Territorios Climáticamente Inteligentes: neo-colonización y viejas mentiras de la agroindustria

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En octubre del 2013 el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) y la Real Embajada de Noruega en Guatemala firman una carta de entendimiento para impulsar los territorios climáticamente inteligentes (TCI) con la ayuda de un prepuesto de diez millones de dólares. Este proyecto se ejecutará en Guatemala, El Salvador y Honduras así como en algunas partes de Nicaragua y Costa Rica.

Los territorios climáticamente inteligentes son, según sus promotores, espacios geográficos y sociales en donde los servicios ecosistémicos son mantenidos y restaurados, mejorando el bienestar de la población local mientras que continuamente se optimiza la mitigación y adaptación al cambio climático (…) Los conceptos y las herramientas de los sistemas de producción climáticamente inteligentes deben integrarse en un marco territorial con el fin de hacer una contribución genuina y duradera a la seguridad alimentaria, la mitigación del cambio climático y la capacidad de adaptación de los países empobrecidos.

 

Dentro de esta propuesta se ubica la agricultura climáticamente inteligente la cual se puede denominar como una falsa solución tecnológica al cambio climático. También es una nueva estrategia para llenar de organismos genéticamente modificados(OGM) los territorios rurales. Además, se sigue basando en las viejas promesas del sistema de agroindustrial de producción, de acabar con el hambre recetando una fórmula ya fracasada: agronegocio, agrotóxicos y monocultivos (y más recientemente OGM).. Esta nueva invención de las grandes corporaciones agrícolas y algunas instancias de Naciones Unidas, crea confusión sobre las verdaderas causas que provocan el cambio climático, introduce nuevos conceptos y trata de apropiarse de propuestas milenarias campesinas e indígenas: a través de la utilización de las técnicas y saberes tradicionales, los promotores de las falsas soluciones -corporaciones, gobiernos e instituciones internacionales- dicen enseñarle a indígenas y campesinos cuando la cosa es al revés. Así se apropian de saberes tradicionales y procesos de resistencia al tiempo que legitiman un modelo decadente que entre otros, es causa del cambio climático.

 

Esta nueva falsa solución además convierte en mercancía al agua, el aire, la tierra y el bosque. La agricultura climáticamente inteligente además es parte de lo que hoy se conoce como economía verde -que como ya lo hemos analizado en COECOCEIBA, no es más que el mismo modelo vigente pero pintado de verde-.

 

La agricultura climáticamante inteligente es una de las bases de la economía verde desde donde se formulan políticas agrarias globales, que lograría una “intensificación sustentable de la agricultura” según la FAO. Es decir, lo que buscan es producir más para vender más dentro de la lógica del modelo de desarrollo vigente. A través de esta propuesta, se intenta disfrazar el accionar del modelo del agronegocio, con el uso de propuestas y prácticas tradicionales campesinas e indígenas. Se intenta de esta forma, colonizar la práctica del mundo campesino e indígena para introducir la biotecnología. En la lista de quienes financian y promueven estas nuevas falsas soluciones están la Fundación Bill & Melinda Gates, la Federación Internacional de Semilleros, CropLife y Monsanto que se han caracterizado por estar de lado -y promover y defender- el modelo de desarrollo vigente que causa cambio climático. Al mismo tiempo promueven nuevas revoluciones verdes y los OGMs como herramienta para adaptarnos al cambio climático. Es decir, más falsas soluciones.

 

¿Quién debería cambiar realmente?

 

Durante las negociaciones de la 17ª Conferencia de las Partes (COP-17) de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, realizada en Durban, Sudáfrica, se informó que el sector agroindustrial mundial aporta del 45 al 60 por ciento de las emisiones contaminantes que provocan la crisis climática.

 

Lo que no dice el CATIE es que quien esta atrás de esto, son las grandes corporaciones agrícolas gracias al sistema agroindustrial que impulsan basados en rentabilidad y especulación financiera. Un ejemplo importante en Costa Rica es la industria piñera, bananera y azucarera que acaparan el 60% de la tierra cultivable disponible en el país.

 

La agricultura a pequeña escala, diversificada de campesinos y campesinas en realidad enfría el planeta, porque no usan grandes maquinarias, ni exceso de agrotóxicos, y venden sus productos en los mercados locales, sin grandes traslados de alimentos, entre otras razones.

 

Por lo tanto, la inteligencia dice que no es la agricultura campesina la que debe cambiar, o “adaptarse”, es en realidad la agroindustria basada en el monocultivo, los agrotóxicos y el transporte megakilometrico de insumos y alimentos, los que deben de ser frenados inmediatamente.

Fuente: COECOCEIBA

Temas: Nuevas tecnologías

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