Rabinal Achi’, la danza prehispánica que guarda la memoria colectiva
La danza Rabinal Achi’, junto con el drama de origen inca Ollantay, son las dos únicas representaciones teatrales prehispánicas de las que puede afirmarse que sobrevivieron a la invasión española sin cambios o modificaciones sustanciales. En el municipio de Rabinal, Baja Verapaz, la danza se volvió a presentar tras dos años de ausencia, aunque preocupa la falta de artistas, presupuesto para la vestimenta, así como la falta de interés de la juventud para continuar y preservar la historia de sus ancestros.
La espiritualidad y el sincretismo religioso coinciden en la celebración del patrono de Rabinal, Baja Verapaz, cada 25 de enero durante la feria titular en honor al patrono principal: San Pablo Rabinal.
San Pablo se reúne con Tohil divinidad de los antiguos mayas Achi’ que representa la luz del sol y el don de la vista y conviven dentro de un mismo símbolo religioso, mítico y cultural.
Dentro de este contexto festivo y espiritual, las representaciones culturales afloran en una fecha creada no solo para la veneración de las divinidades locales, sino también para la exaltación de la figura cultural e histórica del pueblo de Rabinal, y más específicamente de la población maya Achi’ del municipio. Es así como el Rabinal Achi’ aparece en escena, luego de varios días de ceremonias en las que las máscaras de los personajes de la obra son veladas, desahumadas y cuidadas por las cofradías.
Guerrero Águila visto desde atrás, donde porta la insignia del águila bicéfala, símbolo de la nobleza de Kajyup. Foto de Jorge Fernández
¿Cómo se entiende el Rabinal Achi’?
Aunque Rabinal es un territorio reconocido dentro y fuera del país como una de las cunas del folclore y la espiritualidad en Guatemala con sus múltiples fechas sagradas, ceremonias sincréticas y danzas que representan su vida y su historia, el Rabinal Achi’ es una obra distinta, compleja y profunda como para encasillarla únicamente dentro del folclore.
El Rabinal Achi’ es una obra teatral de corte dinástico que data del siglo XV, perteneciente a la época de los reinos, señoríos y ciudades-Estado del periodo posclásico de las tierras altas. La obra sobrevivió a la invasión española de estos territorios y a la persecución de los símbolos espirituales por parte de la Iglesia católica, manteniéndose en la clandestinidad dentro de las comunidades Achi’ de Rabinal. Fue redescubierta por el ojo europeo en 1856, cuando el sacerdote francés Charles Étienne Brasseur de Bourbourg la tradujo con la ayuda de su intérprete Bartolo Sis.
Esta obra de teatro narra la historia del príncipe Kawek K’iche’, quien es capturado en las afueras de las murallas de la ciudad de Kajyup, capital de los Achi’ Rabinaleb, tras intentar secuestrar nuevos súbditos y expandir su territorio.
Kawek K’iche’ y Rabinal Achi’ dándose las espaldas mientras recitan sus diálogos correspondientes. Foto de Jorge Fernández
El príncipe K’iche’ es capturado por el Rabinal Achi’, príncipe de Kajyup, quien lo conduce al interior de la ciudad, hasta la corte del rey Achi’ Job Toj, para que sea este quien analice el caso y juzgue el crimen de Kawek K’iche’.
La obra gira en torno a diversas pruebas de honor y valentía entre los hombres de la élite K’iche’ y Achi’, y culmina con el sacrificio de Kawek K’iche’ por sus crímenes, no sin antes ser tratado como un invitado de gran importancia dentro de la ciudad de Kajyup: se le ofrecen los mejores licores, se le alimenta con las mejores comidas, se le viste con la capa de plumas de quetzal y se le permite regresar a su territorio para despedirse de sus montañas y valles antes de su muerte.
Su relación con la historia de los Achi’
Además de una expresión cultural del pueblo Achi’, el drama del Rabinal Achi’ también es una obra concebida para recordar su victoria sobre los K’iche’ de Q’umarkaj, en lo que actualmente es Santa Cruz del Quiché, la cabecera departamental de Quiché.
Según el antropólogo e historiador francés, Alain Breton, el Rabinal Achi’ relata, desde una estructura histórica y poética, el conflicto entre dos potencias regionales que, tras hostilidades como la destrucción de poblados y aldeas, escalan el enfrentamiento cuando el rey Job Toj, soberano de los Achi’ Rabinaleb, es secuestrado por los K’iche’.
Este entramado de relaciones políticas y conflictos bélicos constituye el epicentro y los antecedentes de la historia narrada a través de las percusiones del tun, así como de los trajes y las máscaras de los danzantes.
Algo que resulta especialmente relevante de la obra es lo poco alterada que se mantiene en su contenido frente a la influencia europea y cristiana, lo que la convierte en una representación más fidedigna de una visión del arte entendida no solo como artificio, sino como herramienta de cohesión y propaganda cultural.
El Rabinal Achi’, junto con el drama de origen inca Ollantay, son las dos únicas representaciones teatrales prehispánicas de las que puede afirmarse que sobrevivieron a la llegada de los europeos sin cambios o modificaciones sustanciales que alteraran su interpretación como textos precolombinos.
El papel de la obra durante el conflicto armado interno
En la historia reciente de Guatemala, los habitantes de Rabinal, en especial la mayoría de población maya Achi’, fueron duramente golpeados por el conflicto armado interno guatemalteco de 1960 a 1996, siendo especialmente cruel en la época de los ochentas. Según el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), en este territorio se perpetraron al menos 34 masacres cometidas por fuerzas del Estado contra la población indígena, considerada entonces como “enemigo interno”. La violencia sistemática dejó profundas huellas en el tejido social, espiritual y cultural del pueblo Achi’, marcando una de las etapas más dolorosas de su historia.
De acuerdo con testimonios locales, la persecución y el clima de terror impuestos durante el conflicto armado mermaron de manera significativa la participación comunitaria, para evitar sospechas en sus organizaciones culturales que podrían poner en peligro la vida de los participantes, sin embargo, la representación de la obra teatral no dejó de realizarse, resistiendo de esta manera la población a la maquinaria de exterminio del Estado.
El conflicto armado interno dejó más de 250,000 personas asesinadas y desaparecidas en todo el país, configurando uno de los episodios más sangrientos de la historia reciente de América Latina y afectando directamente la transmisión de prácticas culturales ancestrales entre los pueblos mayas que fueron perseguidos durante ese periodo.
Tras el fin del conflicto, las comunidades Achi’ de Rabinal comenzaron a articular su memoria histórica a través de espacios culturales y comunitarios que vinculan el pasado de violencia con su identidad e historia ancestral. En este proceso, el Rabinal Achi’ ha ocupado un lugar central como símbolo de continuidad cultural y resistencia, no solo como una obra teatral heredada del periodo prehispánico, sino como un acto de memoria colectiva, conquistando el símbolo ante el opresor.
La representación el 25 de enero de 2026
El Rabinal Achi’ o Xajooj Tun, que significa “Danza del Tambor Sagrado”, es una obra compleja de comprender sin contar previamente con el conocimiento de la trama o la lectura del guion teatral, pues dista considerablemente de otras representaciones o danzas que se presentan en el territorio de Baja Verapaz.
La representación se inicia y se desarrolla a lo largo de cuatro actos que narran la historia ya conocida a grandes rasgos. Primero, la captura de Kawek K’iche’ por el Varón de Rabinal; 2, su juicio ante el rey Job Toj, quien lo honra antes del sacrificio; 3, el diálogo con el Rabinal Achi’ y la oferta de salvar su vida a cambio de servir como guerrero, propuesta que el príncipe rechaza; y, finalmente, 4, la ceremonia ritual que culmina con su muerte.
La obra es acompañada únicamente por el sonido del tun y por el chirriar de los platos de metal que algunos de los actores sostienen y hacen resonar en sus manos.
Con la entrada principal del primer acto los personajes giran y se expanden por todo el escenario, permitiendo apreciar a Kawek K’iche’ con su traje púrpura y su máscara de tonos cobrizos verdosos; al Varón de Rabinal con su traje verde; al rey Job Toj vestido de rojo; a las doncellas que danzan sin máscaras; y a los guerreros jaguar y águila, quienes portan imponentes trajes revestidos de plumas de colores, telas, máscaras y tocados que denotan su rango militar, pavoneándose como soldados de élite.
Los diálogos se desarrollan en idioma Achi’, lo cual puede resultar confuso para el espectador que no lo habla o que no posee un conocimiento profundo de la trama, sin embargo, esta elección añade una solemnidad poética particular, pues los versos son recitados en su lengua materna, con su tono y timbre característicos.
José Manuel Coloch, actual director de la Danza Rabinal Achi’, relata cómo ha sido el proceso de organización de la obra y destaca que en años recientes la representación se ha visto interrumpida tanto por la falta de artistas que puedan interpretarla como por la carencia de presupuesto para los trajes y los múltiples preparativos que implica el montaje del drama teatral.
Por aparte, don Ángel Ixpacoy, uno de los asistentes de los danzantes (encargado de acomodar los trajes, los tocados, brindarles agua y ayudarles a retirarse las máscaras), comenta que realiza esta labor desde hace veinticinco años como una forma de preservar y compartir la historia de sus ancestros. Con cierta preocupación, confiesa que muchos jóvenes de la comunidad no se están interesando en la danza y que existen pocos esfuerzos por acercar a la juventud al conocimiento de su propia historia.
Ángel Ixpacoy interviniendo para acomodarle el traje a uno de los danzantes mientras la presentación se lleva a cabo. Foto de Jorge Fernández
El 25 de enero de 2026, a las 9:30 de la mañana, frente al cabildo de Rabinal, fue presentada la obra después de un año de ausencia. Entre el público asistente se encontraba Harris Whitbeck Cain, director del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), quien inauguró la danza con un acto protocolario que incluyó fotografías junto a los artistas representantes. A esta primera puesta en escena asistieron también otras autoridades estatales, lugareños, turistas nacionales y extranjeros, académicos de distintas regiones y población vecina de otros municipios de Baja Verapaz.
El Rabinal Achi’ fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2008. Previamente, había sido reconocido como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación en Guatemala mediante el Acuerdo Ministerial 294-2004, fechado el 10 de mayo de 2004.
Más allá de su valor estético o patrimonial, el Rabinal Achi’ continúa siendo un acto de memoria, identidad y resistencia para el pueblo Achi’. Su permanencia, pese a la colonización, la violencia estatal y el paso del tiempo, da cuenta de una tradición que no se limita a la representación escénica, también se extiende como un espacio de cohesión comunitaria y de afirmación histórica.
Cada nueva puesta en escena reactualiza un drama prehispánico, recuerda que la cultura, cuando es sostenida por la comunidad, puede sobrevivir incluso a los intentos más sistemáticos de borrarla. En el municipio de Rabinal, el Xajooj Tun sigue danzándose como una forma de decir, una y otra vez, que el pueblo Achi’ sigue en pie.
Fuente: Prensa Comunitaria