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Alerta en América: la peste porcina africana ha sido detectada en la República Dominicana

La enfermedad no representa ningún riesgo para la salud humana, pero puede generar una alta mortalidad entre animales. Existe un gran riesgo de que la enfermedad se disemine progresivamente al resto de América Latina y el Caribe.

Alerta en América: la peste porcina africana ha sido detectada en la República Dominicana

Foto: CIFOR/Terry Sunderland

A menos que los países cumplan con el compromiso de restaurar una superficie del planeta del tamaño de China durante los próximos diez años, la destrucción de la naturaleza, el cambio climático y la contaminación seguirán avanzando a pasos agigantados, causando crisis por inseguridad alimentaria y otros desastres, advierten dos organismos especializados de la ONU.

Mitigar la crisis climática requiere que el mundo restaure mil millones de hectáreas de tierras degradadas

Los océanos pueden pasar de ser sumideros del carbono a convertirse en sus chimeneas

La absorción de dióxido de carbono que hacen los océanos es clave en la mitigación del cambio climático; sin embargo, la humanidad está alterando el ciclo del carbono en sus aguas y esto podría invertir su función en la regulación del clima, transformándolos en un elemento más de calentamiento. Un nuevo informe de la agencia de la ONU para la ciencia propone un programa de investigación sobre el carbono oceánico para entender mejor su funcionamiento y actuar para protegerlo.

Los océanos pueden pasar de ser sumideros del carbono a convertirse en sus chimeneas

Reserva comunal Amarakaeri, área natural de 402.335 hectáreas protegida por las comunidades harakbuts, yines y machiguengas en Madre de Dios, en la Amazonía de Perú

Las comunidades indígenas y tribales son las que mejor salvaguardan los bosques de América Latina y el Caribe y su labor es clave para reducir las emisiones de carbono; sin embargo, carecen de ingresos dignos y acceso a servicios básicos, además de enfrentarse a la destrucción de sus territorios. La ONU pide a los gobiernos reforzar los derechos territoriales comunales, compensar a las comunidades por su trabajo ambiental y facilitar la gestión forestal comunitaria.

Pueblos indígenas latinoamericanos sufren cada vez más presiones pese a su papel contra el cambio climático

Foto de FAO/Rhodri Jones. Algunos países están regulando las donaciones de alimentos y las formas de minimizar las pérdidas y el desperdicio de comida.

Desde la agricultura, hasta la gestión de envases, los desechos, la cadena de frío y el transporte, los sistemas alimentarios emiten miles de millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año. China, Indonesia, Estados Unidos, Brasil, la Unión Europea e India son los países con mayor cantidad de emisiones en esa industria.

Hasta el envasado de vino y cerveza contribuye al cambio climático

Foto de: Unsplash/Sanjog Timsina

Casi una quinta parte de toda la comida del mundo acaba en los cubos de basura de las casas, los restaurantes y otros servicios alimentarios, asegura un informe de la agencia de la ONU para el medio ambiente, que destaca que es un problema mundial, y no solo de los países ricos. Nigeria, por ejemplo, está entre los países que más desperdicia.

El desperdicio masivo de alimentos, un problema no solo de los países ricos

Algas, pastos marinos, ciénagas y manglares: otra barrera contra el cambio climático en peligro

Los lugares protegidos marinos del Patrimonio Mundial de la UNESCO en países como Colombia, México y Argentina son una parte fundamental para mitigar el cambio climático debido a que absorben grandes cantidades de carbono, y además, entre otras cosas, mejoran la calidad del agua, protegen a las comunidades costeras del aumento del nivel del mar y les proporcionan medios de vida.  Sin embargo, y como otros ecosistemas, están amenazados por las actividades humanas.

Algas, pastos marinos, ciénagas y manglares: otra barrera contra el cambio climático en peligro

- OCHA/Ivo Brandau El Lago Chad ha perdido el 90% de su superficie en los últimos 50 años.

La alteración del clima, la pérdida de biodiversidad y la contaminación amenazan nuestra viabilidad como especie. Lograr un futuro sostenible depende de abordar esas tres emergencias de forma integral y de entender que no podemos retrasar más la transformación de nuestro sistemas de producción y consumo, advierte un nuevo informe de la ONU. “Estamos librando una guerra suicida contra la naturaleza. El 2021 es el año decisivo para evitar lo irreversible” alerta António Guterres.

La naturaleza debe regir la toma de decisiones si queremos sobrevivir