Ramón Vera Herrera

Foto: Haizel de la Cruz

"Sea que los poderes violentos e invasores arranquen olivares en Palestina o ceibas centenarias en la selva de Yucatán con el fin expreso de impedir que la gente resuelva lo que más le importa en su creatividad colectiva y personal, reivindicarse a sí mismas como comunidades que quieren seguir teniendo su relación profunda con la tierra y su territorio y su futuro propio, reivindica su postura moral: mantener la esperanza entre los dientes, dispuestas a cuidar desde lo más cotidiano hasta el futuro que avizoran para sí mismas".

Siempre siempre la esperanza entre los dientes

Foto: Oswaldo Ruiz

En un momento como éste donde los gobiernos del mundo le apuestan a las mismas soluciones que en realidad fueron causantes directos de toda esta devastación generalizada que es la pandemia, hacen falta documentos que nos entretejan argumentos, experiencias, testimonios, teorizaciones pero también información, datos, visiones de futuro y una apertura hacia nuevas formas de pensamiento que nos permitan remontar y deshacernos del capitalismo, salirnos de la caja hacia modos no industriales de pensamiento y sobre todo de acción. De reciente aparición, el libro "La vida campesina frente al gigante agroindustrial", es una colección de textos compilados por Evangelina Robles y José Godoy del Colectivo por la Autonomía/ Saberes Locales AC, en Jalisco, que intenta tender las conexiones necesarias para emprender nuevos derroteros.

Desde los fuegos del tiempo: el círculo vicioso del gigante agroindustrial

La rebeldía de lo “no métrico”

"La pervivencia de una mirada crítica nos dice que el emparejamiento no es total. La imaginación y los saberes, los modos de vida alternos son posibles y son lo que nos toca ejercer desde fuera del mundo estallado por lo digital (y aprovechando las contradicciones con las que podamos utilizar lo más posible la misma digitalidad contra ella misma, y en favor de la infinidad de modos de vida que pugnan por existir)".

La rebeldía de lo “no métrico”

- Foto: Ojarasca

Nunca será suficiente insistir en que México es un país único en el mundo porque su propiedad social agraria (la tierra en posesión de ejidos y comunidades) representa más o menos la mitad del territorio nacional. Tampoco olvidan las comunidades campesinas, sobre todo las originarias, que existe una continuidad histórica anterior en ocasiones a la invasión europea desde donde se ha mantenido una posesión de las tierras, montes y aguas —y que con esa fuerza milenaria las comunidades siguen reivindicando una autonomía funcional que les ha permitido mantener un breve espacio de decisiones propias, de relación con la naturaleza y con la tierra, y una subsistencia que sin ser boyante, sino frugal y restringida, les ha permitido remontar muchas de las adversidades que esta sociedad avasalladora les busca imponer para predarles sus ámbitos de comunidad, su esfuerzo y su vida misma.

Un embate agrario quirúrgico, casi invisible

- Foto tomada del sitio web revista La Campiña.
TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

"El mundo es hoy un tramado de fronteras difusas que dispersan y fragmentan la vida y la historia de infinidad de comunidades urbanas y rurales. En este entrevero los focos de esta aparente marginación se multiplican y entonces surgen reivindicaciones de identidad que se hallaban subsumidas. Pero la identidad es en el fondo una reivindicación de historia propia, de historia común, no contada, no considerada. Así nos lo muestran sin fundamentalismo los pueblos originarios campesinos del continente americano, cuando reivindican su resquicio histórico, cultural, territorial. Todo rincón es un centro, el centro del mundo para la gente que habita e interactúa en estas grietas".

Desde la milpa se mira el mundo entero —dieciocho años después—

Desde la milpa se mira el mundo entero —dieciocho años después—
SEGUNDA PARTE

"Para que siga viva la resistencia de los campesinos es indispensable defender el maíz, la milpa. Las siembras propias, de autonomía alimentaria, con semillas propias. Sólo con maíz propio, nativo (no su desfigurada versión transgénica), sembrado para que coma la comunidad dependiendo lo menos posible, se puede defender el agua, el bosque, los recursos naturales, sus saberes agrícolas y medicinales, la justicia, los derechos, el ámbito del nosotros".

Desde la milpa se mira el mundo entero —dieciocho años después—

Desde la milpa se mira el mundo entero —dieciocho años después—
PRIMERA PARTE

"Publiqué este texto hace casi 18 años, en diciembre de 2002, en la revista Rebeldía número 2, buscando que se reconociera la enorme pertinencia de mirar el mundo desde la milpa campesina, la milpa indígena, porque ahí se apersonaban todos y cada uno de los pisos sucesivos, de las capas acumuladas de ataques y normativas que acometen caciques locales, vecinos jodidos, jefes políticos, autoridades agrarias locales o funcionarios municipales, pasando por las diversas redes de corporaciones, dependencias gubernamentales, de economía y oportunidad, ecología, desarrollo, salud, participación política, educación y cuanta vaina se imagina uno. Desde milenios atrás hay un ataque sistemático contra quienes en libertad se han dedicado a cultivar su relación la naturaleza, con la tierra. Contra quienes, desde su labor de siembra y reconocimiento de ciclos, puede entender el mundo como casi nadie".

Desde la milpa se mira el mundo entero —dieciocho años después—

Cada rincón es un centro

Hoy compartimos en la columna "Desde los fuegos", las reflexiones de Ramón Vera-Herrera junto a los dibujos de su hijo, Mateo. "Decir que cada rincón es un centro, es reconocer y reivindicar nuestra propia constelación de circunstancias".

Cada rincón es un centro