Verónica Villa

Imagen del juego del Grupo ETC ¡Disrupción! Batalla por la alimentación. Artista: Isabelle Morgan

En los últimos años, más de 2 mil millones de personas no han tenido acceso a una alimentación adecuada, y con la pandemia esta cantidad aumentó 25%. La desertificación, la pérdida de suelos y especies y el caos climático siguen imparables.

Una cumbre contra la soberanía alimentaria

Insectos – Gordon Johnson

"Más del 40 por ciento de todas las especies de insectos están en peligro de extinción, lo que amenaza la alimentación del resto de los seres vivos, incluidos los humanos. En las causas principales de este apocalipsis está la conversión de sus hábitats a espacios de agricultura industrial, con la aplicación copiosa, inmoral, irresponsable, de plaguicidas como el glifosato".

Cultivar el territorio y el futuro con los bichitos

Quién pone el planeta al límite

"Necesitamos la información, aunque desnude las contradicciones en las que estamos atrapados. Consumimos electrónicos, comida procesada, automóviles. ¿De dónde viene esta imposición? ¿en qué medida? ¿cómo explicar a las generaciones que siguen el grado de destrucción que este sistema económico está dejando? Saber los límites planetarios es uno de los puntos de partida para tener futuro, para poder imaginarlo más allá del monopolio industrial del pensamiento, que nos promueve que ya no hay otra forma de existir".

Quién pone el planeta al límite

- Imagen tomada del sitio web FPCO.

¿Qué hay detrás de la magia de las tecnologías digitales? Al parecer ningún sector industrial es ajeno al entusiasmo por la digitalización. En el caso de la agricultura se habla frecuentemente de “agricultura de precisión” o “agricultura 4.0”. Ambos nombres evocan la presencia eficaz y vanguardista en la agricultura de procesos automatizados, alimentados por datos masivos, desarrollados por tractores combinados, robots y drones controlados a distancia.

Agricultura digital: computadoras, robots y mucha minería

Comer, alimentarse o etiquetarse

La pandemia puso la alimentación en el centro de los pendientes. Ahora sabemos que en buena parte, la ferocidad con que el Covid-19 atacó a México se debe a lo mucho que nuestros cuerpos están afectados por la mala alimentación de décadas. En México, Ecuador, Chile, Uruguay o Argentina hay intentos institucionales desesperados y muchas veces fallidos por frenar con etiquetas el consumo de comestibles nocivos. Pero no hay planificación alguna para sustituir las calorías instantáneas, de pésima calidad, que trabajadores y trabajadoras adquieren para tener energía y completar la jornada. Volver a casa para comer es un lujo que casi nadie puede darse.

Comer, alimentarse o etiquetarse

- “De la milpa de mi comadre” Foto: Eva Robles

Este jueves 16 de octubre fue el Día Mundial de la Alimentación, establecido por la ONU en 1979. Cada año en octubre los gobiernos se reúnen a buscar salidas a los problemas de la alimentación, comenzando por reconocer cuántos millones más se suman a los números de quienes padecen hambre y malnutrición. “Ya habíamos avanzado en la reducción del hambre los últimos cuatro o cinco años”, —dijeron el martes en la mañana los funcionarios del Comité sobre Seguridad Alimentaria de Naciones Unidas—, “pero el Covid-19 nos arruinó todo el avance en sólo nueve meses”.

A propósito del día mundial de la alimentación

Retrato de vaca, por Ivailo Nikolov

A inicios de julio, el gobierno chino, a través de la Asociación para la Producción y Desarrollo Industrial, propuso a los grandes agricultores de Argentina una inversión de 27 mil millones de dólares para aumentar la producción de cerdos de 6 millones, que se crían hoy en Argentina, a 100 millones de cerdos en un periodo de 5 a 8 años, un aumento impresionante de la producción de carne únicamente de este animal, de casi 40 veces más. La producción de cerdos en Argentina cubriría 10 por ciento de la demanda de cerdos en China, que sufre ahora la Peste Porcina Africana (PPA), y que en los últimos años ha reducido hasta en 50% su producción.

Mejor comer cerdos y vacas felices

- Ilustración de Atziri Carranza López.

Atziri es pintora y escenógrafa. Me platica: “Es tan extraño que casi nadie, en lo cotidiano, cuestione la desigualdad entre mujeres y hombres, es como si te metieras a discutir porqué unos son más altos y otros más chaparros. Para mí, es como asumir que unos tienen más y otros no tienen nada y eso es natural y nadie pierde el tiempo en cuestionárselo más allá. Desde que naces, el cuerpo te hace una historia totalmente diferente".

Testimonio de una integrante de la mitad del mundo