Después del ataque a Venezuela, Trump amenaza a Cuba, Colombia, México y Groenlandia
Luego de la brutal agresión imperialista que incluyó la captura de Nicolás Maduro y el asesinato de alrededor de 40 personas en Venezuela, el gobierno de Trump aprovechó el envión para amenazar a otros países de la región y dejar en claro sus intenciones injerencistas. Particularmente Cuba se encuentra en la mira del Secretario de Estado cubano estadounidense Marco Rubio, quien busca liquidar al régimen y terminar de imponer la restauración capitalista en la isla caribeña.
La nueva versión de la Doctrina Monroe se encuentra en plena vigencia. Aunque el escenario aún permanece lleno de incertidumbres, lo seguro es que Donald Trump y sus esbirros de la ultraderecha yankee en el gobierno buscan aprovechar el golpe de efecto dado en Venezuela y sus explícitas intenciones de “gobernar Venezuela durante la transición” para amedrentar y dejar claras sus intenciones en varios países de la región.
Aunque en la mayoría de estos casos hay mucho de bravuconada, lo cierto es que quedan claras sus pretensiones de “monarca” tal como lo vienen denunciando en los Estados Unidos las multitudinarias movilizaciones “No Kings” (no a los reyes) contra el magnate.
Apunten contra el Caribe
En ese sentido una de las amenazas mas concretas cayó sobre Cuba. La isla caribeña viene atravesando una crisis económica de gravedad, que viene incluyendo recurrentes cortes de energía y a la que se sumará ahora la pérdida de un aliado como Venezuela, único proveedor de petróleo del país caribeño y la definición dada por Estados Unidos de que bloquearán todo el petróleo venezolano que se dirija a Cuba. Se trata de un salto en la escasez crónica que sufre la isla desde la imposición del bloqueo criminal histórico que el imperialismo norteamericano ha sostenido sobre la isla luego de la revolución que expropió al capital a apenas kilómetros de Estados Unidos.
Al respecto de Cuba, Donald Trump planteó que “Cuba está lista para caer” y que “la situación haría felices a muchos cubanoamericanos excelentes”, en referencia a los llamados “gusanos” que desde hace décadas abogan por una intervención militar en la isla caribeña. Entre ellos se destaca el propio Marco Rubio, Secretario de Estado norteamericano, quien amenazó directamente al gobierno de Miguel Díaz Canel y deslizó: “yo estaría preocupado”. Tanto Trump como Rubio enfatizaron que en el ataque a Venezuela las tropas estadounidenses comandadas por ellos asesinaron a 32 cubanos, quienes pertenecían a la guardia personal de Nicolás Maduro y volvieron a advertir a Venezuela que debe cortar todo lazo con la isla caribeña. Al respecto de los asesinados, el gobierno de Cuba denunció “una agresión criminal y un nuevo acto de terrorismo de estado”.
Aunque por ahora descartaron una intervención militar directa, son claros los lineamientos injerencistas buscando profundizar la escases y la crisis económica para forzar una crisis general del gobierno y el régimen en Cuba. La debilidad estructural de Cuba y las intenciones estratégicas de Rubio y buena parte del régimen estadounidense sobre la isla hace que sea un elemento a seguir con atención en la dinámica de los acontecimientos desatados por el imperialismo.
Amenazas a Colombia y México
En otro nivel y con más contradicciones para poder pensar en intervenciones militares directas, las amenazas también llegaron a México y Colombia. En el caso del país gobernado por Gustavo Petro, no tuvo filtro en plantear que le “suena bien” una operación militar similar a la realizada en Venezuela y profundizó: “Colombia está muy enferma. Está gobernada por un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos y eso es algo que no va a estar haciendo por mucho tiempo”. Agregó que “tiene que cuidar su culo”.
Petro actualmente goza de popularidad, Colombia es un país más rico y mejor armado que Venezuela. Por lo que las afirmaciones de Trump tienen mucho de apretada, pero más complejidades para transformarse en hechos. Sin embargo, no deja de ser urgente repudiar estas apretadas de la mayor potencia mundial sobre lo que considera despectivamente su “patio trasero”.
Tampoco México quedó libre de amenazas. Aunque Trump afirmó que la presidenta Sheimbaum le parece “una persona excelente”, también dijo que “los cárteles gobiernan México, le he dicho varias veces a Claudia Sheinbaum si quería que nosotros interviniéramos y ha dicho que no, ella está asustada, pero lo cierto es que algo tendremos que hacer". Como se ve, tampoco en la frontera sur el matón imperial se queda quieto.
Groenlandia
Apuntando hacia el norte y dejando en claro que las pretensiones expansionistas de buena parte del MAGA se encuentran desatadas, Donald Trump afirmó al respecto de Groenlandia: “la necesitamos por razones de seguridad nacional”. Es decir, si lo necesitamos debe ser nuestro. Sin demasiados pretextos dejó en claro que se trata de un lugar clave en la disputa geopolítica con China y Rusia, dejando claro cual es la disputa de fondo, ya que advirtió sobre la presencia de buques pertenecientes a estos países. También planteó que “La Unión Europea necesita que la tengamos y lo saben”. Sin embargo, la comunidad de intereses entre Washington y Bruselas parece cada vez más en crisis. Vale recordar que Groenlandia mantiene al día de hoy una subordinación con el reino de Dinamarca, incluyendo el control de la seguridad y la política exterior, aunque cuenta con algún grado de autonomía.
Mientras el gobierno danés protestaba por estas declaraciones (con las que Estados Unidos viene insistiendo hace meses), la esposa del subjefe de gabinete norteamericano publicó en redes sociales un mapa de Groenlandia pintado con la bandera yanki y las palabras “soon” (pronto). Una provocación en toda línea.
Las amenazas y el gigante dormido
Aunque Trump y su gabinete buscan mostrarse a la ofensiva luego del golpe de efecto en Venezuela, logrado a partir de la combinación entre la potencia militar combinada con la evidente complicidad de al menos un sector del régimen venezolano, la situación en Venezuela y en el resto del mundo lejos está de poder desarrollarse de manera lineal.
Las contradicciones de un Estados Unidos en decadencia son múltiples, comenzando por los cuestionamientos dentro de EE.UU a la propia intervención, tanto de los demócratas por haberlo hecho sin pasar por el Congreso como por las movilizaciones en las calles que expresaron un claro repudio. Además, ni México ni Colombia son países que cuenten con la debilidad estructural que atravesaba el desprestigiado gobierno de Maduro luego de largos años de crisis. Ni que hablar sobre la posibilidad de que Estados Unidos intervenga o se proponga anexionar territorio de un país miembro de la Unión Europea.
Hay que considerar también que el propio Trump juega con fuego: las pretensiones monárquicas sobre el continente americano y más allá pueden despertar a un gigante dormido. El histórico movimiento antiimperialista que, aunque poco activo las últimas décadas puede dar a luz a una nueva generación de jóvenes y trabajadores que rechace la pisada de las botas imperiales sobre suelo americano y, al igual que los millones que en Estados Unidos proclaman “no kings” en su propio país, a lo largo de América y el mundo comiencen a movilizarse para enfrentar el imperialismo y sus intenciones de sometimiento.
Fuente: La Izquierda Diario