impulsar estas transformaciones agroecológicas en los territorios campesinos colombianos deberá lidiar con los retos y las proyecciones identificadas a nivel global por LVC: procesos formativos, comercialización, acceso a la tierra, puestos de trabajo para jóvenes rurales, trabajo cooperativo y transformación agroindustrial. Para lo cual, resulta fundamental fortalecer el trabajo de las organizaciones campesinas de las ZRC, propiciar el intercambio de experiencias con organizaciones agrarias internacionales, pero también garantizar la asistencia técnica y la financiación de los PDS por parte del Gobierno Nacional en la presente coyuntura política. De este modo, las territorialidades campesinas colombianas abrirán caminos hacia las transformaciones agroecológicas a distintas escalas del sistema agroalimentario y, así, contribuir a que ¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

  1. Las organizaciones colombianas pertenecientes a LVC son: CNA, FENACOA, FENSUAGRO, ACVC, ASCOCAMPO, ANZORC, APEMECAFE, y PCN.https://viacampesina.org/en/wp-content/uploads/sites/2/2018/03/List-of-members.pdf
  2. https://viacampesina.org/es/8va-conferencia-internacional-de-la-via-campesina-declaracion-de-bogota/
  3. Wezel, A., Bellon, S., Doré, T., Francis, C., Vallod, D., & David, C. (2009). Agroecology as a science, a movement and a practice. A review. Agronomy for Sustainable Development, 503-515. doi:10.1051/agro/2009004
  4. FAO. (2022). World Food and Agriculture Statistical Yearbook. Rome: FAO.
  5. Weis, T. (2010). The Accelerating Biophysical Contradictions of Industrial Capitalist  Agriculture. Journal of Agrarian Change, 10 (3), 315 341.
  6. Rosset M and Altieri, M. (2017). Agroecology: Science and Politics. Canada: Fernwood Publishing.
  7. Gliessman, S. (2015). Agroecology the Ecology of Sustainable Food Systems. London: CRC Press Taylor and Francis Group.
  8. Nyéléni Declaration on food sovereignty. (2007). In Food Sovereignty, ed. R. Patel. The Journal of Peasant Studies 36(3), 673–675.
  9. Rosset et al. (2019). Agroecology and La Via Campesina I. The symbolic and material construction of agroecology through the dispositive of “peasant to peasant” processes. Agroecology and Sustainable Food Systems, 43(7 8), 872 894

Artículo originalmente publicado en CEALDES por Daniel Ortíz Gallego.

Foto: La Vía Campesina

Temas: Agroecología, Movimientos campesinos

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