Andalgalá: «No le tuvimos miedo ni al frío, ni al viento, ni a las empresas»

Por ANRed
Idioma Español
País Argentina

Hace cinco días que vecinos y vecinas de Choya  (Andalgalá) se encuentran acampando en el cerro Aconquija con el fin de cuidarlo del proyecto minero MARA. En la tarde del sábado, un grupo fue a la tradicional «Caminata por la vida» en la plaza principal de Andalgalá. «No le tuvimos miedo ni al frío, ni al viento, ni a las empresas», manifestó un vecino choyano.

Eran ya un poco más de las siete de la tarde. En la plaza 9 de Julio de Andalgalá se empezaba a reunir gente con sus carteles. Todos con el fin de defender el agua y seguir diciendo siempre no a la megaminería.  

El ritmo de la tarde cambió cuando empezaron a llegar autos tocando bocina. Fue entonces que las voces repetían: "¡Son los compañeros de Choya!" Y una ola de festejo y aplausos las y los recibió.

Venían del Cerro Aconquija, tras cuatro días de acampe batallando contra el frío, contra supuestas denuncias de desalojo, pero sobre todo contra la empresa MARA y sus maquinarias mineras. Por ellas corre riesgo el cerro y el agua del río. La salud de los vecinos. El presente y el futuro de Andalgalá.

El abrazo de Andalgalá a estos pueblerinos y pueblerinas, al cerro y al territorio de Catamarca se hizo sentir en la caminata. Un pueblo que grita con fuerza, y esta vez siendo guía los choyanos y choyanas con su bandera: «Choya dice no al proyecto MARA».

Rita, una vecina del pueblo en diálogo con ANRed, relató cómo comenzó todo:

»Unos vecinos que tienen en la quebrada de Choya animales, habían ido a verlos y se encontraron con que el cerro lo estaban trabajando máquinas. Habían entrado hasta campo grande, con las máquinas de la empresa MAFAP (supermercado proveedor de máquinas mineras) y estaban rompiendo el cerro».

Esta situación llevó a que investiguen un poco más. Porque previamente el agua del río (de la que se proveen) les estaba llegando sucia. Lo veían diferente a cuando eso ocurría por las crecidas. «Tenía algo más pesado», cuenta Rita. «Se asentaba en las vasijas, en las pavas, en las cosas que usábamos para calentar el agua».

Así fue que subieron al cerro a caballo y vieron cómo esas maquinarias estaban contaminando el agua. Sacaron fotos. Hicieron denuncias con el Concejo Deliberante y con el Intendente.

Fueron representantes del gobernador Raúl Jalil y sin formalidades dijeron «que estaba todo bien».

«Nunca nos dijeron nada. Eso nos dejó mucho daño moral y psicológico. Sufrimos mucha angustia. La gente de Choya está muy triste, llora. Hay gente mayor que no puede hacer nada y siente impotencia. Eso es lo que nos lleva a esta lucha. Con fuerza».

 Esa misma mañana funcionarios del gobierno provincial fueron a verlos. Muy lejos de dar soluciones, fueron en búsqueda de «diálogo». Algo que los vecinos y vecinas le hicieron demostrar que no quieren más. El pedido es claro: que bajen las máquinas del cerro.

El comunicado de La Asamblea Algarrobo, espacio que adhiere y acompaña el acampe, expresó ese mediodía:  «Demostraron, una vez más, una indignante subestimación hacia el pueblo que demostró una y mil veces que no hay nada más importante que su agua». Conocen su río, conocen el cerro y el suelo que habitan todos los días. Saben que hay algo que no anda bien. Pero desde este sector del estado sólo recibieron negación. Ni siquiera aceptaron mirar sus pruebas y no reconocieron el daño. Como Carolina Cabrera ahí presente, secretaria de Control Ambiental, que hablaba de «abundantes lluvias que hubo». Cuando los pueblerinos aseguran que fue el verano más seco en mucho tiempo.

La caminata terminó en la misma plaza donde empezó todo. Donde empezó hace doce años. Y donde sigue también.

Fuente: ANRed

Temas: Extractivismo, Minería

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