La larga lucha de San Isidro

Idioma Español
País México

Este 14 de julio, el ejido San Isidro, Jalisco, vivió un logro histórico en su lucha por la tierra al recuperar finalmente la posesión de 280 hectáreas (más de la mitad de los terrenos del ejido), que reclamaban desde hace más de 80 años. La trasnacional estadunidense Amway (en México Nutrilite) que ocupa la tierra, anunció que apelará.

Este artículo forma parte de la revista Biodiversidad, sustento y culturas #113

El ejido San Isidro nació en lucha. Desde 1936, un grupo de campesinos y trabajadores rurales del municipio San Gabriel demandaron al gobierno tierras para vivir y trabajar. En 1939, el gobierno de Lázaro Cárdenas les otorgó 536 hectáreas, pero 280 nunca fueron entregadas. Por sucesivas maniobras de funcionarios, enjuagues leguleyos, falsos propietarios y prestanombres, esa tierra terminó siendo ocupada por Amway-Nutrilite.

Los ejidatarios de San Isidro nunca renunciaron a sus derechos, son cuatro generaciones luchando por recuperar su tierra. Con el apoyo del Colectivo por la Autonomía presentaron su caso en Naciones Unidas en 2017 y en el Tribunal Permanente de los Pueblos en 2012, proceso en el que todo el ejido se organizó para alojar una audiencia del tribunal que conectó luchas campesinas, de jornaleros y comunidades contra las agroindustrias trasnacionales que han invadido la región.

Han logrado varios hitos legales de la mano del despacho Figueroa González, con órdenes de la Secretaría de la Reforma Agraria en 1993, 1998 y 2022 para ejecutar la resolución presidencial original y restituirles sus 280 hectáreas. Debían recibir la restitución de sus tierras el pasado 30 de junio (Juan Carlos Partida.

Pero ese día las autoridades estatales volvieron a retrasar su cumplimiento, haciendo sólo una demarcación del área. Al no completar la entrega del acta de posesión a los ejidatarios, dieron a Amway-Nutrilite una puerta de escape, que la empresa usó para demorar más la entrega, planeando ya su apelación.

Amway, una de las mayores empresas globales de ventas directas, vende suplementos alimenticios, cosméticos y nutricéuticos, algunos con certificación orgánica. Según relatan trabajadores de la empresa y ejidatarios, en una reciente inspección de una certificadora internacional, encontraron residuos de agrotóxicos en el área declarada orgánica, por lo que se le impuso suspender la producción en más de 100 hectáreas. Una muestra de la moral de la empresa, que no ha tenido escrúpulos en mentir sobre este tema y probablemente muchos otros, como la contaminación y condiciones laborales de los jornaleros.

Finalmente, el 14 de julio el ejido recibió el acta de posesión de las 280 hectáreas, 120 a entregar en forma inmediata y el resto en seis meses, parte de lo que la empresa maniobró al no completar el trámite el pasado 30 de junio. Alegaron que necesitan levantar cultivos e infraestructura en 160 hectáreas, aunque la mayoría de esa área no estaba plantada al último día de junio.

La ley agraria aplicable al caso contempla establecer plazos para el levantamiento de cosechas e infraestructura por parte del posesionario, pero debe entregar inmediatamente las tierras no usadas. Con el retraso regalado por las autoridades, Amway informó el 13 de julio que había plantado el día anterior 121 hectáreas.

El caso de Amway-Nutrilite fue considerado un caso de abuso que viola múltiples derechos de los ejidatarios de San Isidro en sesiones en Naciones Unidas para establecer un tratado vinculante sobre trasnacionales y derechos humanos. Existe violación al derecho de propiedad, a la dignidad –por falta de tierra, algunos ejidatarios han tenido que ser jornaleros de la empresa en su propia tierra–, al derecho al agua –que la compañía acapara con diversos pozos y presas–, al libre tránsito en su propia tierra, al plazo razonable para impartición de justicia y otros. La empresa usa, asimismo, cañones antigranizo, que quitan la lluvia necesaria para los cultivos del ejido. Además de apropiarse de la tierra, Amway-Nutrilite es responsable de múltiples ataques directos e indirectos a la vida y la subsistencia del ejido San isidro.

En un mensaje del comisariado ejidal el 13 de julio, llaman a la solidaridad con su lucha contra esta poderosa trasnacional y por la defensa de la vida campesina y la Madre Tierra, llaman a quienes les han acompañado por muchos años a apoyar esta fase final y poner atención para que la entrega se concrete de manera firme y pacífica. Alertan al mismo tiempo sobre la aparición de grupos alternos al ejido, que se han infiltrado como solidarios, que siembran cizaña y división dentro del ejido para debilitarlos, favoreciendo así a la empresa. Llaman a no caer en esas provocaciones y afirmar la lucha comunitaria histórica del Ejido San Isidro, que han mantenido por 83 años y cuatro generaciones.

Quedan 160 hectáreas ocupadas que la empresa debe entregar en 2022. La lucha de San isidro no es sólo por la tierra, es un ejemplo de cómo, pese a tantos ataques en tantos frentes y por tanto tiempo, el ejido ha trabajado para mantener las asambleas, el espíritu comunitario, la relación con toda la naturaleza, con las generaciones pasadas y las futuras. Ubicados en la castigada región del llano en llamas, como le llamó Juan Rulfo, son parte viva del corazón del mundo. Merecen todo nuestro reconocimiento, solidaridad y atención.

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Fuente: La Jornada

Temas: Acaparamiento de tierras, Defensa de los derechos de los pueblos y comunidades

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