Agroganadería 4.0: ¿una política de Estado?

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La agroganadería del futuro llegó a Argentina con una propuesta para el modelo alimentario denominada “AgTech, el nuevo paquete tecnológico del sector agropecuario”. Al mismo tiempo, se impulsa un modelo de desarrollo basado en la producción intensiva de cerdos lo que fue rechazado por miles de personas que suscribieron un posicionamiento.

Imagen de Internet

¿La agricultura del futuro llego a la Argentina? Si la pandemia pone en evidencia un modelo productivo que está en crisis entonces, ¿no hay salida para la vida? Desde el portal Naturaleza de Derechos [i] acaban de publicar un documento llamando la atención sobre una política de Estado que reafirma el modelo extractivo de producción agrícola ganadero que, sabemos, perjudica gravemente la vida en todas sus formas.

Bajo el argumento de asegurar la alimentación de los pueblos con la bandera de la seguridad alimentaria, las corporaciones, cuyas ganancias provienen del negocio agroganadero, vienen explotando la vida, como lo refleja la actual pandemia. La actividad agroganadera que nos alimenta parece que ha dejado de ser algo relacionado con la naturaleza y se convierte en un sistema digital de control, referenciación y prescindencia de los saberes de los pueblos.

“Carne sintética ultraprocesada, material celular con sabor a pollo o pescado, huevos artificiales, semillas de maíz, soja, girasol y también todas las frutas, hortalizas y verduras sometidas a la edición genética mediante la técnica CRISPR, campos despoblados controlados por drones teledirigidos y programables para sembrar, medir variables y seguir fumigando con nuevos combinados de agrotóxicos y fertilizantes sintéticos con la incorporación de software de precisión para mapear y recolectar toda la información de los recursos biológicos y genéticos, automatización de procesos físicos de cosecha”, es parte de la larga lista de actividades y procesos que reflejan la realidad de las actividades agroganaderas ligadas al Nuevo Paquete Tecnológico del Sector Agropecuario, AgTech.

Tecnología digital aplicada a la agricultura tal como lo describe una corporación bancaria, o como explica la Asociación Argentina de Siembra Directa (Aapresid). Pero como las palabras reflejan la realidad, el término AgTech surge de la combinación de agricultura y tecnología, al igual que FinTech, que surge de la unión de finanzas con tecnología, y pone en evidencia un modelo de concentración y maximización de ganancias.

Desde Aapresid proponen “una nueva agricultura que procura aumentar la productividad sin los efectos negativos propios de los esquemas de labranza. Y es una auténtica respuesta al gran dilema entre producción y sustentabilidad que hoy enfrenta la especie humana”. Nada se dice del virus que amenaza a la humananidad, mientras se invisibilizan sus causas y se pone en el campo de la responsabilidad individual la subsistencia.

La empresa Auravant, con base en Argentina y España, es una plataforma digital, con versiones web y móvil, como explican ellos mismos, que se aplica a la producción agrícola: “permite realizar seguimiento y monitoreo de cultivos a través de imágenes satelitales o de drones, análisis e integración de las distintas capas del suelo para generar ambientaciones, prescripciones variables de insumos para aplicar la dosis óptima se semillas, fertilizantes y herbicida”.

El INTA y la Facultad de Agronomía de la UBA, firmaron un convenio para aplicar esta tecnología desde los dos mayores organismos públicos relacionados con la producción de conocimiento y la educación pública, que acompaña a productores y forma profesionales en el ámbito público. Este acuerdo tecnológico parece ser la continuación de convenios que se firmaron durante la gestión anterior de gobierno, como por ejemplo, la que firmó el INTA Paraná en julio de 2019. Se pone en evidencia, aunque invisibilizada, que hay una continuidad de políticas a pesar del cambio de gobierno.

Bill Gates cada día más cerca

Tal como explican en su documento desde Naturaleza de Derechos: el plan AgTech nace del acuerdo, en el año 2018, suscripto por el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, y el presidente de Microsoft Latinoamérica, César Cernuda. Se trata de la “Alianza Digital Educativa para Las Américas” con el objetivo de implementar una digitalización completa de la agricultura, a través de una amplia plataforma tecnológica de Microsoft utilizando herramientas de Internet de las Cosas (IoT), Big Data e Inteligencia Artificial (IA); así como la aplicación de innovación y tecnologías de información y comunicación en proyectos de desarrollo, entre otras.

¿Bailando por un chancho?

Argentina firmó un acuerdo con China para producir nueve millones de toneladas de carne porcina, lo que implicaría para pasar de producir 6/7 millones de cerdos por año a 100 millones. Una iniciativa suscripta por el Ministro de Relaciones Exteriores, y virtual Ministro de Agricultura, Felipe Solá, como funcionario de gobierno.

Pocas horas después miles de firmas suscribieron el documento “No queremos transformarnos en una factoría de cerdos para China, ni en fábrica de nuevas pandemias” [ii]. En el comunicado se expresa que “Para entender la magnitud de lo que significan 9 millones de toneladas de carne, tengamos en cuenta que estas representarían 14 veces el total de lo producido por el país en todo el 2019”. El actual modelo productivo que privilegia las ganancias sobre la vida nos llevó a una crisis sanitaria que solo encuentra precedentes en “el ébola, la gripe aviar y la porcina, el SARS y otras zoonosis”, detallan. El hacinamiento animal en criaderos industriales, utiliza una cantidad de antibióticos y antivirales para prevenir enfermedades y engordarlos rápidamente. Un caldo de cultivo para la mutación de virus y bacterias. El resultado es el que hoy ha puesto en peligro a la humanidad a la vez que implica la matanza de miles de millones de animales.

En el comunicado recuerdan que “el riesgo para la salud es innegable, pero corre el peligro de ser desatendido, como lo fue en 1996 con la introducción de la soja transgénica”. Entonces, Felipe Solá era Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca y aprobó la introducción de esas semillas que solo crecen en combinación con un paquete de venenos aumentando el uso de agrotóxicos en un 1400% en casi 25 años de agronegocio transgénico.

Los gobiernos plantean como única posibilidad de desarrollo el extractivismo en todas sus formas, que los pueblos se empeñan en rechazar sistemáticamente. Seguramente, hay muchas más opciones que no comprometen el peligro para la vida en todas sus formas.

[i] https://drive.google.com/file/d/1P7YJfmfD8aVkF_tEtofCJVieu8uKeIt0/view?fbclid=IwAR3w-Y-iveB3-ZWhyjT2J_nHClTC9ghh9-kzjTpnXw8BxWTds5bNIvzFWQk

[ii] https://pactoecosocialyeconomico.blogspot.com/2020/07/no-queremos-transformarnos-en-una.html

Fuente: Marcha

Temas: Agronegocio, Nuevas tecnologías

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