Uruguay: la agresión de los agrotóxicos en Bella Unión

Idioma Español
País Uruguay

Entre 2004 y 2005 un equipo de científicos investigó los efectos de los agrotóxicos en la salud de los habitantes de Bella Unión. El pasado 3 de setiembre los resultados fueron expuestos a los pobladores

Cuando la comunidad derrota al silencio

Con unos trece mil habitantes, y ubicada en el extremo norte uruguayo, la ciudad de Bella Unión y sus alrededores registran el índice de mayor mortalidad infantil por desnutrición del país y, abundan las alergias, las enfermedades pulmonares, las leucemias y las malformaciones en niños. Esta situación condujo a que la médica pediatra María Elena Curbelo en 2000 hiciera oír su voz de alarma. Se sospechaba que las causas de estas enfermedades eran las constantes fumigaciones aéreas y terrestres con agrotóxicos que se practican en los cultivos (arroz, hortalizas y caña de azúcar) de la zona, pero la comunidad, rehén de su situación de pobreza, guardaba silencio.

Como consecuencia de las denuncias de Curbelo se organizó la sociedad civil para atender las necesidades alimentarias de la población infantil. Y, poco después, un grupo de científicos coordinados por la médica neumóloga Liria Martínez comenzó a investigar los efectos de las fumigaciones con agrotóxicos sobre la salud humana.

Respaldados por Rel-UITA, REDES-AT, RAP-AL y el Programa Uruguay Sustentable los investigadores trabajaron durante dos años y el 3 de setiembre pasado presentaron los resultados a los vecinos de Bella Unión.

Estimulada y amparada por fuertes intereses empresariales y en nombre de la rentabilidad de la producción la utilización de agrotóxicos a través del tiempo creó un “secreto comunitario” que ocultaba los efectos nocivos de las fumigaciones sobre los habitantes de Bella Unión.

Para el grupo de investigadores la comunicación a través del diálogo en la comunidad hizo que ésta rompiera su “secreto comunitario”, comenzando a pensar desde lo colectivo: “A través del trabajo comunitario se ayudó a crear el protagonismo de esta comunidad en la promoción de salud en un proceso en el cual ésta tomó la problemática y la hizo suya. Se apropió del tema y quiso comenzar a tomar medidas colectivas para cuidarse a sí mismo y cuidar a los otros.”

Método y conclusiones

“El estudio de la problemática de salud fue efectuada estadísticamente mediante un censo de la zona elegida como sitio contaminado (Portón de Fierro y Campodónico) y luego extrayéndose una muestra aleatoria de la misma mediante un diseño que otorga pesos de acuerdo a variables que indican mayor exposición a los agrotóxicos, como son la distancia a los cultivos y la intensidad de la fumigación.

Se observó que las enfermedades más frecuentes son las respiratorias y cutáneas. También se encuentra que debe ser prioritario el trabajo en los niños, ya que en ellos es donde se encuentran las mayores proporciones de estas enfermedades. En los hombres, mujeres y niños que fueron seleccionados en la muestra se realizaron dos estudios de biomarcadores de genotoxicidad: test de aberraciones cromosómicas y ensayo cometa. Estos estudios muestran en general una tendencia de índice más elevado de daño en niños, lo que confirma la prioridad ya indicada. También muestra que los individuos (mujeres y niños) expuestos en forma indirecta (cosecha, lavado de materiales contaminados y vivienda en la zona) presentan un mayor índice de daño promedio que los trabajadores que están en contacto directo con los agrotóxicos.

El caudal de información y observaciones, demostradas o sospechadas, reafirman la necesidad de actuar. La infancia es más vulnerable a los tóxicos y tiene rutas de exposición específica (transplacentaria, lactancia). Además existen momentos críticos del desarrollo fetal e infantil donde el impacto es mayor. Debe tenerse en cuenta que las vías metabólicas infantiles son inmaduras y las exposiciones tempranas en la vida pueden redundar en enfermedades que aparecerán a largo plazo incluso en la edad adulta.

Estos elementos deben entrar en la consideración de una estrategia nacional sobre agrotóxicos que considere las condiciones locales, pero que se desarrolle en el contexto de iniciativas regionales y globales contemplando la educación de los sectores profesionales y de la comunidad; fomentando la investigación e involucrando a todos los sectores relevantes: salud, medio ambiente y educación y cuente con un fuerte apoyo político.

Algunos de los componentes de esta estrategia podrían ser: identificar, analizar e investigar las posibles fuentes de exposición a plaguicidas y en alimentos, suelo y objetos en el hogar y la escuela; entrenar al personal de salud sobre los efectos crónicos de los plaguicidas en la infancia y alertar sobre las potenciales consecuencias de la exposición; minimizar el uso de plaguicidas en hogares y escuelas extremando las medidas de higiene y optando por los compuestos más seguros; fomentar el manejo integrado de plagas y la rotación de cultivos, y la adhesión a convenios internacionales.

La conclusión principal es alertar a las autoridades nacionales sanitarias y mancomunar esfuerzos con los distintos ministerios y todas las fuerzas sociales y sindicales sensibilizadas con el tema.

El fin último de la metodología es el diseño de un programa de intervención cuyo objetivo fuere la reducción del riesgo en salud. Teniendo conocimiento del tipo y cantidad de los contaminantes; estableciendo las rutas de exposición y los factores que podrían facilitar la exposición con una clara idea de la magnitud de la exposición a través del uso de biomarcadores. Es sencillo proponer las medidas que disminuyan la exposición y por ende el riesgo.”

Tres médicas opinan

Con Liria Martínez

-¿Como podría resumir las conclusiones de la investigación?
-Las conclusiones son que hay una contaminación del 68 por ciento en los hogares de Portón de Fierro debido a que se cocina con productos y utensillos contaminados. La verdura está contaminada ya que los cultivos son fumigados semanalmente con agrotóxicos de manera no cuidadosa. Esto lleva a consecuencias sobre la salud de carácter agudo como las patologías respiratorias y de piel, así como trastornos crónicos testeados por los biomarcadores de genotoxicicidad. Las personas más vulnerables son las mujeres y lo niños. Las mujeres porque lavan la ropa de sus maridos que trabajan en el campo y porque entran a los cultivos sin respetar los tiempos de espera luego que se fumiga y los niños porque tienen su organismo en desarrollo y juegan en los lugares más contaminados.

-¿Que es lo que más se precisa en adelante?
-Voluntad política de los gobernantes para continuar con las investigaciones y delinear estrategias de prevención.

Con María Elena Curbelo

-¿Qué espera a partir de las conclusiones de esta investigación?
-Mejorar la calidad de vida de los niños de la zona. El 90 por ciento de las internaciones se deben a problemas respiratorios.

-¿Con qué recursos se cuenta?
-Nosotros trabajamos en centros rurales que son pueblitos en medio de la nada. Un médico itinerante pasa cada 15 días y recorre unos 5 centros poblados en un día entre caminos pésimos. Es una especie de repartidor de remedios. Hay poblaciones totalmente aisladas.

Con Yamila Solari

-¿La sorprenden los resultados de la investigación?
-No. Los efectos de los agrotóxicos sobre la salud humana en la zona era un secreto a voces.

-¿Cuál es la situación actual en el hospital de Bella Unión?
-No tenemos medicación en el hospital. Somos dos pediatras para atender una población de 7.200 menores de 14 años. Con eso le digo todo.

Carlos Caillabet
© Rel-UITA
6 de setiembre de 2005
SIREL # 1029

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