Organizaciones suscriben declaración pública para que presidente Boric no reflote el TPP-11

Idioma Español
País Chile

Texto al que se sumaron convencionales -además de entidades medioambientales, territoriales y sociales- considera "un contrasentido" que un gobierno que se declara "ecologista" pueda evaluar la aprobación de este tratado.

Fueron 159 las organizaciones nacionales, socioambientales, territoriales, feministas, campesinas, de la salud, redes de abastecimiento y mercados locales e individualidades, que suscribieron, de Arica a Aysén, el llamado de Chile Mejor sin TLC, “Firma para que Boric escuche No al TPP11”. Entre quienes lo hicieron están los convencionales Camila Zárate (D7), Francisca Arauna (D17), Constanza San Juan (D4), Francisco Caamaño (D14). Asimismo, se sumaron 19 organizaciones internacionales. Además lo hicieron académicos y personalidades como José Gabriel Palma, Alberto Arroyo, Luciana Ghiotto y la cineasta Carmen Castillo.

Según señalaron los convocantes, estas voces “surgen como respuesta a los anuncios presidenciales que apuntan a seguir los pasos de Piñera y Bachelet respecto de los tratados de libre comercio, ahora respecto del TPP11 y el Tratado de Asociación con la Unión Europea”.  Advierten que “no es posible asegurar garantías para la inversión, sin garantías para el pleno ejercicio de los derechos económicos y sociales de nuestros pueblos, muchos de ellos vulnerados por este tipo de tratados”.

Luego de señalar los negativos impactos que ello tendría para el futuro del país, hacen notar que la Constitución que se plebiscita, y el propio gobierno, se han definido como ecologistas y feministas. Y por lo mismo consideran un contrasentido la opción por los tratados de Boric “en medio de la crisis ecológica planetaria que vivimos, con la incertidumbre de la guerra, y al calor de la crónica de la hambruna anunciada por las corporaciones para imponer el modelo depredador de la agricultura, basado en el uso intensivo de agrotóxicos y la extensión de cultivos transgénicos”.

En respuesta a las alzas y el creciente deterioro de la calidad de vida, establecen una propuesta propia, llamando a avanzar  “hacia el cambio de la matriz productiva y energética, poner como prioridad la soberanía alimentaria, uno de los objetivos de organizaciones de mujeres campesinas pero también de redes y colectivas de abastecimiento popular urbano”. Sostienen que la alternativa es también apoyar la producción local con valor agregado, las pymes, los mercados territoriales y los intercambios comerciales con países vecinos; implementar las políticas de cuidado; destinar recursos a la investigación y la ciencia independiente.

A continuación, el texto completo del llamado de Chile Mejor sin TLC y organizaciones firmantes al gobierno del Presidente Gabriel Boric: 

Firma para que Boric escuche: ¡No Al TPP11!

¡Garantías para los Pueblos y no para la Inversión Extractivista!

Los firmantes de esta carta al gobierno del presidente Boric y Apruebo Dignidad, somos parte del Apruebo, que no dudamos, permitirá el próximo 4 de septiembre terminar con la Constitución del 80. El Presidente Boric ha anunciado que respalda los Tratados de Libre Comercio. Ante ello, alertamos que Tratados Internacionales de Libre Comercio como el TPP11 o el Tratado de Asociación con la Unión Europea conllevan la amenaza de posibles demandas internacionales contra el Estado. Anteriormente, el gobierno mencionó la posibilidad de revisar algunas normas como ha hecho Nueva Zelanda, pero esa aspiración no da cuenta de que Chile está lejos de ser una potencia, el tratado está cerrado y en plenas funciones desde hace más de dos años. Nos parece además desproporcionado  y al menos ingenuo atribuir a Chile un poder de negociación similar al de Nueva Zelanda, Australia, Japón o Canadá, los más importantes miembros del TPP11. Posteriormente, la ministra Urrejola dejó establecido que no habrá revisión alguna.

Ello significaría aceptar una “justicia paralela” que opera fuera de Chile y puede frenar leyes que implementen los derechos a la salud, educación y previsión social, garantizados en los artículos de la nueva Constitución o la redistribución de los antiguos derechos de agua, o una verdadera consulta indígena, en los términos planteados en la Constitución. Estos tratados incorporan esa garantía a la inversión de las corporaciones transnacionales, ligadas en Chile a las AFP, a la minería, el agronegocio (con el UPOV 91 y control de la semilla); las farmacéuticas, la energía o  la educación.

Por todo ello, invitaremos formalmente a las autoridades del ministerio de Relaciones Exteriores a la asamblea ampliada que realizaremos a las 17 horas del próximo 4 de agosto, con el fin de presentar a las autoridades los impactos sociales y ambientales y en derechos humanos, de los tratados de libre comercio, desde la visión de organizaciones integrantes de Chile Mejor sin Tratados de Libre Comercio. Esperamos, de esta manera, responder a la invitación a la participación ciudadana en relación a las políticas del gobierno, y que sea la participación y el protagonismo del pueblo en la elaboración de las políticas públicas junto a las instituciones, lo que marque el nuevo rol del Estado en esta materia.

La nueva Constitución declara a Chile como un Estado social y democrático de derecho. Es además plurinacional, intercultural y ecológico y considera a la naturaleza sujeta de derechos. Establece que el agua un bien común inapropiable y reconoce el derecho humano al agua, acogiendo las demandas de quienes han vivido la usurpación del agua por los monocultivos del agronegocio y las forestales, o la megaminería. Pero según el TPP-11, legislar para hacer realidad los derechos de la naturaleza y permitir que vuelva la vida a los territorios saqueados; reparar al pueblo mapuche y legislar para la recuperación de sus tierras hoy en manos de las forestales, puede ser considerado una expropiación que sería la base para demandas internacionales al Estado ante estos tribunales.

Por ejemplo, Canadá, miembro del TPP-11 y con un extenso prontuario de delitos ambientales en su propio país y en Chile, concentra las mayores inversiones mineras y ha utilizado esa herramienta para demandar a Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Perú y Venezuela en los últimos años, según el informe  Extraction Casino de Mining Watch Canada y otros (2019).

Recientemente, el Presidente de la República ha sido conminado por la  dirigencia empresarial  y los conglomerados económicos liderados por Juan Sutil, a ratificar el TPP y otros tratados comerciales. Con información pública, la Fundación Sol revela cómo aumentaron las ganancias de ese tipo de empresas entre los años 2020 y 2021. El  Banco Chile, controlado por el grupo Luksic, ha aumentado sus ganancias en los últimos 12 meses en un 79,5%. La minera  Pelambre, del mismo grupo económico, lo hizo en un 63,6%. Las Mineras  Escondida, de la transnacional BhP Billington, y  Collahuasi aumentaron sus ganancias en un 57,24% y un 80,8%, respectivamente, en relación a 2020. Por su parte,  Soquimich, de  Ponce Lerou, aumentó en un 812,2% sus ganancias, alcanzando una utilidad diaria de 1,3 millones de dólares en 2021. Pero siempre querrán más y si se afectan sus expectativas de ganancia, también podrán demandar a Chile en tribunales internacionales.

El gobierno de Boric reconoce públicamente que el proceso constituyente fue la salida a la crisis política y social expresada en el estallido y la revuelta popular. Pero no asume que mientras las y los convencionales debatían, el avance de nuevos proyectos extractivistas del área minera y energética, empujados por los poderes fácticos, hizo avanzar también la crisis y la resistencia de las comunidades frente al despojo, las afectaciones a la salud y la imparable alza de precios de los alimentos y combustibles.

La Constitución que se plebiscita, y el propio gobierno, se han definido como ecologistas y feministas. Es un contrasentido seguir aprobando nuevos tratados de libre comercio en medio de la crisis ecológica planetaria que vivimos, con la incertidumbre de la guerra, y al calor de la crónica de la hambruna anunciada por las corporaciones para imponer el modelo depredador de la agricultura, basada en el uso intensivo de agrotóxicos y la extensión de cultivos transgénicos.

Nuestra alternativa es avanzar hacia el cambio de la matriz productiva y energética, poner como prioridad la soberanía alimentaria, uno de los objetivos de organizaciones de mujeres campesinas pero también de redes y colectivas de abastecimiento popular urbano; la alternativa es también apoyar la producción local con valor agregado, las pymes, los mercados territoriales y los intercambios comerciales con países vecinos; implementar las políticas de cuidado; destinar recursos a la investigación y la ciencia independiente. Requerimos el inicio de la transición post-extractivista, desde una visión ecocéntrica, en respuesta a las necesidades de las comunidades y pueblos originarios que habitamos los territorios, y sacudirnos del ropaje colonial y patriarcal. Son pasos indispensables para caminar hacia un mejor vivir, con salud, educación y previsión dignas en el marco de la plurinacionalidad.

En julio de 2018 ejercimos democracia directa realizando un plebiscito autoconvocado, en el que casi un millón de chilenas y chilenos votamos NO AL TPP-11.  A partir del 18 de octubre esos resultados quedaron escritos en muros de todo Chile.

Congelamos el TPP en el Senado a través de cartas públicas, movilizaciones, debates y constante interpelación a sucesivos presidentes del Senado y convencionales. Sin embargo, a lo largo del proceso constituyente, los partidos políticos nucleados en el Frente Amplio, colectivo socialista y los Independientes No Neutrales terminaron coludiéndose con la derecha y sectores conservadores para impedir que junto a les convencionales independientes y de Chile Digno, pusiéramos fin a nuevos tratados de libre comercio. Así fue como bloquearon nuestra iniciativa popular constituyente contra el TPP11 y el TLC con la Unión Europea. No dieron tampoco los dos tercios para hacer una auditoría integral a los impactos de los tratados, porque ocultan que no traen crecimiento, sino aumento de la escasez hídrica en Chile. Ahora el espejismo es resolver necesidades del norte global en materia de electromovilidad, por ejemplo. Constatamos con preocupación que el Presidente Boric – al igual que ayer Piñera y Bachelet- anuncia su respaldo público a los tratados de libre comercio, olvidando que cuando fue diputado, formó parte del numeroso grupo de parlamentarios que votó contra el TPP11.

Las organizaciones aquí firmantes nos declaramos en estado de alerta, movilización  y rechazo a la ratificación y firma de nuevos tratados de libre comercio que no traen empleos decentes ni beneficios sino más destrucción y zonas en sacrificio. En cada territorio irán surgiendo iniciativas que desde abajo y entre todes, sabrán levantar en resistencia nuestros derechos, la esperanza, la semilla, la salud, el futuro de los que vienen tras nosotras y nosotros. No habrá garantías para la inversión sin garantías para el pleno ejercicio de los derechos económicos y sociales de nuestros pueblos. Sólo habrá dignidad y construcción solidaria de la alternativa que merecemos como pueblos.

Fuente:  Diario UChile

Temas: Crisis capitalista / Alternativas de los pueblos, TLC y Tratados de inversión

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