Suplemento Ojarasca N° 184
Se equivocan los que creen que el cambio es ahora o nunca. Para como están el país y el mundo, la lucha se volvió permanente. La liberación nacional, el único horizonte de una verdadera democracia, ya aprendimos que ha de ser plural e incluyente. No termina con masacres, éxodos, guerras amorfas, cárceles repletas, huelgas vendidas, bloqueos reprimidos. Mucho menos con unas elecciones.
Por supuesto dan envidia (incompleta) los procesos sudamericanos, pero ni Bolivia, ni Ecuador, ni Argentina llevan airosamente la defensa de la nación nada más porque sí. Grandes y pertinaces resistencias, movilizaciones, elaboraciones populares y no poco dolor preceden la consolidación de gobiernos obligados a ser decentes, aunque haya que andarles torciendo el brazo.
¿Será la HORA?Se equivocan los que creen que el cambio es ahora o nunca. Para como están el país y el mundo, la lucha se volvió permanente. La liberación nacional, el único horizonte de una verdadera democracia, ya aprendimos que ha de ser plural e incluyente. No termina con masacres, éxodos, guerras amorfas, cárceles repletas, huelgas vendidas, bloqueos reprimidos. Mucho menos con unas elecciones. Por supuesto dan envidia (incompleta) los procesos sudamericanos, pero ni Bolivia, ni Ecuador, ni Argentina llevan airosamente la defensa de la nación nada más porque sí. Grandes y pertinaces resistencias, movilizaciones, elaboraciones populares y no poco dolor preceden la consolidación de gobiernos obligados a ser decentes, aunque haya que andarles torciendo el brazo.
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