Suplemento Ojarasca N° 171

Idioma Español
País México

Si como propone el poeta wayuu Miguel Ángel López-Hernández, somos la primavera de nuestros muertos, basta ver estos rostros que no vemos de los niños de Cherán para entender (los pueblos siempre lo han entendido) que la tierra no es nuestra, sino de los que siguen.

La Tierra, ciudades incluidas. La tenemos de encargo. Se las estamos cuidando. Y esa es una grave responsabilidad.

Bien que sabemos que los indígenas no cuentan. Y menos en México, donde aunque les regateen cifras e identidades, siguen siendo la cuarta parte de todos los indígenas americanos, y sin duda los mexicanos que mejor defienden al país, de tan sólo defenderse.

Los sentimientos colectivos de “¡ya basta!”, “nunca más un México sin nosotros”, que hallan su eco en “estamos hasta la madre”, “ni una más”, han permeado a contrapelo la conciencia nacional. Atrapado como está el país en el peor vendaval capitalista de la historia, ubicado en el mero corazón del cataclismo, donde al “choque de culturas” del pensamiento colonial le viene a salir el chirrión por el palito. Somos el catálogo de muestra de lo que puede resultar el mundo futuro si no detenemos al neoliberalismo brutal.

Suplemento mensual *número 171*, julio 2011

Temas: Pueblos indígenas

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