Boletín #278 del WRM: las comunidades construyen esperanza frente la invasión de las plantaciones industriales de árboles
Las guerras y la militarización no son algo nuevo, sobre todo en el Sur global. Sin embargo, su normalización ha aumentado por parte de los gobiernos imperialistas, liderados por Estados Unidos. El WRM expresa su solidaridad con los pueblos que resisten ante toda esta violencia, propia del patriarcado y del capitalismo.
NUESTRO PUNTO DE VISTA | En tiempos de militarización y guerras
La violencia como forma de hacer política es un elemento central en la dominación de los pueblos del Sur global desde los procesos de colonización. Hasta hoy, estos pueblos se enfrentan a guerras, militarización y violencia que, en la mayoría de los casos, son ignoradas e invisibilizadas por los medios de comunicación globales hegemónicos.
Sin embargo, lo que llama la atención en este momento es cómo los gobiernos imperialistas, liderados por Estados Unidos, buscan normalizar cada vez más las guerras, la militarización de territorios, las intervenciones en otros países, los genocidios, los embargos, los bloqueos, las sanciones, etcétera. Estas acciones violentas se llevan a cabo siempre en colaboración con corporaciones que se benefician directamente de ellas, como la industria armamentística y la petrolera.
El petróleo es una de las piezas clave que mueve este tablero de guerra. En primer lugar, porque toda la maquinaria que impulsa las guerras y la ocupación militar de territorios depende de esta fuente de energía para funcionar. Pero, sobre todo, porque una de las principales causas de las guerras es el acceso y el control de las reservas de petróleo, por no mencionar que impedir ese acceso también se ha utilizado como una violenta estrategia de presión política.
Hablar de crisis climática podría parecer algo secundario en este contexto, pero no lo es. No solo porque la quema de petróleo es lo que más acelera el calentamiento global, sino también por la importancia del petróleo para el capitalismo. La idea vigente de la energía como una mercancía producida y controlada de manera centralizada por grandes corporaciones fue creada por los propios capitalistas, y el petróleo, como fuente principal de energía, ha sido decisivo para que acumularan aún más dinero y poder (1). En su búsqueda por controlar recursos estratégicos como el petróleo, los gobiernos imperialistas, articulados con las corporaciones, provocan violencia y guerras, al mismo tiempo que generan caos climático y crisis ecológicas, con la destrucción de los bosques y de los pueblos que viven de ellos y los cuidan.
Asimismo, hay que destacar la masculinidad machista de los gobiernos que están provocando guerras, militarización y terror en todo el mundo. Además de estar dirigidos por hombres, en su mayoría blancos, su forma de ejercer la política es una de las principales características del patriarcado: la violencia. Entre las principales víctimas de este sistema y de sus guerras se encuentran las mujeres y los niños y niñas: son ellos quienes más sufren la violencia, el abuso sexual y la desintegración de las condiciones básicas para desempeñar el importante papel del cuidado, que casi siempre recae sobre las mujeres.
Nos solidarizamos con todos los pueblos, especialmente con las mujeres y los niños, que resisten como pueden frente a toda esta violencia. Al mismo tiempo, remarcamos que hacer frente a la crisis climática implica cuestionar y transformar la lógica de acumulación del sistema capitalista y las estructuras de dominación del patriarcado, que se alimentan de las guerras, la militarización y la explotación devastadora de cuerpos y territorios.
En el momento en que acabamos de recordar y celebrar la lucha de las mujeres con motivo del Día Internacional de la Mujer, reiteramos nuestra solidaridad con las luchas feministas colectivas que defienden la vida y abren caminos para transformar las estructuras de poder que violan los cuerpos y los territorios y destruyen las condiciones de vida.
Referencias:
(1) WRM, 2025. La raíz del problema: hay que hablar de energía
Contenidos del boletín:
LAS COMUNIDADES CONSTRUYEN ESPERANZA FRENTE LA INVASIÓN DE LAS PLANTACIONES INDUSTRIALES DE ÁRBOLES
- Camerún y Sierra Leona: las mujeres se movilizan contra Socfin
- De la minería de níquel al comercio de carbono: cada vez más amenazas y luchas de resistencia en las comunidades de manglares de Indonesia
- India: la palma aceitera individualiza el uso de la tierra colectiva en Manipur
- Las inversiones actuales y la expansión de los monocultivos de árboles en África
- El ‘Valle de la Celulosa’: el Cerrado brasileño, sitiado por los eucaliptos
INCENDIOS FORESTALES EN CHILE Y ARGENTINA: VOCES DE COMUNIDADES ORGANIZADAS
- “Nos pasó el fuego”: un relato del incendio forestal en Chile
- Argentina: la organización comunitaria como resistencia y esperanza frente a los incendios en la Patagonia
DE LOS ARCHIVOS DEL BOLETÍN DEL WRM
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