Los fondos de inversión tensionan el campo español comprando las mejores tierras, inflando precios y amenazando el modelo agrícola tradicional
Entrecanales, Del Pino, Matutes, Botín y Roig son algunos de los apellidos asociados a los fondos interesados en el agronegocio, según una investigación de Público.
Las tierras que rodean Ejea de los Caballeros (Zaragoza), ricamente bañadas en el agua del canal de las Bardenas, llevan tres años sorprendentemente cubiertas de almendros. Cierto que la capital de las Cinco Villas siempre ha vivido del campo. Antes, del trigo, la cebada, el maíz, la alfalfa. También del ovino. Había olivos y, en tiempos, la remolacha alimentaba las cortadoras de la azucarera en la vecina Gallur. Ahora, el motor de la comarca, en el norte de la provincia de Zaragoza, es la industria agrícola y ganadera. El tomate Orlando tuvo en Ejea una factoría hasta que la multinacional Heinz la cerró en 1998. Ya en este siglo, el macromatadero de la empresa catalana Vall Companys y las granjas de cerdos que lo abastecen dominan la economía local. El Registro de Explotaciones Ganaderas de Aragón (REGA) cuenta hasta 226 granjas porcinas en el municipio. El cerdo genera casi el 7% del empleo en Ejea, con una población superior a 17.000 habitantes. Su tasa de paro, del 7,29% el pasado julio, es dos puntos y medio inferior a la media nacional.
Pero desde hace tres años, el paisaje flanqueado por la Bardena negra ha mudado. En 2023, una empresa llamada Prunus Nuts SL comenzó a comprar hectáreas y hectáreas de terreno agrícola y las sembró de almendros, los que ahora crecen en hileras perfectas mientras las cigüeñas sobrevuelan los campos donde antes se cultivaba cereal. En realidad, la sociedad es el instrumento que utiliza un fondo de inversión británico, Cibus Capital, para explotar estas plantaciones superintensivas de almendros: 600 hectáreas en Ejea, además de 700 en Pina de Ebro, al sur de la provincia. También ha comprado 154 hectáreas en Castiliscar, al norte de Ejea, que quiere dedicar al pistacho, otro cultivo superintensivo.
“Buscan fincas medianas y grandes, siempre de regadío, y compran o a veces alquilan, con contratos larguísimos de 25 o 30 años, cuando lo normal son cinco o seis años", Enrique Arceiz, de la Unión de Pequeños Agricultores en Aragón
No es fácil resistirse a la chequera de Prunus Nuts, porque paga la hectárea al doble del precio del mercado. Para los británicos, en cualquier caso, el desembolso no ha sido especialmente gravoso, si se tiene en cuenta que el precio medio de la tierra de uso agrario es en Aragón de 5.175 euros la hectárea, el segundo más bajo de España, sólo por encima de Castilla y León. Muy lejos de los 148.415 euros de Canarias o los 32.491 euros de Murcia.
Si se combinan esos bajos precios con la disponibilidad de agua, se comprende el interés de Prunus Nuts por las Cinco Villas. "Buscan fincas medianas y grandes, siempre de regadío, y compran o a veces alquilan, con contratos larguísimos de 25 o 30 años, cuando lo normal son cinco o seis años", explica sobre los fondos de inversión Enrique Arceiz, vicesecretario general de la Unión de Pequeños Agricultores en Aragón y él mismo agricultor en la vecina Sádaba. Después, implantan un modelo "californiano" de cultivo, superintensivo o en seto, donde los árboles crecen muy juntos, en filas continuas, hasta 2.000 por hectárea. Su rendimiento –2.000 kilos por hectárea– multiplica casi por 10 el de las explotaciones tradicionales –225 kilos–. Además, se ahorra en personal, puesto que la recolección está totalmente mecanizada. La agricultura industrializada atrae a los fondos de inversión, nacionales y extranjeros, a una actividad a la que, en principio, deberían ser alérgicos, por su alto nivel de incertidumbre y rendimientos a largo plazo. Pero ni la dependencia de la meteorología –"Vives mirando al cielo", resume Enrique Arceiz–, ni el cambio climático –"Antes sabías el tiempo que iba a hacer, ahora ya no"– frenan la avidez de los fondos, que llevan ya un tiempo apostando fuerte por hacer de la agricultura un gran negocio.
Según el último informe de la consultora inmobiliaria estadounidense CBRE, la rentabilidad media de la actividad agrícola en España y Portugal está entre el 10% y el 12%. Pero el fondo de capital riesgo Beka & Bolschare Iberian Agribusiness, que explota olivar y almendro en Castilla-La Mancha y olivar en el Alentejo portugués, consiguió una rentabilidad de hasta el 20% para sus mejores clientes en 2021 gracias a los precios disparados del aceite. Ese año había fichado como asesor al exministro y excomisario europeo de Agricultura Miguel Arias Cañete. Así que no es de extrañar que, en una entrevista para la plataforma Fundspeople el pasado marzo, Martin Davies, director de otro fondo agrícola, Nuveen Natural Capital –perteneciente a una de las mayores gestoras de activos del mundo–, presumiera del 25% de cuota que ha alcanzado ya el agronegocio en su cartera.
COAG cifra en 1,4 millones el número de fincas rústicas que han cambiado de manos en los últimos 10 años. Y un buen número de ellas las han comprado terratenientes, empresas agrícolas o fondos de inversión.
Además, el apetito de los fondos por la agroindustria no deja de crecer. En 2025, la inversión institucional –fondos especializados, fondos generalistas y gestores de grandes fortunas– en la agricultura industrializada de España y Portugal ascendió a 1.200 millones de euros, lo que supone un 50% más que el año anterior, según otro informe de CBRE.
Las fincas rústicas crecen un 7,1%; las viviendas, un 1,6%
Del frenesí inversor es buena muestra la agitación que vive el mercado de fincas rústicas. El pasado junio, se cerraron 14.613 operaciones de compraventa, con un alza interanual del 7,1%, según la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad (ETDP). Es decir, crecen más que las de vivienda, que aumentaron sólo un 1,6% en tasa interanual. El sindicato agrario COAG cifra en 1,4 millones el número de fincas rústicas que han cambiado de manos en los últimos 10 años. Y un buen número de ellas han tomado la misma dirección: las han comprado terratenientes, empresas agrícolas o fondos de inversión, destaca en un informe de 2024 titulado ¿Hacia una agricultura sin agricultores?.
Ese aumento de la demanda se ha traducido en un alza de precios nada desdeñable. Las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Agricultura se refieren a 2024. Entonces el precio medio de la tierra para uso agrario era de 10.248 euros por hectárea, un crecimiento acumulado del 13,8% desde 2020. En 2025, la consultora CBRE revela subidas superiores al 10% en los precios de las tierras en el norte de Cáceres, Aragón y el secano de Cádiz, que atribuye a "la calidad del suelo, la topografía y, sobre todo, la disponibilidad hídrica". La hectárea adecuada para el almendro se sitúa entre 25.000 y 35.000 euros, calcula CBRE, por lo que duplica y hasta triplica el precio medio.
Enrique Arceiz dice que, hasta ahora, en Ejea era "impensable" el cultivo del fruto seco, teniendo en cuenta la meteorología de la zona, próxima al Pirineo. "Por muy tardía que sea la floración de las nuevas variedades [que plantan los fondos], una helada a finales de marzo o en abril las mata", explica. Sin embargo, la superficie destinada a frutos secos ha aumentado en 300.000 hectáreas en España desde 2013 hasta 2023, asegura el informe de CBRE.
Una plantación hiperintensiva de pistachos.Agromillora
Tercer productor de almendra, cuarto de pistacho
España es el tercer productor mundial de almendra, sólo por detrás de EEUU y Australia. Y ambiciona el segundo puesto. Su precio se disparó un 69% en 2025, por un 25% el tomate o un 18% el arándano. La producción nacional de almendra –137.000 toneladas– creció un 23% en 2024 respecto al año anterior. La de pistacho, aún más, un 41%, y tiene margen para seguir mejorando: alcanza las 34.200 toneladas, pero sólo está en producción el 24% de la superficie nacional dedicada al fruto seco iraní por antonomasia, mientras otras 67.000 hectáreas se encuentran aún en fase de plantación joven o primer año, según un informe de la plataforma Tierra, impulsada por la Fundación Cajamar. A pesar de su bisoñez, España se ha convertido ya en el cuarto productor mundial de pistacho y el principal productor comunitario. El 86% del fruto seco de moda producido en Europa procede de España. Y su precio también va como un cohete. Ha subido un 8% respecto al año anterior y acumula un crecimiento acumulado del 28% en los últimos cuatro ejercicios.
Desde 2023, a la almendra española se le ha abierto el enorme mercado chino, tras firmar ambos países un protocolo fitosanitario. El sector confía en exportar al gigante asiático unas 90.000 toneladas extra en 2032.
De forma que los cuatro o cinco años que el almendro necesita para alcanzar una producción óptima y los entre siete y 10 que necesita el pistacho no acobardan a los fondos y otros grandes inversores. Tienen motivos para el optimismo. El consumo mundial de almendra crece un 3,1% y el del pistacho se ha disparado como la última tendencia. Además, desde 2023, a la almendra española se le ha abierto el enorme mercado chino, tras firmar ambos países un protocolo fitosanitario. El sector confía en exportar al gigante asiático unas 90.000 toneladas extra en 2032. De momento, sólo cuatro empresas españolas han conseguido autorización del Gobierno chino para exportar: Dcoop, Unió Nuts, Almensur y Crisolar Nuts. El procedimiento es muy estricto y complejo: China exige que se inscriban en su registro de empresas alimentarias hasta las fincas y los almacenes de los productores españoles. También pide "medidas de control de plagas cuarentenarias y una trazabilidad total controlada" informáticamente, explica el Ministerio de Agricultura a Público. Las autoridades chinas llevan a cabo una "revisión exhaustiva" de todo el proceso, lo que se traduce en "plazos de tramitación prolongados", asegura el departamento. Según fuentes del sector consultadas por este periódico, puede llevar más de un año o incluso dos obtener el permiso. España es el tercer mayor exportador de almendra a China, por detrás de Australia y EEUU.
Público ha preguntado a Cibus Capital si ha empezado a recoger almendra en Ejea, con sus árboles aún en el tercer año de cultivo, y si ha pedido autorización para exportar a China, pero no ha obtenido respuesta al cierre de la edición.
Prunus Nuts no es la única empresa que se ha apuntado al negocio industrial del fruto seco de regadío en Ejea de los Caballeros. También lo ha hecho Lizard Agro, gestora de la familia Entrecanales, dueña de la constructora Acciona y de una de las grandes fortunas de España. Para ello, entre 2020 y 2022 crearon cinco sociedades, bautizadas como Almond Plus y seguidas del correspondiente numeral. En Aragón tienen cultivos intensivos de almendra, además de en Ejea, en Esplús, Épila, Zaragoza, Fuentes de Ebro y Quinto, que suman 3.965 hectáreas. Su plan productivo está diseñado con un horizonte mínimo de 25 años, según declaran en su página web. A diferencia de Prunus Nuts, Lizard Agro alquila las tierras de los agricultores locales a través de Almond Plus.
Entrecanales, Del Pino, Botín, Roig, Matutes...
Los Entrecanales no son el único apellido pudiente que aparece en la nómina del agronegocio. María y Joaquín del Pino, hermanos del presidente de Ferrovial y segundo hombre más rico de España, Rafael del Pino, llegaron a tener el 46% de Innoliva, asociados con un promotor inmobiliario, Miguel Rico Rubio, y el BBVA. Se dedica al olivo en España y Portugal. En 2017, Cibus Capital compró la empresa y en 2023, el fondo británico se la vendió a Fiera Comox, un fondo canadiense.
Hace casi un año la gestora Azora Capital, creada por dos exdirectivos del Banco Santander, y JB Capital, la boutique financiera de Javier Botín, hermano de la presidenta de la misma entidad, Ana Patricia Botín, comenzaron a negociar su entrada en Arofa, empresa navarra propietaria del 33% de Iberian Smart Financial Agro (Isfa), cuya especialidad es el cultivo hiperintensivo del almendro. Arofa ha alquilado 400 hectáreas en Peralta de Alcofea (Huesca) para este fin. Público ha preguntado a la empresa navarra cuál ha sido el resultado de esas negociaciones, pero no ha recibido respuesta al cierre de la edición.
También Marc Rahola Matutes, sobrino del empresario balear y exministro del PP Abel Matutes, ha creado su propia empresa agrícola, Ocean Almond SL, que desde 2012 se dedica a explotar de forma intensiva el almendro en 1.000 hectáreas de fincas en Huesca y Lleida.
Una plantación hiperintensiva de olivas de la empresa Innoliva.Innoliva
Atitlán, grupo inversor de Roberto Centeno, yerno del dueño de Mercadona, Juan Roig, es otro de los protagonistas del agronegocio español. Hasta 2020 estuvo asociada con Sovena, proveedor portugués de aceite de Mercadona, en Elaia SA, que explota 15.000 hectáreas de olivo en España, Portugal y Marruecos. El pasado febrero, Centeno anunció la creación de una gestora de capital riesgo, Atgro Partners, que planea invertir 500 millones de euros en proyectos agroalimentarios junto con el Banco Santander y grandes fortunas –“inversores cualificados con una inversión mínima de un millón de euros”–. En concreto, pistachos en Castilla-La Mancha, uva en Perú, aguacate y arándanos.
El Santander también se ha aliado con un grupo industrial catalán, Matholding, que gestiona unas 1.000 hectáreas de almendro y olivo, a través de su filial Terranostra, en 19 fincas de Extremadura. El acuerdo firmado en 2025 facilitará préstamos a agricultores, tanto de Extremadura como de la zona del Ebro en Catalunya y Aragón, "para la transformación integral de las fincas, su modernización y digitalización".
La desconfianza de las organizaciones agrarias va mucho más allá. Porque, alertan, la llegada de los fondos y grandes grupos industriales, más que transformar el modelo agrícola tradicional, amenaza con hacerlo desaparecer.
Enrique Arceiz es escéptico con estas fórmulas. "El banco financia al agricultor porque le avala la empresa, y es la empresa la que le dice al agricultor lo que tiene que cultivar y luego le compra la cosecha al precio que la empresa le marca", advierte. El recelo del responsable de UPA en Aragón ante la entrada en el sector primario de capital ajeno impulsado únicamente por la rentabilidad económica es general: "No sabes quién está detrás de los fondos". Prunus Nuts SL, una sociedad creada con el capital mínimo legal, 3.000 euros, es propiedad al 100% de Prunus Invest SL, un holding cuyo socio único es otro holding, con sede en Londres, llamado Cibus Bella Limited. Como presidente de Prunus Invest SL figura Almonds International LLC que, según consta en la base de datos internacional Opencorporates, es una sociedad domiciliada en el estado de Delaware (EEUU). Prunus Nuts SL la administra Juan Cano Baro, quien ejerció de director financiero en el grupo murciano García Carrión –Don Simón– y en la multinacional de los cereales Kellog, según publica en su perfil de Linkedin.
Los pueblos desaparecerán
Pero la desconfianza de las organizaciones agrarias va mucho más allá. Porque, alertan, la llegada de los fondos y grandes grupos industriales, más que transformar el modelo agrícola tradicional, amenaza con hacerlo desaparecer. Este capital externo acapara las tierras –cada vez hay menos explotaciones y éstas son más grandes– y su actividad no repercute en los pueblos, crítica Enrique Arceiz. "No podemos competir con ellos: si yo quiero comprar más tierra, tengo que pedir dinero al banco; ellos ponen el dinero encima de la mesa y pagan un 60% por encima de la media", crítica. Así se han hecho con las mejores tierras, las que disponen de más agua, dejando "islas desiertas de tierra", como las llama Arceiz, terrenos marginales de secano que dejarán de cultivarse. Tampoco pueden hacer los pequeños y medianos agricultores las mismas inversiones que los fondos para reconvertir o modernizar sus explotaciones, porque su acceso al crédito es más difícil. Y no facilitan el relevo generacional. En España, el 41% de los titulares de explotaciones agrarias tiene 65 años o más. El acceso a la tierra es la mayor barrera para que los jóvenes se hagan agricultores o ganaderos: si el precio de las fincas no para de subir y el de las mejores se dispara, no es de extrañar que sólo el 9% de los dueños de explotaciones tenga menos de 41 años, según destaca el informe de COAG.
"Yo compro el fertilizante u otros suministros en el pueblo, arreglo el tractor en el taller, contrato a gente del lugar", describe, "los cultivos hiperintensivos, en cambio, se proveen directamente de los fabricantes y traen a tractoristas de la capital", denuncia el responsable de UPA. Aunque tiene claro que no se puede "volver a lo tradicional", su caballo de batalla no admite dudas: la explotación familiar con cuatro o cinco trabajadores del pueblo. Una batalla que, por el momento, no está ganando. Aragón pierde un agricultor cada día –365 al año– y sólo se incorporan 200 nuevos profesionales al año. La sangría con otros datos: en 2018, Aragón envió 45.000 solicitudes de ayudas de la Política Agraria Común (PAC). En 2025 fueron 31.000. El campo sigue vaciándose.
La amenaza, además, se extiende al futuro. "Aumentar el número de árboles por hectárea implica multiplicar también el laboreo y el abonado, exige más agua, más fertilizante... coges más almendras, pero esos árboles viven menos; en 10 o 12 años tendrán que arrancarlos y los suelos también terminarán perjudicados". Arceiz se pregunta qué pasará cuando los fondos desinviertan y se vayan. También COAG denuncia los "intereses especulativos" que se están adueñando del campo español en un proceso que ha bautizado como "uberización" o "colonización de las tierras agrícolas más atractivas por parte de grandes fondos de inversión". Una "brutal reconversión", subraya, que convertirá a los agricultores autónomos en "asalariados" de las grandes corporaciones agroalimentarias. Y pone como ejemplo la uva de mesa en Murcia, donde tres grandes empresas con fondos de inversión detrás controlan ya el 85% de la producción y comercialización.
Valor refugio y a largo plazo frente a la volatilidad de otros sectores como la vivienda urbana, el campo convertido en meganegocio está demostrando un atractivo tan irresistible que a él miran inversores tan extemporáneos como futbolistas o confesiones religiosas.
Enrique Arceiz apunta también al negocio añadido que los fondos obtienen con los derechos de emisión de CO2 y el control del recurso fundamental, el agua. Por ejemplo, Martin Davies, el responsable de Nuveen Natural Capital, cita los créditos de carbono como una "fuente potencial de ingresos" en la entrevista de Fundspeople. Todos los fondos aquí citados subrayan su apuesta por la gestión sostenible de sus cultivos, en la que se incluye la captura de carbono en el suelo.
Sobre el agua, Arceiz explica que, en la comunidad de regantes del Canal de las Bardenas, una hectárea es un voto y, al menos de momento, los regantes pequeños suman más votos que los fondos. Teme mucho más la construcción de los 28 centros de datos previstos en Aragón, que consumen enormes cantidades de agua, 25 millones de litros al año.
Futbolistas y mormones
Los grandes inversores se quedan así con las mejores tierras, inflan sus precios, mecanizan el trabajo y ajustan el número de trabajadores en busca de la máxima rentabilidad. Valor refugio y a largo plazo frente a la volatilidad de otros sectores como la vivienda urbana, el campo convertido en meganegocio está demostrando un atractivo tan irresistible que a él miran inversores tan extemporáneos como futbolistas o confesiones religiosas.
Fausto Tienza, jugador del Betis, Osasuna o Racing de Santander, ha creado Faenza Capital SL, que se dice "especializada en inversiones agrícolas sostenibles" y explota 107 hectáreas en Cuenca y Guadalajara dedicadas al cultivo intensivo del pistacho. Promete nada menos que una tasa de retorno del 20% "en un escenario conservador" y una rentabilidad anual del 50% a partir del noveno año de producción.
Hasta la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la iglesia mormona, tiene su propia empresa de inversiones agrarias, Farmland Reserve, que es el quinto mayor propietario institucional de fincas agrícolas de EEUU. En España y Portugal, planea construir una cartera de terrenos de 800 millones de euros, tras cerrar una primera compra en 2025, una finca de olivos, almendros y mandarinas en el Alentejo valorada en unos 50 millones.
Fuente: Público
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