Advertencia de investigadores ante un desastre ambiental por los incendios

Idioma Español
País Argentina

La frecuencia y la dimensión con que empezaron a suscitarse los incendios en islas desde hace un par de años motivaron a un grupo de científicos a investigar sobre esta temática. “No era un momento para mirarlo desde la televisión”, dice el Dr. en Ciencias Naturales Rafael Lajmanovich a EL DIARIO. Compartió información y apreciaciones de una iniciativa que acompañan organizaciones de la sociedad civil.

“Efectos de los incendios 2020 en el suelo y biota de humedales del río Paraná: Perspectivas de restauración ecológica” es la investigación en la que se involucró Rafael Lajmanovich. Es Doctor en Ciencias naturales, Investigador principal del Conicet, profesor titular de la cátedra de Ecotoxicología y trabaja en la Faculta de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral.

Si bien es de Paraná, se define “de las dos ciudades” y relativiza el dato porque “es todo una gran metrópoli, no hay que diferenciar”, dice.

La investigación estuvo a cargo de un equipo de biólogos del Conicet y de la UNL que integraron también Paola Peltzer, Ana Paula Cuzziol, Andrés Attademo, Andrés Bortoluzzi, Evelina León, Agustín Basso y Silvia Seib (UADER). Específicamente en los incendios de la Isla Puente, trabajaron Peltzer, Lajmanovich, Ana Cuzziol y Esteban Rossi (UNER).

Lajmanovich se vincula de manera especial con la temática cuando la problemática de los incendio recrudece, en 2020, en plena pandemia. “Si bien en mi caso trabajo hace más de 30 años y el resto del equipo en función de su edad, menos tiempo, somos todos ecólogos, expertos en fauna del área de influencia del río Paraná".

-¿Puntualmente, qué los decide a abocarse a esta investigación?

-Si bien los incendios no eran algo que uno desconocía ya que ocurren históricamente desde siempre porque es una práctica -se puede decir-, de alguna manera, habitual en la zona de islas y otros lugares, lo que pasó en 2020 fue una cosa inusitada, que se escapaba de todas las normalidades posibles. Y si bien para Rosario podía ser algo más habitual, en esta área no estábamos tan habituados a que eso ocurra con la magnitud que ocurrió ese año. No puedo juzgar al resto de los colegas o personas que trabajan en ciencias ambientales, pero me parece que no era un momento para mirarlo desde la televisión.

-A propósito, se refleja la sorpresa por la magnitud de las llamas, las columnas de humo, las molestias que causan las cenizas y el olor humo que alcanza a los domicilios. ¿Cuál es el daño que no se advierte?

-De lejos se ve el humo, se siente el olor y por ahí la gente se preocupa porque las cenizas llegan a las terrazas y ensucian la ropa. No estamos viendo ni siquiera la punta del iceberg, estamos viendo la sombra de la punta del iceberg. Realmente lo que está pasando es un desastre ambiental de magnitud sobre todo cuando se repite de la manera que está ocurriendo. Esto ya va para dos años y aparentemente no habría nada que indique –por lo menos a mi- que deje de pasar. Desde el punto de vista científico ningún escenario ha cambiado como para que esto deje de ocurrir.

-¿Qué tiene en cuenta en esa apreciación?

-La bajante de los ríos que tiene bastante que ver en todo esto, sobre todo en la magnitud de los incendios en zona de islas. Son todas áreas que en esta época del año tendrían que estar inundadas y no quemarse. Sin embargo, está todo absolutamente seco y no hay nada que haga pensar que el río regularice su caudal, al contrario, eso va a continuar con lo cual esa parte del escenario no va a alterarse. Ante el cambio climático todos sabemos que estamos en un proceso prácticamente irreversible que si alguna vez se soluciona, no va a ser a corto plazo y no hacemos absolutamente nada ni Argentina ni el resto del mundo para que esto cambie; o sea que es otro parámetro que tampoco se va a alterar.

Si a eso le sumamos las cuestiones productivas extractivistas de una política que Argentina va llevando a cabo hace muchísimos años, tampoco pareciera que vaya a modificarse porque todos los gobiernos basan su economía en el extractivismo, o sea, en continuar con lo que se está haciendo ahora que es devastar la naturaleza para conseguir dólares. Eso tampoco va a cambiar. Entonces, ninguno de los escenarios va a cambiar por lo cual todo hace pensar que lo de los incendios va a continuar.

-¿Qué es lo que caracteriza a este desastre ambiental de magnitud del que usted habla?

-Cuando hablo de un desastre ambiental de magnitud no me refiero puntualmente a lo que pasó en la Isla Puente. Ese es un punto de los cientos de focos de incendio que existen a lo largo de todo el eje del río Paraná y que se continúa hasta Brasil. Estamos hablando de un fenómeno global de Latinoamérica.

Como paranaenses nos preocupó lo que pasó en la Isla Puente, pero eso es una mínima expresión de lo que está pasando en todas partes. Hay mapas que muestran incendios a lo largo de un montón de provincias y todo muy relacionado con el eje del río Paraná. No es una cuestión puntual, no se trata de ver quién prendió el asado. Esa es una pavada que hace la Justicia para justificar su trabajo; no tiene mucho sentido.

Muchos ejemplares de la flora autóctona quedaron calcinados.

La investigación

-¿Qué daño producen estos incendios a la vista de un científico?

-Básicamente hay dos componentes que se afectan, por un lado la flora y por otro, la fauna. En el caso de la flora son árboles que tienen muchísimos años. En la zona de islas en general, hay un gran porcentaje de vegetación nativa afortunadamente, mayor que lo que puede haber en el centro de la provincia. Esa vegetación nativa se está exterminando y se están quemando sus bancos de semillas, ejemplares muy añosos, que tardan mucho tiempo en volver a recuperarse y hasta se corre el riesgo que sea reemplazada por vegetación exótica.

Ahí tenemos un peligro bastante importante: lo poco que nos quedaba de selva nativa, la estamos diezmando. Y lo mismo en cuanto a la fauna. El río Paraná como un eje que viene desde el Amazonas hasta el río de la Plata actúa como un enorme corredor biológico. Si se observa en un mapa se va a ver que de ambos lados está todo desforestado, plantado con soja, cultivado y lo único que mantiene ese equilibrio natural de los ecosistemas en toda esa área es el eje de deltas e islas del rio Paraná.

Y justamente esa es la biodiversidad que se está afectando, con lo cual eso tiene un impacto ambiental grandísimo que todavía no se ha valorado. Lo que nosotros estamos intentado hacer es justamente eso, pero hace poco que empezamos y tampoco sabemos si vamos a continuar siempre con este tema. A nosotros nos interpeló la desidia de la comunidad gubernamental para tratar de frenar estos fenómenos y ante la falta de otras investigaciones, empezamos la propia.

-¿En qué instancias está la investigación del equipo que integra?

-Hay una parte que ya finalizó, que se presentó el año pasado en el congreso más importante de Ecología de la restauración de Argentina. Fue un estudio de casi 6 meses que refiere a las quemas de 2020. Y ahora estamos comenzando un nuevo ciclo con las quemas que ocurren durante el verano que no era tan habitual antes. Probablemente, el año que viene seguiremos trabajando durante el verano y en algún momento expondremos nuevos resultados. Pero ya hemos expuesto resultados en varios congresos y están siendo publicados en una revista internacional.

-Las investigaciones de este equipo se hacen desde universidades públicas, organismos estatales de investigación, ¿son consideradas por áreas gubernamentales donde se toman decisiones?

-A nosotros nadie nos consulta, ni tienen por qué. No somos parte de ninguna gestión universitaria ni parte de un gobierno. Somos docentes, empleados.

-Están produciendo conocimiento que podría resultar relevante para tomar decisiones.

-Supongo que sí. Nuestra obligación es publicar a través de los congresos y publicaciones científicas lo que estamos haciendo. Lo hacemos realmente por un interés propio de trasmitir a la comunidad nuestros conocimientos.

La fauna tampoco pudo escapar del poder destructivo de las llamas, como los ofidios.

Faros de alerta y ley de humedales

-Hay medidas que se están tomando, como sistema de faros para monitoreo para detectar cuando empieza a producirse un incendio o aumentar recursos a quienes se ocupan de sofocar los focos ígneos.

-Eso lo veo como todo muy útil. Admiro la tarea que llevan a cabo los brigadistas y los bomberos. He visto en forma personal cómo trabajan, a veces con no demasiadas herramientas; he visto el esfuerzo que hacen. Eso es admirable. Ellos son los verdaderos héroes y por otro lado, las organizaciones que son las que muchas veces se ponen estos problemas al hombro: las ONG y los simples ciudadanos que muchas veces son los encargados de visibilizar todo esto que, muchas veces, parecería que el Estado lo quiere tapar. Hay asambleas, cortes de puentes… Creo que si algo va a cambiar es justamente por la presión ciudadana de estas organizaciones ambientales.

-¿La ley de humedales podría ser una ayuda?

-Supongo que colaboraría un montón, pero también creo que falta voluntad política para que todo ese paquete de leyes luego se cumpla. Y hay problemática que escapa a esta nueva legislación que implica sobre todo el ordenamiento territorial que tiene que haber para que los humedales sean considerados lugares en donde no se pueda hacer cualquier actividad, sino lo que se ha hecho ancestralmente. Hay comunidades, personas que viven ahí en equilibrio con la naturaleza hace muchísimos años, se han encargado de preservarlo, no han prendido fuego. Esas personas deben seguir estando, no hay que desplazarlos y que esas zonas continúen de la forma más prístina posible.

-Desde hace algunos años y en la actualidad hablamos mucho más del ambiente y del cuidado del ambiente. ¿Diría que se actúa en consecuencia?

-El cuidado del ambiente es una especie de moda en algún momento. Me parece que hay más discurso que acción. Demasiado discurso, demasiado spot publicitario, demasiado, demasiado…Todo verde. Me parece que hay una sobreexplotación del discurso ambiental que no se correlaciona demasiado con la realidad.

Los investigadores hallaron gran cantidad de batracios muertos. (Fotos gentileza equipo de investigación)

Fuente: El Diario

Temas: Biodiversidad, Crisis climática

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