Hasta encontrarlos

Idioma Español
País México

Por más que insisten las autoridades en cerrar el caso de Ayotzinapa, se abren siempre las mismas puertas últimas al descontento de los desengañados. Padres, madres, hermanos y hermanas, estudiantes compañeros, organizaciones buscadoras y solidarias siguen buscando respuestas. Y a los 43 muchachos.

Para el Estado es indigerible extender la tela de juicio a los altos mandos militares y gobernantes relacionados con el “caso”. Sí, la “verdad histórica” quedó finalmente enterrada, para vergüenza de quienes la promulgaron oficialmente y de quienes la defendieron en los medios a título propio. Hoy se asume como un “crimen de Estado” y se penaliza a funcionarios, militares y policías. Pero la pregunta central sigue en el aire. ¿Dónde están?

Entre más sabemos del caso, parece que sabemos menos. Ni los muchachos ni el asunto se pueden dar por muertos. Tampoco queda claro el por qué militares y policías bajo órdenes participaron en los hechos de Iguala y proporcionaron logística. ¿Hasta dónde llegaba la cadena de la corrupción?

Tras los cuatro impecables informes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y la relación de hechos dada a conocer por el subsecretario de Gobernación Alejandro Encinas, resulta obvio que el mapeo de responsabilidades de horrendo crimen permanece inconcluso. Faltan respuestas, así que a insistir hasta encontrarlos.

Fuente:  Suplemento Ojarasca, La Jornada

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos

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