Familias denuncian una crisis de desapariciones forzadas en Chiapas en medio de la simulación institucional

Idioma Español
País México

Esta es la segunda entrega de la documentación sobre dos rastreos de personas desaparecidas realizados por la colectiva Madres Buscadoras de Chiapas en la región de Los Llanos a finales de 2025. De acuerdo con documentos del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERFI) de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), obtenidos por Avispa Mídia en Guacamaya Leaks, se trata de un territorio controlado por el grupo criminal Los Pelones, vinculados al Cártel de Sinaloa.

En esta ocasión te contamos sobre la búsqueda en el rancho Glakamm, una enorme y ostentosa propiedad localizada a pocos minutos de Pujiltic, cercana a la propiedad El Cedro, donde hubo el primer rastreo, ambas vinculadas a actividades delictivas. Avispa Mídia acompañó las dos búsquedas.

“La Gloria” 

A finales de octubre de 2025, durante una mesa de diálogo con la colectiva Madres Buscadoras, el fiscal Jorge Luis Llaven Abarca se acercó a Liliana Pérez Gutiérrez, madre de Luis y Marvin Nanga Pérez, desaparecidos el 28 de febrero de 2024 en Salvador Urbina, y le dijo: “Ya cateamos el rancho donde se llevaron a tus muchachos”.

“Así, de repente, sin más información. Yo me quedé paralizada, en blanco, en shock; no pude preguntar nada”, recordó Liliana. Pero el fiscal tampoco le explicó por qué el rancho Glakamm está vinculado a la desaparición forzada de sus hijos.

La noticia fue inesperada porque, en diferentes momentos, Liliana había solicitado la búsqueda de las últimas geolocalizaciones de los teléfonos móviles de sus hijos, que apuntan en otra dirección, a la región Centro, en los límites del municipio de Chiapa de Corzo con la región Frailesca. Pero la fiscalía no escuchó a Liliana y confirmó la búsqueda en el rancho Glakamm, en el municipio de Venustiano Carranza, para el 30 de diciembre de 2025.

Liliana casi no durmió ese día. El sistema nervioso no le dio tregua. Aprovechó el insomnio para preparar milanesas, arroz y ensalada para compartir con las cinco integrantes de la colectiva que la acompañaron en la búsqueda de sus hijos. 

Partimos muy temprano y luego de una hora y media de recorrido por la región de Los Llanos, el convoy —esta vez integrado solo por ocho vehículos de las fuerzas de seguridad del Estado y Federal— se detuvo en la comisaría de Venustiano Carranza. Se tomaron fotografías y, de nuevo, la comandante a cargo de la búsqueda informó a las buscadoras que militares y policías irían al frente, pues tiene reporte de que un grupo delincuencial ingresa de manera constante a la propiedad asegurada en octubre de 2025.

En este municipio se realizaron dos búsquedas de personas el pasado 23 y 30 de diciembre de 2025.

Arribamos a la localidad La Gloria. Los vehículos se internaron en las calles angostas pero ordenadas. El letrero de bienvenida indica que las vialidades fueron pavimentadas durante el gobierno municipal de José Luis Avendaño Borraz. Hay varias quintas y ranchos, la mayoría con albercas. A sólo unas cuadras, llegamos al rancho Glakamm, delimitado por una barda que permite la visibilidad parcial de la propiedad.

Entramos por uno de los cuatro accesos. Avanzamos entre el cañaveral y un espacio arbolado que da sombra a tres palapas y juegos infantiles distribuidos alrededor de un lago con patos y peces. Los vehículos aparcaron debajo de una ceiba que separaba dos caminos; en cada uno, se alineaban cuatro jaulas de más de un metro de alto y ancho. 

Al lado de la ceiba estaba la primera casa, pequeña, con una bodega. Las familias solicitaron la retroexcavadora al notar que, en el interior, la tierra estaba suelta y cubierta por una capa de grava. La Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), a cargo de la máquina, perforó no más de un metro, topó con cemento y detuvo la excavación. Minutos después, el conductor se retiró de la búsqueda.

Uno de los dos caminos llevaba a un jardín de bugambilias y después a una capilla. Del techo colgaban flores sintéticas amarillas; las paredes y el altar tenían figuras de San Judas Tadeo, la Virgen de Guadalupe y Cristo, de donde pendían los rosarios, algunos diseños con fotografías de dos hombres y una mujer. Al salir de ahí, había dos elefantes y una jirafa gigante hechas de llantas; al frente otras jaulas enormes y más juegos infantiles. Era notable, estábamos en el área más lujosa del rancho: una alberca grande, dos cabañas con muebles de alto valor y artículos personales. 

En el otro extremo del predio recorrimos varias galeras de lámina y cajas de tráiler abandonadas, con cacharros en su interior. El perro olfateaba y marcaba, mientras las autoridades revisaban a su manera y descartaban que hubiera indicios.

En el interior de un inmueble de cuatro habitaciones, las camas y colchones estaban fuera de su lugar y en el suelo vimos cajas de medicamentos como naproxeno, omeprazol, diclofenaco, cables de celular, maletas de viaje, botellas de cerveza, condones y papel para liar. También se encontró solvente para residuos de pólvora, una biblia, pequeñas bolsitas transparentes con una etiqueta de superhéroes y artículos de higiene personal. En un cajón, dos nombres escritos con plumón: Gerardo y Manuel López.

Atrás observamos un estacionamiento grande y otro portón para el ingreso de vehículos pesados. Pero esa área la Fiscalía decidió no rastrear. Liliana Pérez señaló que esa negligencia evidenciaba la simulación del órgano. Metros adelante, encontramos un espacio techado con autopartes, restos de máquinas de construcción, de unidades pequeñas y grandes; a un lado, otro portón. 

En el mismo perímetro, pero aparentemente fuera del rancho, las autoridades aseguraron cuatro inmuebles tipo casa-habitación, edificados a orilla de calle. Adentro se encontraron mesas, sillas, camas y alimentos procesados —en desorden—, además de inciensos con imágenes de la Santa Muerte, restos de bebidas alcohólicas y múltiples cajas con botellas selladas de un ron producido en la zona. Entre la maleza que crece alrededor de esas viviendas estaba la figura rota de Jesús Malverde, símbolo asociado a redes de contrabando y narcotráfico en México.

Solo en este inmueble se realizó una excavación de no más de un metro de profundidad.

Los policías y la Fiscalía se asomaban, observaban y seguían su camino, como si se tratara de una exhibición. “¡Deja de tomar fotos!”, escuché decir al representante de la fiscalía. Sin embargo, existía la consigna de mostrar las imágenes a Liliana, que se encontraba en otro sector del rancho buscando indicios de sus hijos. Mientras tanto, los militares y policías locales esperaban bajo los árboles y en la zona del lago.

La propiedad no tenía seguros ni candados ni vigilancia y los portones son sencillos. Por un costado, una delgada malla divide el rancho Glakamm de una modesta casa. Al cruzar la calle de terracería también habitan familias y, una cuadra más adelante, se ubica la escuela primaria Camilo Pintado. 

Esta vez tampoco encontraron indicios de Luis y Marvin. La fiscalía demoró en volver a colocar los sellos de seguridad. Luego de casi una hora de espera, el convoy se retiró y las fuerzas de seguridad fueron abandonando el vehículo de las familias buscadoras en la carretera a Tuxtla Gutiérrez.

¿Por qué aquí?

“Fue una simulación de búsqueda”, dijo Liliana Pérez tras acudir al predio Glakamm. “Nos llevan a un rancho que, pienso, no tiene nada que ver, porque a mí no me explicaron por qué ahí. Yo solicité (a la fiscalía) que las búsquedas se realizaran en la última geolocalización de los teléfonos”, insistió.

Hace unos días, Liliana tuvo la oportunidad de preguntarle a Jorge Luis Llaven Abarca cuál es el vínculo del rancho Glakamm con la desaparición forzada de sus hijos, pero el fiscal evadió la pregunta y cambió la conversación.  

De acuerdo con testimonios de habitantes de Venustiano Carranza, quienes solicitaron anonimato, el rancho Glakamm es identificado como un lugar de paso en el tráfico de personas migrantes que llegan desde Guatemala, entrando por la Meseta Comiteca y la Sierra de Chiapas. “Ese rancho es solo uno de todos los predios de Los Pelones, pero lo utilizan para varias actividades; ellos operan toda la región”. 

“Ese grupo (Los Pelones) además tiene bancos de tierra y grava arena por eso algunas propiedades, incluyendo la de La Gloria, tienen volteos, maquinaria y pipas, según para acarrear agua”, precisó una de las fuentes anónimas. Agregó que las propiedades están por todo el municipio, algunos pobladores trabajan en ellas, a otros “no les queda de otra” y son obligados a participar o callar.

Permiso para entrar

En 2025, la Comisión Nacional de Búsqueda registró seis casos de personas desaparecidas en Venustiano Carranza. Isabel Torres, fundadora de Madres Buscadoras, consideró que el número de desaparecidos en ese municipio supera los 50: “Las desapariciones siguen y van en aumento”.

“Muchas familias se niegan a denunciar porque argumentan que la Fiscalía y el crimen organizado son los mismos que se llevaron a sus personas desaparecidas. Lo que hacemos en esos casos es brindar acompañamiento para que levanten el boletín de búsqueda en la CNB, como primera instancia”, explicó Isabel Torres.

Este espacio se encontraron varias maletas de viaje, artículos personales y medicamento para el dolor.

En cuanto al actuar de la FGE, personas allegadas a Uberlain Aguilar de la Cruz y Marco Antonio Díaz Gómez, desaparecidos en ese municipio en junio de 2023, señalaron que desde entonces solicitaron búsquedas en varias propiedades ligadas a Los Pelones, entre ellas El Cedro: “Pero la Fiscalía dijo que no se podía porque se necesitaba la orden de un juez y el permiso de los dueños para entrar”.

En agosto de 2025, fueron desaparecidos Karen del Rocío Carbajal y Leonardo León en la carretera de Venustiano Carranza rumbo a Villa Las Rosas. Karen es una abogada conocida que en 2024 intentó ser candidata a la alcaldía de Venustiano Carranza, pero fue amenazada de muerte y desistió. 

El Estado sabe

El mapeo sobre actividades delictivas en Chiapas indica que Los Pelones —también conocidos como Coyotes— mantienen presencia en las regiones de Los Llanos, Metropolitana (Centro), Sierra, Meseta Comiteca y Altos de Chiapas, según documentos del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERFI) Sureste, alojados en Guacamaya Leaks.

También figuran informes de llamadas telefónicas entre líderes de Los Pelones y geo-referencias fechadas entre 2021 y 2022. En la comunicación del 21 de julio de 2022, alias “Tello” pide concentrar a 350 migrantes en una bodega. El 24 de julio del mismo año, se registra que Luis Alejandro “N”, alias ‘Don Alex’, líder de Los Pelones, se dio a la fuga ante la presencia de fuerzas castrenses y utilizó mototaxis para bloquear los accesos a sus propiedades en Venustiano Carranza.

Otro documento organiza la cadena de mando de Los Pelones, colocando en primera posición a Luis Alejandro ‘N’, seguido de Óscar ‘N’ y Jesús Alejo ‘N’, este último conocido como líder cañero en la región de las búsquedas. En 2018 buscó ser gobernador de Chiapas por la vía independiente, pero fue derrotado en la contienda por Rutilio Escandón Cadenas, también originario de Venustiano Carranza.

Asimismo, en el catálogo de Blancos Prioritarios de la Sedena de julio de 2022 aparece la ficha de Luis Alejandro ‘N’, alias ‘Pelón’, por posible extorsión, secuestro, tráfico de drogas y personas, robo de hidrocarburo, cooptación de autoridades, portación ilegal de armas de uso exclusivo del Ejército y homicidio.

Memoria y justicia

El pasado 14 de febrero de 2026 fue el cumpleaños 18 de Marvin y, en conmemoración, Liliana Pérez y la colectiva Madres Buscadoras de Chiapas acudieron a pegar fichas en Salvador Urbina y Chiapa de Corzo, municipios donde sus dos hijos fueron desaparecidos la madrugada del 28 de febrero de 2024. Liliana insiste en que las búsquedas deben realizarse en las últimas geolocalizaciones de Luis y Marvin, y hace una semana presionó para que las autoridades le dieran fecha para tres búsquedas más.

“Espero que en verdad hagan su trabajo, que las futuras búsquedas sean reales, no simulaciones. Necesitamos búsquedas con compromiso, respeto y responsabilidad”, precisó Liliana en entrevista con Avispa Mídia. Aclaró que no busca culpables, pero para continuar la investigación es urgente que se investigue a las personas que huyeron de la cabecera municipal de Emiliano Zapata y de Salvador Urbina tras la desaparición forzada de sus hijos.

Este mes (febrero), la colectiva Madres Buscadoras de Chiapas fue convocada al Encuentro sobre Búsqueda de Personas Desaparecidas con autoridades, donde el fiscal Jorge Luis Llaven Abarca se comprometió, de nuevo, a encabezar al menos una búsqueda e instruir que se haga de manera eficiente. Mientras tanto, Martha Lidia Pérez Gumecindo, comisionada Nacional de Búsqueda (CNB), propuso a la Comisión Estatal (CEB) incluir a más grupos y familias buscadoras en los rastreos. 

“El fiscal nos interceptó en el encuentro y se puso a nuestras órdenes, pero nosotras respondimos que lo único que queremos es que encuentren a nuestros desaparecidos; no estamos buscando culpables, solo pedimos que nos los regresen y que las búsquedas no sean simuladas”, precisó Isabel Torres. Entre otros acuerdos, la CNB deberá proporcionar el equipo y herramienta, de manera diferenciada, de acuerdo a las necesidades de las familias y apta para los terrenos de Chiapas, como el GPR aéreo. 

En términos generales, la colectiva Madres Buscadoras informó que las desapariciones siguen en aumento en Chiapas. Al respecto, la plataforma de la Comisión Nacional de Búsqueda muestra 162 fichas de búsqueda correspondientes a octubre, noviembre y diciembre de 2025.

Las Madres Buscadoras reclamaron a las autoridades la urgencia de búsquedas e investigaciones reales.

En lo que va de 2026, la CNB contempla 63 boletines de búsqueda, mientras que la Fiscalía de Chiapas, a través de su plataforma ¿Has visto a?, reporta sólo 36 fichas, principalmente de Tapachula, Comitán, Villa Corzo, Tuxtla Gutiérrez, Berriozábal, Arriaga y Cintalapa, por mencionar algunos.

Aunque se ha registrado un aumento de violencia en Chiapas por los enfrentamientos entre cárteles, en este encuentro no se abordó la seguridad de las familias buscadoras durante los rastreos programados para las próximas fechas, dejando en evidencia que, a pesar de los compromisos oficiales, la protección de quienes buscan a sus seres desaparecidos sigue siendo otra deuda pendiente.

Fuente: Avispa Midia

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos

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